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Máximo Pacheco: "Tenemos un tiempo largo de marasmo"

Es identificado como uno de los personajes del comité de ministros económicos que está articulando encuentros en todos los sectores, para cambiar el ánimo o las expectativas. Comentó a T13 este rol, habló de la falta de liderazgos, de que el próximo gobierno no es la solución, que vamos a vivir un tiempo en un clima de desorden, que la elite no ha estado a la altura para digerir e interpretar los cambios y que ni el segundo Piso de La Moneda ha sido capaz de hacerlo.

Crédito: Agencia Uno
Máximo Pacheco: Tenemos un tiempo largo de marasmo

Por Sandra Burgos y Cristián Rivas

Nos reunimos con el ministro de Energía, Máximo Pacheco, no para hablar de la gestión de su cartera, ni las cuentas alegres tras los históricos resultados de la licitación eléctrica. Nos reunimos con él porque en el ambiente empresarial y económico lo identifican como uno de los articuladores del puente entre el equipo económico del gobierno, el mundo empresarial, algunos partidos políticos que conforman la Nueva Mayoría y los viudos de la Concertación.

En conversaciones previas con estos sectores, nos habían comentado que en las últimas semanas se han ido creando diversos grupos que se han sentado a pensar qué hacer para cambiar el ánimo del país y llegar a las próximas elecciones con ideas claras por las cuales apostar y generar un cambio de actitud, que se traduzcan en un cambio de expectativas.

En todas estas conversaciones, Máximo Pacheco aparecía como la bisagra de todos estos mundos. Como el interlocutor, el mensajero de ambos lados, el par del ministro de Hacienda que hace la bajada a ambos espectros de los sentimientos, dudas e incertezas que cruzan a la política, al mundo cívico y empresarial.

En esa búsqueda por entender qué estaba sucediendo, nos encontramos con respuestas que se repetían. Nos hablaron de las reuniones en casa de empresarios y ejecutivos “con nombre y apellidos” que no encontraban en el mundo gremial un interlocutor válido para tratar de dar un giro al ánimo. Encuentros que también se extienden al mundo político-económico, a las comisiones económicas que han ido formando partidos como el PPD y el PS para encontrar soluciones y alternativas que permitan dinamizar la economía. En todas esas reuniones Máximo Pacheco aparecía como anfitrión o invitado.

Por eso hablamos con Máximo Pacheco, quien nos planteó su propia tesis de lo que está comenzando a gestarse. “Este tema del ánimo es como las olas del mar, que viene una ola y luego una resaca...y creo que la mala onda es cansadora”.

El ministro de Energía cree que no hay tantas razones “para la mala onda” y que en Chile hay cuestiones bien resueltas, que hay un Estado de derecho: “esto no es Bagdad”, sentencia.

Acto seguido, constata que en el ambiente algo se está moviendo, que la élite comienza a despertar y a digerir lo que han sido los últimos 25 años y las consecuencias de ello. Y también confirma que está tomando un rol para modificar el “ambiente”, tal como le tocó hace más de 30 años, antes del plebiscito del 88, cuando Edgardo Boeninger lo invitó a participar en la discusión para entender qué estaba pasando en el mundo empresarial al cual él pertenecía.

Pero sentencia que este cambio no es de un día para otro, que puede tardar años, que no va a cambiar la situación un próximo gobierno. Que no va a llegar alguien a cambiar la situación tan fácil.

-¿Por qué se producen estos movimientos, estos encuentros?

-Se produce por varias razones. Primero, por la radicalidad de la medida que la presidenta toma cuando le pide la renuncia a Arenas y Peñailillo. La gente no quiso asumir lo radical de esa decisión. Al principio la gente se negó a leer eso. Yo efectivamente hice muchas reuniones en mi casa, me junté con mucha gente del mundo empresarial y les dije que me impresionaba la dificultad e incapacidad para leer esta señal. Les dije: ustedes están atrincherados en vez de leer lo que está pasando. La presidenta ha dado una señal potente. Procésenla.

-Pero el sector empresarial esperaba cambios en el programa…

-Luego vino toda esta cosa de que la gente cree que se iba a olvidar de lo que ella era, de por qué fue elegida y empezó todo el mundo a decir “Si Burgos no es tan bueno...si no se la puede... si Valdés es más o menos, es confiable, pero tampoco se la puede”... y ahora aparecieron todos los viudos de Burgos. Pero son todas cosas que tienen que ver con la dinámica más bien de la lucha contingente.

-¿Pero hay sectores que estén procesando lo que usted comenta?

-Creo que los sectores más lúcidos se empezaron a dar cuenta que esto tenía una señal potente. Que la presidenta era capaz de tomar una medida de esa radicalidad y de dar una señal en la dirección de que lo que había tratado de hacer no había funcionado y de que los tiempos habían cambiados y los vientos económicos y de las transformaciones estaban mostrando que lo que importaban era la dirección del cambio y no la velocidad. 

Y ahí la presidente dice “aquí lo que tenemos que hacer es asumir que estos cambios hay que hacerlos, porque tenemos que darle más recursos al Estado, porque tenemos que mejorar la educación y terminar con el lucro, la exclusión e introducir la gratuidad. Necesitamos introducir un mayor equilibrio en las relaciones en el trabajo, pero esta cuestión no se hace en cuatro años.  

-Cuando habla de ese grupo con mayor lucidez… ¿a quiénes se refiere?

-Son, en primer lugar, la gente más pensante. La gente que dedica tiempo no sólo a la guerrilla y la acción, sino también un poquito más a la reflexión. Gente que puede estar aglutinada a través del CEP, alrededor de Arturo Fontaine o alrededor de históricos como Juan Claro, Bruno Philippi o los amigos de Andrés Concha. 

-La ex Sofofa...

-No la antigua... era la escuela nueva, porque esa (la antigua) fue la Sofofa de los Mosqueteros. Esta fue una clase empresarial que asumió de alguna manera que había cosas que había que volver a interpretar. 

No quiero dispararle a los empresarios porque una de las cosas que a mí en lo personal más me llama la atención del estado de nuestra sociedad es el enorme descuido que ha tenido nuestra elite para entender la profundidad de los cambios. 

Recién aparecen las primeras interpretaciones de los cambios ocurridos, pero es una discusión que está muy incipiente y en un nivel muy primario.

Cuando llamo a mi amigo Genaro Arriagada y le pregunto qué está leyendo, dice que poco porque nuestra intelectualidad está perezosa. Cuando quiero saber qué está pensando el mundo empresarial no hay forma. No hay un foro donde digas aquí esta gente está pensando, hay un grupo pensante...

-Quién está proponiendo cosas...

-Primero, hay que entender los cambios ocurridos. ¿Cuál es el ánimo de la sociedad chilena hoy día? , ¿Dónde está el material que verdaderamente te demuestre hechos, conductas, estudios?

Eso no está en el mundo empresarial, no está en los políticos, ni tampoco en los partidos. No está en los thinks tanks, ni está en el Segundo Piso del gobierno. 

Entonces, esta es una cuestión que nos tiene que preocupar a nosotros como élite, porque es muy fácil decir que todo esto es culpa de la presidenta Bachelet por su falta de liderazgo. 

Grupos de whatsapp, reuniones y comidas

-Pero usted nos ha dicho que ve algunos cambios de conducta, ¿por qué interpreta que eso está sucediendo?

-Creo que ha empezado a pasar esto en la sociedad chilena en los últimos dos meses. Pero esto no es sólo el mundo empresarial. Todo está todavía a nivel de grupos de whatsapp, de comidas.

Pero mira, yo me acuerdo muy bien cómo se diseñó la transición de la dictadura a la democracia. Estaba trabajando en Leasing Andino, año 1983, me invitó a almorzar Edgardo Boeninger, me planteó que estábamos enfrentados al agotamiento de esta idea del año decisivo, que Pinochet iba a caer en el 76, que después en el 78, el 80... y que lo que había que hacer era diseñar una estrategia política de mediano plazo, para ver de qué manera transitábamos a la democracia y que había grupos funcionando, que estaba el grupo de los 24 -que estaba estudiando propuestas constitucionales-, que había grupos de economistas.... pero que todavía había muy mala comprensión de las profundidad de las privatizaciones y de lo que estaba pasando en el mundo empresarial, privado y de negocios. Y que yo era un gallo super clave para entender eso.

Fue así como me dio un lugar donde uno se reunía y conversaba estas cosas. Trataba estos temas y pensaba.

-¿Y hoy existe ese lugar o lugares?

-Hoy día en Chile esa cuestión no está. Está empezando a formarse. Con partidos políticos profundamente debilitados, con dirigencias gremiales que de alguna manera todavía están muy ideologizados, con empresariado grande muy golpeado.

Golpeado por el tema de la iglesia unos, por el tema del financiamiento de la política otros, por el tema de las prácticas comerciales los terceros.

En sus casas, golpeados por hijos que les hacen preguntas. ¡Por conversaciones que se hacen los sábados y domingos a la hora de almuerzo!. 

Recién hoy diciendo que este país es mucho mejor de lo que creemos. Es muy importante cuidarlo. Es muy importante no seguir con esta mala onda.

-¿Y el gobierno cómo ha tomado este desafío, cuál ha sido el rol del Comité de ministros económicos?

-El Comité Económico efectivamente tiene una tremenda responsabilidad. Malo que haya sacado 4,4. Mala nota y ya lo hemos procesado. Ahora, el comité económico trabaja y se reúne todos los jueves de 8 a 10, y te digo que Domingo por medio, a las 6 de la tarde Valdés y el equipo en pleno, o a veces  hay reuniones bilaterales, porque se está pensando para donde van las cosas, qué hacer. Hay que sacarle más el jugo al comité económico.

-¿Cuál es la piedra de tope del comité, por qué no avanza?

-Hay muchas piedras. Primero que el cobre está en US$ 2. Y este país, nos guste o no, cuando el cobre está a ese precio funciona muy distinto que cuando está en US$4. Segundo, hay una economía que se ha ido enfriando, como el mundo. A nosotros Brasil nos pega a la vena. Si un tercio de la economía latinoamericana es Brasil. Y todo el mundo está entusiasmado con Argentina, pero todavía eso es un anuncio. 

Tenemos todavía una tremenda responsabilidad de ordenar nuestra agenda, si el gobierno partió muy desordenado. 

-¿Qué falta por ordenar en la agenda?

-Falta todo. Fíjate que parecía que estábamos más o menos ordenados y el domingo pasado salieron a marchar 170 mil personas por las AFP y que salieron en mi opinión por las pensiones abusivas de gendarmería, porque la gente vio en $ 5 millones una jubilación  y se pregunta “cómo, si la mía es de $170 mil. Cómo se llega así?”. Entonces, esta es una cosa que nos obliga como gobierno a entender la relación de la política con la economía y el impacto de la economía en la política.

Yo vengo de La Moneda ahora y ahí estaba almorzando todo el comité político. No  estaban hablando de los temas que hablaban la semana pasada. 

-Nadie tenía en la agenda que estallaría el tema previsional...

-Por eso digo. Aquí tenemos que entender que estos temas del comité económico también son complicados, porque estábamos hablando de cómo enfrentar el empleo, el crecimiento económico, la reforma laboral, cómo resolver los temas de inversión. 

Pero tenemos un equipo grande de ministros ahí. Muy afiatado, en general con una conducción y liderazgo de nuestro Rodrigo, yo diría bien potente y hegemónico, con harta gente del equipo activamente pensando, proponiendo y coordinando.

“Falta el Andrés Concha del momento”

-En el tema empresarial, quién está llamado a liderar las conversaciones... ¿Quién va a ocupar el rol que tuvo Juan Claro en la época de Ricardo Lagos?

-Creo que uno de los temas que hoy día hay abiertos en la sociedad chilena es el de los liderazgos. Todavía hay mucho liderazgo en formación. De repente puede haber un liderazgo en explosión. Yo todavía no lo veo en el mundo empresarial, porque efectivamente la contribución que hacía Andrés Concha a esto era central. O sea, el pensar, el gallo que realmente tenía la cabeza en los temas. El Boeninger del empresariado era Concha. 

-¿Hoy no hay ninguno, no ve a nadie que pinte para serlo?

-Pueden empezar a aparecer. 

Es que cuando hay alguno que pinta para algo... viene el resto y le pone el pie encima…

Es que así son estas cosas. Estos fenómenos son explosivos y además son muy desordenados. Entonces tenemos que aprender a convivir un poquito con este desorden que existe y donde hoy día todo el mundo está soñando en que aparezca un señor y ordene todo.

-A su juicio, ¿no será así?

-Yo les garantizo que eso no va a pasar. Esta cuestión va a ser todavía media desordenada, despeinada, y a la gente la encanta criticar a la presidenta porque no ha sido capaz de conducir esta cuestión, pero yo les digo lo siguiente: explota el caso Penta en el gobierno de Piñera y ¿qué habría pasado? Me atrevo a apostar que el gobierno no habría terminado.

La presidenta se comió mucho capital político con la crisis de la política y las platas, pero todavía le quedan 25 puntos. Y todavía tiene gabinete que funciona y tiene equipo económico, tiene ministro de Hacienda y tiene la economía creciendo.

“Esto no se va a resolver mañana”

-Esto que está surgiendo desde hace dos meses... cuánto tiempo tardará en madurar, en convertirse en una propuesta...

-¿En el marasmo? Tenemos un tiempo largo de marasmo.

-¿Hasta el próximo gobierno?

-No sé, pero el marasmo es un estado que toma un tiempo. Sí, porque son muchos temas. El parlamento, el sistema binominal... hoy alguien decía que tenemos 20 candidatos. Sí, pero cambiamos el sistema binominal... o alguien cree que esto no tiene que ver con eso? De repente dijimos que las cosas no había que hacerlas en la cocina y nos criticaron, pero la operación de alcaldes de estos días fue de ascensor (ríe). O sea, lo que se demoran en subir del piso 1 al 13.

-Pero en este marasmo, ¿qué es lo que está ocurriendo con algunos sectores del mundo empresarial?

-Entender que esto es más complejo que dispararle a la presidenta. Y toda esta cosa tremenda, rabiosa, que se instaló durante algún tiempo está empezando a dar pie a una etapa más reflexiva para hacerse cargo de temas que son más de fondo. Esa es mi tesis.

-Y si no hay un liderazgo claro en el mundo empresarial... ¿Hay gente que esté liderando las conversaciones de cómo cambiar el estado de ánimo?

-Sí, si hay. Vaya al CEP y ahí están. También en las empresas jóvenes. Lo único que les digo es que esta cuestión no se va a resolver mañana. No vamos a tener a la persona indicada. Pero este país tiene talento y gente, y al final todo el mundo empezará a entrar un poquito más en orden, pero de que vamos a vivir en un desorden por un rato, vamos a vivir, y que vamos a vivir en un marasmo, vamos a vivir, y que vamos a tener una campaña presidencial muy agitada, la vamos a tener. 

 

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