Sofofa: la trama que investiga la fiscalía
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Sofofa: la trama que investiga la fiscalía

El ex carabinero Rubén Aros fue contactado por el jefe de seguridad de Carozzi para realizar un barrido electrónico en busca de micrófonos ocultos. Para hacer esta labor, arrendó un dispositivo de detección en La Casa del Espía. Aros declaró el viernes por segunda vez, y quedó en calidad de imputado.

Por Equipo T13

El apaciguamiento que ha puesto en práctica el mundo empresarial respecto del escándalo en la Sofofa -que privilegió la elección por aclamación y el masivo respaldo a Bernardo Larraín Matte como su nuevo presidente-, ha tenido un correlato inverso en la justicia: mientras los empresarios toman distancia del “caso espionaje”, la investigación de las supuestas escuchas denunciadas por la saliente administración de la gremial va acumulando nuevos antecedentes.

Según revelan cercanos a la investigación, las gestiones se centran por ahora principalmente en el rol de Rubén Zito Aros Oñate, el carabinero en retiro contactado por Carozzi, que descubrió equipos de escucha tanto en esta empresa como en la Sofofa. Aros declaró este viernes por segunda vez ante los fiscales, y a diferencia de lo que ocurrió con su primer testimonio, ahora quedó en calidad de imputado.

Fuentes que conocen detalles del proceso radicado en la Fiscalía Oriente -tras la denuncia por captación de comunicaciones privadas presentada el viernes 26 de mayo por el abogado Juan Domingo Acosta a nombre Hermann von Mühlenbrock y la Sofofa-, exponen a T13 una serie de hechos incluidos en la carpeta investigativa, que deben ser ratificados o descartados por los fiscales Lorena Parra y Roberto Contreras.

Este es lo que se conoce hasta ahora del rol de Aros Oñate en el Sofofagate.

Arrendó equipos en La Casa del Espía

Según informa La Segunda, Rubén Zito Aros Oñate se retiró de Carabineros en 2014. Es a este ex uniformado al que se le vincula con la empresa de seguridad Profacis, de la cual no existen registros ni en el Diario Oficial ni en Impuestos Internos.

Según relató Aros a la fiscalía en su primera declaración, fue contactado el 12 de mayo por Anfión Varela, jefe de seguridad de Carozzi, para realizar un monitoreo en busca de dispositivos de espionaje en las dependencias de esta empresa en Nos.

Aunque José Juan Llugany, director de Carozzi y hasta la semana pasada vicepresidente de la Sofofa, declaró a El Mercurio que detectaron un micrófono espía en su oficina tras un chequeo “de rutina”, días después el abogado de Llugany, Pablo Gómez, aclaró a T13 que la revisión encargada a Aros se debió a que había sospechas desde hace más de un año de posibles escuchas.

Antes de concretar su inspección en Carozzi, Aros Oñate fue hasta La Casa del Espía, en el centro de Santiago, a arrendar un “Detector profesional multipropósito”. El aparato se usa, como su nombre para identificar dispositivos de escucha o video que hayan sido instalados y estén ocultos.

Es común que en esa tienda se arrienden estos aparatos por lapsos de una semana. Según pudo averiguar T13, Aros Oñate arrendó el dispositivo por diez días y visitó nuevamente la sede de La Casa del Espía el sábado 20, para devolver el detector de micrófonos. Es decir, lo habría arrendado justo en momentos en que fue contactado para hacer la inspección en Carozzi, el 12 de mayo, y con ese mismo dispositivo hizo el barrido electrónico en la Sofofa.

Aunque legalmente Profacis no existe y ante el hecho de que Aros haya tenido que arrendar un insumo de trabajo que a todas luces asoma como indispensable en este campo, Ian Yutronic, de La Casa del Espía, asegura a T13 que el carabinero en retiro es un cliente habitual de esta tienda. “Rubén es cliente mío hace bastante tiempo. No lo conozco por el nombre de Rubén… sí por su nombre clave, que era “Zito” (su segundo nombre), el nombre con el cual trataba con nosotros. Ahora, Rubén sí es cliente mío hace bastante tiempo. Me arrienda los productos, todo lo que es productos de espionaje, para hacer barridos (electrónicos). El se dedica 100% conmigo a hacer barridos”, dice Yutronic.

Cubrió las cámaras de seguridad en Carozzi y Sofofa

Con el detector de micrófonos arrendado ya en su poder, Aros llegó a las oficinas de Carozzi la tarde del domingo 14 de mayo, dos días después de haber sido contactado por Anfión Varela. La instrucción, dada las sospechas de las que dio cuenta el abogado Gómez, fue hacer un barrido electrónico en todas las oficinas de la empresa.

Si bien en la diligencia estuvo acompañado por el jefe de seguridad, hay un hecho que llama la atención de la fiscalía: Aros Oñate cubrió con papel aluminio las cámaras de seguridad de Carozzi. Lo mismo haría, el viernes 19, en la Sofofa.

Esto fue relatado por el propio carabinero en retiro a los fiscales, luego de que le pidieran una descripción detallada de los hechos. Cuando le preguntaron por qué había cubierto las cámaras de seguridad de Carozzi y Sofofa mientras buscaba micrófonos ocultos, él respondió que lo hizo para evitar interferencias con el detector.

Según relatan fuentes vinculadas al caso, ni en las oficinas de Llugany en Carozzi ni en las de Von Mühlenbrock en la Sofofa hay cámaras de seguridad, por lo que los dispositivos cubiertos se encontraban solo en pasillos comunes, donde además no fue encontrado ningún micrófono espía.

Consultado Ian Yutronic, de La Casa del Espía, explica que los dispositivos de búsqueda son sensibles a otros aparatos electrónicos, por lo que la recomendación es apagarlos. No taparlos.

En tanto, otras fuentes consultadas aseguran que la idea de tapar las cámaras se fundamenta en que, debido a las sospechas y al carácter de la operación encargada a Aros Oñate, apuntaba a mantener lo más en reserva posible la diligencia, aislándola de la mayor cantidad de gente posible en ambos recintos auscultados.

De hecho, la inspección de Aros en Carozzi se hizo en un horario no laboral -domingo 14 en la tarde-, mientras que en la Sofofa se realizó el viernes 19 en la tarde. Allí Aros fue acompañado por Priscila Cruz González, funcionaria de la gremial, quien estuvo con él durante las labores en el tercer piso.

Tanto en Carozzi como en la Sofofa, no quedó registro del ingreso de Rubén Aros Oñate.

Según declaró Von Mühlenbrock, dada la gravedad del hallazgo llamaron al lugar a María Virginia Wielandt Covarrubias, notario suplente de la Notaría Patricio Raby Benavente, para certificar el hecho.

Esto también fue adosado en la denuncia presentada el viernes 26 por Acosta, junto a copias de fotografías del lugar del supuesto hallazgo.

Entregó el micrófono en bolsa Ziploc

Poco después de haber sido designados para el caso Sofofa por el fiscal metropolitano Oriente Manuel Guerral, los fiscales Parra y Contreras explicaron que, dentro de las indagaciones que realizarían, se iba a incluir el por qué Von Mühlenbrock denunció el supuesto espionaje el viernes 26 de mayo, es decir una semana después de que Aros encontrara el micrófono oculto en la oficina del entonces ejecutivo de la Sofofa. “Lo ideal hubiese sido contar con la denuncia a la brevedad”, dijo el fiscal Guerra.

Desde el entorno de la gremial se explicó que, en acuerdo con el abogado Juan Domingo Acosta, se optó por someter a peritaje el aparato encontrado detrás de un pilar de la oficina de Von Mühlenbrock (ubicación que también permitiría escuchar conversaciones en la oficina de Jorge Ortúzar Santa María, entonces secretario general de la Sofofa), a cargo de Aros Oñate.

Fuentes que conocen la investigación relatan que fue el propio Aros el encargado de este informe pericial, que estuvo listo el miércoles 24 de mayo y que fue incluido en la carpeta del caso. En él se detallan las características técnicas y la ubicación del aparato encontrado en la oficina de Von Mühlenbrock en la Sofofa.

Según el informe, el aparato estaba oculto detrás de un pilar y fue identificado por Aros como un “Micrófono Espía Multifuncional (MEM)”, que incluía un chip 4G de Movistar y que tenía capacidad para grabar audio, tomar fotografías y transmitir video. Sin embargo, el informe especifica que el dispositivo solo estaba activo como micrófono.

El texto también incluye detalles respecto de las fechas de “activación” del aparato de escucha encontrado, el que se comunica de manera inalámbrica a través del chip 4G de Movistar ya mencionado. El encontrado en la Sofofa aparece activado el 27 de diciembre del año pasado; el de Carozzi, el 12 de mayo de este año, es decir, el mismo día en que el jefe de seguridad de esta empresa contactó a Rubén Aros para hacer el barrido electrónico.

Quienes conocen la investigación aclaran que la fecha de activación no permite concluir en qué momento el dispositivo fue “instalado” en su lugar para realizar las escuchas.

Con todo, la fiscalía ordenó a la Policía de Investigaciones su propio peritaje al micrófono entregado por los denunciantes, a la vez que en privado lamentan no solo el tiempo transcurrido entre que fue encontrado y llegó a poder de la justicia (deben determinar si fue manipulado), sino también las condiciones en que lo recibieron: Rubén Aros Oñate lo llevó en una bolsa tipo ziploc.

Borró correos antes de entregar su teléfono

Aros, quien al momento de dar su primera declaración en la fiscalía no contaba con un abogado defensor, volvió a enfrentar a los persecutores.

Entre otras dudas de la justicia, están si se concretó o el pago que, según relató Aros, le fue comprometido por su servicio de detección de micrófonos: 2,5 millones de pesos.

Otro tema será lo que pueda arrojar la revisión de los correos del carabinero en retiro, quien -dicen fuentes cercanas al caso- antes de hacer entrega de su teléfono celular, borró todos los mensajes de correo electrónico de su casilla personal.

Aros Oñate declaró por más de cuatro horas este viernes en la fiscalía.