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Mujeres Bacanas: Ernestina Pérez, la otra médica pionera de Chile

Contemporánea de Eloísa Díaz, se preocupó de manera especial en la salud femenina y elaboró manuales de ginecología y puericultura. Le preocupaba acercar el conocimiento sanitario a las personas, especialmente a las mujeres.

Crédito: Memoria Chilena
Ernestina Pérez

Fue médica y activista feminista chilena, una de las primeras mujeres estudiantes de medicina en la Universidad de Chile y la segunda médica de Latinoamérica, titulándose solo siete días después de Eloísa Díaz. Se preocupó de la salud femenina y la difusión de prácticas de higiene.

Tuvo que asistir a todas las clases de su primer año acompañada por su madre, pero eso no la amedrentó a seguir su vocación. Se especializó en ginecología en Alemania, país en el que hasta ese momento ninguna mujer había pasado por una escuela de medicina. Fue becada por el gobierno y la embajada de Chile en Berlín consiguió un permiso especial que le permitió estudiar ahí, pero de todos modos tuvo que hacerlo con un biombo separándola de sus compañeros. Luego se especializó en obstetricia en París.

Los temas que más le interesaron fueron los problemas de la llamada “higiene social” que aquejaban en la época: alcoholismo, tuberculosis y cólera. Pero siempre concentrada también de manera especial en la salud femenina, dando conferencias y elaborando manuales de ginecología y puericultura. Le preocupaba acercar el conocimiento sanitario a las personas, especialmente a las mujeres.

En 1904 publicó “Preparación sobre anatomía del cráneo/ Higiene del Corsé”, donde explicaba los problemas que podía producir el uso de esta prenda, muy frecuente en la época. La pieza que prometía disminuir el abdomen y modelar las caderas podía generar lesiones en las costillas y los órganos interiores, por lo que Pérez sugería que las mujeres usaran vestimentas anchas.

Volvió varias veces a Alemania donde seguía estudiando y escribiendo. Fue la primera presidenta de la Asociación de Mujeres Universitarias de Chile e introdujo una conclusión en el Congreso de Berlín sobre Educación Sexual en 1925, para que esta materia fuera obligatoria en todos los colegios.

No participó de manera activa en asociaciones feministas, porque no existían como tal en la época, pero sí participó en organizaciones femeninas como el Círculo de Lectura, la Cruz Roja Chilena y el Club de Señoras, donde dictó conferencias de microbios que aportaron en la creación del Código Sanitario 1920. Murió a los 86 años.

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