Ojo al charqui, por Aldo Schiappacasse

Ojo al charqui, por Aldo Schiappacasse

Les escribo corto porque estamos encima del partido. El duelo que puede escribir nuestra historia en el Mundial.

No lo digo yo, lo dicen los jugadores: quieren ser primeros en el grupo, porque ratificaría la confianza, porque ganarle a Holanda siempre será importante, porque este equipo está para grandes cosas. Y porque saliendo primeros del grupo evitaríamos a Brasil en octavos de final, situación de por sí difícil, pero que la estadística nos reitera con majadera insistencia. Nos dejaron afuera el 62, el 98 y el 2010. La historia se puede romper, ya es hora de hacerlo, pero convengamos que la vida podría ser más fácil si nos toca con Croacia o México. Mucho más fácil.

Tampoco lo digo yo, lo dice la FIFA, que caratuló el partido de los brasileños con Camerún como "sospechoso de manipulación". Dijeron que por las apuestas, se retractaron después, dijeron que los habían tergiversado pero hay que tomar el comunicado como lo que es: una advertencia. Los estaremos mirando si Chile le gana a Holanda, que dicho sea de paso (por si se les olvidó) los mandó para la casa en Sudáfrica 2010.

Pero, como suele ocurrir, la FIFA rasga vestiduras por sus propias decisiones. El sorteo - que ellos manejaron - le dio la opción a Brasil de elegir rival y que ahora sospechen de arreglo es por culpa de su propia decisión, hecha para favorecer a los locales. Hasta a Van Gaal le pareció un escándalo.

Por otro lado, es una decisión al menos debatible la de Sampaoli de alinear a los que tienen amarilla en este partido - con la excepción de Vidal - porque la historia manda. En la cerrada definición del 98 y en el tenso partido con España el 2010 perdimos a hombres claves que después dolieron  en el duelo con la verde amarelha. El "Murci" Rojas y Parraguez en Francia; Waldo Ponce y Gary Medel en Sudáfrica. Y la mala suerte o el ímpetu tiende a repetírsenos, como un plato pesado. Por eso, a jugarse la vida, pero sin olvidar que lo que importa por sobre todo es lo que viene.

Ya no hay nada más que decir. A esperar la decisión de Sampaoli sobre quién será el enganche (Valdivia, Vidal o Gutiérrez) y a dar un paso más en esta increíble aventura. Si las cosas no se dan, habrá que estar muy fuertes para enfrentar a los dueños de casa. Y, ojalá, aguarles la fiesta, que para eso vinimos.

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