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"Mil horas": Andrés Calamaro revela a quien esperó "como un perro" (y ella contesta)

La ahora escritora Cecilia Szperling relató su relación de cercanía con el rockero argentino, dando detalles de cómo fue la situación que inspiró el hit de los 80.

Crédito: Twitter
Mil horas: Andrés Calamaro revela a quien esperó como un perro (y ella contesta)

"Te esperé bajo las lluvias dos horas, mil horas, como un perro".

Se ha ecuchado millones de oportunidades en karaokes, fogatas y es uno de los emblemas del rock latino de los 80. "Mil horas" fue compuesta por Andrés Calamaro para su banda de ese entonces "Los Abuelos de la Nada" y hasta estos días la incluye en su repertorio para conciertos.

La letra —que hay quienes vincularon a la Guerra de las Malvinas por su alusión al "cohete en el pantalón"— tiene que ver, según reveló Calamaro, con una mujer real de su juventud que se llama Cecilia Szperling y fue compañera de colegio del cantautor. 

En un video difundido en los últimos días, el intérprete de "Flaca" confiesa qu "yo estaba enamorado de Cecilia Szperling que iba a mi mismo colegio. No la veo hace tiempo. Era yo esperando en la calle Crámer donde ella vivía con sus padres".

¿Y qué dijo la aludida?

"Soy la chica Mil Horas Y aparece un video que confirma algo que Andrés me dijo alguna vez : esta canción, bah…todas mis canciones son para vos. Primero: Perdón, Andrés".

Después de difundido el video, Szperling publicó una carta en la que se refirió a su amistad con el rockero y el día narrado en la canción: "Te dejé esperando bajo la lluvia en la esquina de mi casa de la calle Crámer, una eternidad".

Además Cecilia cuenta que entró "a la Escuela del Sol en 2do año y conocí a Andrés que estaba en 4to. Se me acercó con rulos, camisa cuadrillé y me dijo : Soy el chico Punk. Fue absolutamente encantador. Ese día volví a mi casa y les conté a mis dos hermanas, Mayor y Menor, que había conocido al Chico Punk. Decía que había que lavarse el pelo con Jabón Federal y me mostraba todas las caricaturas que hizo a los profesores. Dibujaba muy bien, estilo Robert Crump. Leía MAD".

De ahí en más forjaron una amistad en la que compartían camino a casa, y aprovechaban los momentos para dialogar de la vida y distintas situaciones. "Cuando la conversación llegaba a algo del amor, me evadía. Pero no me iba, por nada dejaría su compañía, su conversación, su sonrisa. Yo no podía hablar de ciertas cosas", cuenta en su carta publicada por el diario Clarín.

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