La crítica mirada de Chile del editor de The Economist
Política

La crítica mirada de Chile del editor de The Economist

Michael Reid, editor de América de The Economist, explica por qué la revista británica calificó de "inepto" a Sebastián Piñera y analiza el escenario electoral chileno. Dice que no ve propuestas concretas en Guillier y que la Presidenta Bachelet "terminó con una tradición de políticas bien fundadas".

Por Juan Diego Montalva

Los artículos de la revista británica The Economist, fundada en 1843, nunca llevan firma o el nombre del autor en sus artículos. Los textos son anónimos porque “eso permite que muchos escritores participen en un trabajo colectivo”, explica la revista. En el caso de América Latina, el encargado de reunir esas voces colectivas como editor de la sección Americas desde hace mucho tiempo es Michael Reid, que estudio PPE (siglas en inglés del programa de Política, Filosofía y Economía en la Universidad de Oxford) y luego entró al semanario cubriendo industria de consumidores pero rápidamente, en 1990, pasó a trabajar el continente latinoamericano. Desde 2014 escribe la columna “Bello” (por Andrés Bello) sobre la región y tiene varios libros sobre Latinoamérica, como “El continente olvidado: la lucha por el alma de América Latina” (2007), “Brazil: The Troubled Rise of a Global Power” (April 2014), ambos en Yale University Press.

"Inepto en español es una palabra más dura que en inglés (...) Mi intención era marcar que (Piñera) tenía poca habilidad política para traducir éxitos de su gestión en mejor valoración"

 A pesar de este característico anonimato que distingue a la publicación, Michael Reid asume como suya la responsabilidad de aquel artículo que en abril del 2012 criticó al entonces Presidente Piñera señalando “Mr Piñera has proved to be an inept politician”, lo que tradujeron literal al castellano en algunos medios chilenos como “un político inepto”. Reid explica en esta entrevista las razones para haber utilizado este adjetivo para referirse al ex Mandatario y analiza la izquierdización del escenario político chileno con movimientos como el Frente Amplio, que compara con lo que está ocurriendo en España -país en que reside- y el movimiento Podemos.

-Usted escribió recientemente que hay un desarrollo paralelo entre el acontecer político de Chile y España. ¿En qué sentido?

Con un desfase de 10 o 15 años, Chile y España han vivido situaciones similares después de largas dictaduras, con gobiernos de centroizquierda que son exitosos, aparecen gobiernos de centroderecha herederos de las dictaduras, pero convertidos en demócratas, y luego vuelve la centroizquierda, pero crítica, que reniega de sus propios logros en el pasado.

-¿Por qué ese giro más a la izquierda?

Es en parte generacional. En el caso español hay una diferencia con Chile y es que la aparición de Podemos también estuvo relacionada con la profunda crisis financiera que se sufrió en esos años.

"No veo que Alejandro Guillier tenga propuestas concretas, diferenciadoras, que permitan catalogarlo como más o menos de izquierda"

-¿Alejandro Guillier podría ser un candidato de consenso de esa nueva izquierda?

Hasta ahora, no veo que Alejandro Guillier tenga propuestas concretas, diferenciadoras, que permitan catalogarlo como más o menos de izquierda. Todavía queda tiempo para que las formule y arme su programa. Lo que uno puede ver hoy es que Sebastián Piñera tiene la delantera, aunque todavía hay mucho que puede cambiar. Parece que la centroderecha va a llegar a la elección mas unida que la izquierda.

-¿No es contradictorio que gane la derecha, cuando la gente pide más reformas?

La gente tiene la imagen o el recuerdo de que durante el gobierno de Piñera el país creció, mejoró. Eso es un elemento que ayuda a convencer a votar por la derecha.

-The Economist publicó un artículo que produjo en Chile mucha polémica durante el gobierno de Piñera, porque dijo que él era un “inepto” político.

Sí, yo lo escribí, pero “inepto” en español es una palabra más dura que en inglés. “Inept” para nosotros tiene una carga menos negativa, más relacionada con “impericia” y mi intención era marcar que tenía poca habilidad política para traducir éxitos de su gestión en mejor valoración. Su gobierno tenía resultados que mostrar, había logrado escuchar las principales demandas estudiantiles y bajar la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado (CAE), liderado un período de crecimiento económico bueno, pero sólo pudo recién al final de su gobierno traspasar esos resultados a su popularidad en las encuestas.

-Usted calificó hace unos días al gobierno de Ricardo Lagos como el mejor que ha tenido Chile. ¿Por qué?

Porque es un gobierno que terminó los enclaves autoritarios heredados de la dictadura, desarrolló un plan de infraestructura muy importante, desarrolló la economía y logró avances en inclusión social.

"La Presidenta abrió muchos frentes a la vez, incluyendo el proyecto de una nueva Constitución"

-¿Podría ocurrir que la gente termine rechazando las reformas de Bachelet y llamando a la derecha?

El gobierno de Bachelet terminó con una tradición de políticas públicas técnicamente bien fundadas y políticamente consensuadas que tenía Chile e implementó una serie de reformas cuyos efectos aún están por verse. La Presidenta abrió muchos frentes a la vez, incluyendo el proyecto de una nueva Constitución. Es verdad que si preguntas a la gente si quiere una nueva Constitución, el 70% responde afirmativamente. Pero si preguntas cuáles son los principales problemas del país, no nombran entre ellos la necesidad de una nueva Constitución. Si bien la caída del precio del cobre tiene responsabilidad en el bajo crecimiento, el gobierno no ha logrado darle dinamismo a la economía. La incertidumbre generada por las reformas y el proyecto de cambio constitucional ha tenido un efecto en la baja de la inversión.

-¿Qué cambios necesita esta economía?

Chile necesita cambios para pasar a una sociedad que demanda y ofrece capital humano de alto nivel. Pero también necesita certidumbre en la política económica. Además, Chile tiene que trabajar para una diversificación de sus exportaciones, como lo hizo exitosamente hace algún tiempo. Esto dependerá de lograr una mejor calificación de su mano de obra, a través de una mejor educación, que luego permitirá participar y desarrollar nuevos sectores productivos.

-The Economist también ha sido muy duro con los empresarios chilenos por formar un club cerrado y tener malas prácticas ¿Cree que están calificados para liderar esa diversificación?

Hemos reconocido el valor de muchos empresarios chilenos, en internacionalizarse exitosamente. Pero también hay que reconocer que Chile es una economía de tamaño relativamente reducido y lejano de otros mercados, por lo tanto, con una tendencia a la formación de monopolios u oligopolios, que ha dado lugar a abusos de mercado que es importante corregir. Chile es una economía que depende mucho de recursos naturales no-renovables y ahí se necesita de una mejor regulación, por ejemplo, en temas como la pesca y el agua.

"Complejo, pero no imposible que el Brexit se revierta"

-El país que parece está girando a la izquierda es el Reino Unido después de las elecciones de principio de junio, en que los Laboristas recuperaron varios asientos y los Conservadores perdieron la mayoría en el Parlamento.

En el caso británico están pasando muchas cosas simultaneamente: la serie de atentados de las últimas semanas, el incendio en la torre Grenfell y esta elección que redujo el número de parlamentarios conservadores y fortaleció al líder izquierdista del laborismo, Jeremy Corbyn.

-¿Qué explica este renacer del laborismo?

La Primera Ministra Theresa May llamó a unas elecciones que no tenía por qué llamar, creyendo que iba a barrer con los Laboristas. Sin embargo, solo terminó demostrando que no era muy capaz para enfrentar los debates y situaciones de campaña. Otra cosa es que salió a votar mucha gente joven, que no participó en el referéndum sobre Brexit, esta vez, para rechazar la decisión de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Es contradictorio, porque Corbyn apoya el Brexit, pero muchos de esos jóvenes encontraron que votar por el Partido Laborista era una forma de protestar contra el Brexit. El resultado fue que los conservadores perdieron la mayoría absoluta (-12 parlamentarios) y los laboristas aumentaron sus representantes (+29).

-¿Existe alguna posibilidad de revertir el Brexit?

Es muy difícil que esa decisión se revierta, es muy complejo, pero no es imposible. La opinión pública es muy fluida. Hay que ver cómo evoluciona esta etapa.