Julio Ponce sin control
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Julio Ponce sin control

Cansado de las presiones, decidió ceder el control del directorio a su contrincante PCS. Un acuerdo de tres años, que le permite cerrar focos de presión interna y deja a la canadiense con la opción de dar una viabilidad por largo plazo a su negocio del litio. Ponce Lerou pasa a un segundo plano, pero tiene como recompensa captar dividendos para apalancar a las cascadas.

Por Sandra Burgos A.

Todo partió a fines del año pasado. El abogado José María Eyzaguirre Baeza y Patricio Contesse Fica (hijo del ex gerente general de SQM), iniciaron las conversaciones para que los dos principales accionistas de SQM -Julio Ponce Lerou y la canadiense PotashCorp (PCS)- firmaran la paz y buscaran una salida para asegurar la armonía en la minera no metálica.

El escenario de fondo era complejo para Julio Ponce. La venta de Pampa Calichera había quedado en nada. Hubo varios interesados, pero finalmente no siguieron en carrera ante el problema que implicaba aventurarse en la compra de una empresa con una serie de contingencias legales con la Corfo, ya que la cabeza del organismo -Eduardo Bitran- ponía muchas cortapisas a la continuidad y expansión del negocio del litio.

Bitran pedía la salida de Ponce, cambios en el gobierno corporativo de SQM, OPA si alguien compraba Pampa Calichera y una serie de etcéteras que mermaron el entusiasmo de los inversionistas.

Por eso a fines del año pasado los más cercanos a Ponce, liderados por Rafael Guilisasti, presidente de las sociedades cascadas, se pusieron en la labor de convencerlo de que se abriera a conversar con PCS. Y lo lograron.

Fue entonces que Contesse Fica, retomó un rol más gravitante en las Cascadas y pasó a convertirse en director ejecutivo, primero de Norte Grande y luego del resto de las sociedades. En enero de este año, un hecho esencial informaba que su rol sería dirigir las negociaciones con potenciales inversionistas; lo que no se señaló es que su principal misión sería alcanzar un acuerdo con PCS.

Al otro lado de la mesa se encontraba José María Eyzaguirre. Por años fue representante de PCS en el directorio de SQM, hasta el funesto marzo de 2015, cuando él junto a los otros dos representantes de la canadiense (Alejandro Montero y Wayne Brownlee), decidieron tirar el mantel cuando se abrió la caja de Pandora sobre los aportes de SQM al financiamiento de la política.

A dos años de ese evento, Eyzaguirre vuelve a tomar un rol relevante, sellando un acuerdo con el hijo del ex gerente general de la minera. Un contrato que significa para Ponce ceder el control que ejercía sobre SQM, ya que a partir de ahora cualquier decisión que se tome en el directorio debe contar con el apoyo de al menos cinco de los ocho miembros. Además el presidente -cargo que ejerce y seguirá ejerciendo su hermano menor Eugenio Ponce Lerou- no tendrá el poder de definición cuando haya un empate, y que era la carta que le permitía a Ponce controlar.

Asimismo, se llegó a un acuerdo para definir una política de dividendos más atractiva para Pampa Calichera y que ayudará a las cascadas a bajar su nivel de endeudamiento.

Pero, ¿qué motivó a Ponce a firmar la paz con PCS?

El último sacrificio

A quien se le pregunte tiene una interpretación distinta de lo que movió a Ponce a cerrar un pacto con PCS y compartir el control de la compañía. Pero quienes han estado cerca de las operaciones señalan que fue uno de los sacrificios que Ponce tenía que hacer.

“Primero salió del directorio, después de las cascadas, y ahora dio el último paso, que es entregar el control, quedando como accionista importante”, explican cercanos a Ponce. Con la negativa de Eduardo Bitran a cerrar los arbitrajes con SQM por el Salar de Atacama, era imposible llegar a un acuerdo con algún interesado en Pampa Calichera.

Ante este escenario Rafael Guilisasti convenció a Julio Ponce de que debía dar señales de alejamiento total y ceder el control, lo cual le permitía a la compañía sentarse a negociar con el gobierno.

Pero también había otro factor. Las cascadas aguas arriba tienen necesidades de financiamiento. Optar -como lo hizo hace un par de años- por llegar a un acuerdo con algún banco local, era casi imposible… más aún con una institución internacional. Por tanto, tras el fracaso de la venta o de un acuerdo para vender parte de las acciones en SQM, la única ventana que quedaba era negociar con la canadiense, que desde siempre ha estado interesada en tener el control.

Cuentan que no fue fácil convencerlo, pero que al final vio que no había mucha luz al final del túnel, ante lo cual tuvo que ceder. “Entonces apareció esta posibilidad de ceder el control a PCS y quedar Ponce como accionista relevante, obteniendo dividendos importantes, pero sin el control en sus manos”, explican cercanos al empresario.

“Es un arreglo en que se regularon todos los temas que podrían generar discrepancias, una serie de eventos. Julio se quedó tranquilo y retirado del tema y está esperando cerrar capítulos que aún quedan abiertos, como el caso Cascadas”, explican.

Cercanos a los accionistas canadienses explican que Ponce con esto logró desactivar la bomba: “Estaba cansado, no veía posibilidad de cerrar lo de Corfo en el corto plazo”, comentan.

Por otro lado, hay quienes señalan que con esto evita abrir nuevos frentes dentro de SQM, especialmente cuando las cosas judiciales no andan bien en Estados Unidos. Si seguía sin transar algo, esto se le podía venir en contra. En marzo, la Corte del Distrito Sur de Nueva York dio a conocer un fallo declarándose competente para llevar adelante el juicio por la demanda de un grupo de accionistas de SQM, por los pagos irregulares a políticos.

Con sed de control

Pero también está el factor PCS. La canadiense hace rato que quiere tomar el control, eso sí, sin desembolsar las grandes sumas que implicarían lanzar una OPA.

Por eso a mediados del año pasado, mientras Itaú Argentina mantenía el mandato de búsqueda de un comprador para Pampa Calichera, PCS movía fichas para controlar SQM. La última semana de agosto la plana mayor de la canadiense visitó Chile para ver cómo conseguir más poder en la minera no metálica. En esa visita, el presidente de la compañía, Jochen Tilk, y el vicepresidente de finanzas de la canadiense y ex director en SQM, Wayne Brownlee, se reunieron con Eduardo Bitran para analizar el futuro de la minera no metálica y allanar un entendimiento para poder seguir potenciando su presencia en el Salar de Atacama donde se encuentran las reservas de litio.

Tras esa visita, PCS decidió esperar el desenlace de la venta de Pampa Calichera, ya que su intención era sentarse a negociar el control con quien comprara. Pero nada de eso ocurrió, ante lo cual los cálculos la llevaron a buscar el acercamiento con Ponce… y compartir el control.

Ahora los ojos están puestos en los próximos movimientos, en lo que hará PCS para lograr asegurar su inversión en SQM. Ya se comenta que hay acercamiento con el gobierno, habrá que ver si Eduardo Bitran seguirá en oponiéndose a un acuerdo.

Mientras tanto Ponce gana tiempo... Mantiene su inversión y descomprime la situación financiera de las cascadas con los dividendos que se ha asegurado.