Alternativas para disfrutar de la carne a un menor precio

La mitad de la carne roja de comemos en nuestro país es importada. La frontera con Paraguay sigue cerrada, Argentina está exportando menos y Brasil no compensa esas bajas. ¿Qué hacer entonces con el alza sostenida del precio de este valorado producto?

Para muchos son el complemento perfecto, pero el pan sería justamente uno de los culpables de que las carnes rojas estén tan caras. Como el precio internacional del trigo y el maíz está tan alto, muchos productores prefieren usar sus suelos en eso en lugar de ganado.

Los chilenos comemos casi medio kilo de carne roja a la semana, un gusto que cada año está siendo más caro. Entre 2009 y 2011, el precio de la carne ha aumentado en hasta un 24%. Si hace 3 años un kilo de lomo liso costaba poco más de 5.800 pesos, el año pasado estaba a más de 7.200. Y como en el mercado de la carne los procesos requieren más tiempo, no se esperan bajas en su precio, al menos en el mediano plazo.

Pero tranquilos. Para quienes quieran prepararse con mucho tiempo para el 18 y empezar a probar secretos de cocina para que el bolsillo no sufra en fiestas patrias, sepa que el kiwi, la piña y la papaya pueden ser los mejores amigos de esa carne un poco más barata pero menos blanda.

Sobrecostilla, palanca, asado de tira y hasta huachalomo podrían brillar en cualquier mesa si se cocinan a bajo fuego, y muy lentamente. Horas al horno o la parrilla podrían dejar cualquier corte como filete. Si compra carne al vacío y la mantiene refrigerada, se recomienda cocinarla un par de días después de la fecha de vencimiento.

Recomiendan también atreverse con nuevos cortes que vienen de Estados Unidos o Australia. Ablandar la carne con jugo de frutas o probar otros cortes. Alternativas para disfrutar los asados con por lo menos un cargo de conciencia menos: el del bolsillo.

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