De jubilados a emprendedores: La historia detrás de los otros accionistas perjudicados por La Polar

(Video: Equipo de Video T13.cl) Mientras la multitienda define su futuro entre juntas de accionistas y acreedores, hay otros cientos de accionistas que siguen esperando respuestas. No se trata de avezados inversionistas, sino de un grupo heterogéneo de personas a quienes les ofrecieron hacer crecer sus ahorros o mejorar sus jubilaciones.

 

Por Patricia Zvaighaft

La Polar vive momentos claves. Una definición que es seguida de cerca por la abogada Bárbara Salinas, que representa a más de 400 accionistas minoritarios de la compañía, los que -a tres años desde que estalló el caso- siguen esperando respuestas.

En su representación, la abogada estuvo dentro del 64% de los accionistas que el pasado 1 de julio aprobó el plan de reestructuración financiera presentada por el directorio, con el que se propuso que los acreedores se queden con el 50% o 55% de la empresa. Esto es rechazado por los tenedores de bonos y los acreedores, quienes apuntan al 80%.

Así ya lo manifestaron este lunes los bonistas, aunque entregaron otras dos alternativas, lo que fue calificado por la compañía como "un claro intento por lograr un acercamiento entre las partes". En tanto, este miércoles se realizará la junta de acreedores.

Un informe elaborado por la corredora Renta 4, tras la aprobación de la junta de accionistas, sostuvo que "necesariamente se debe llegar a un punto de acuerdo, de lo contrario la compañía caería en default hacia el año 2015 o como máximo en 2016".

"Una relación de canje 90%-10% o 80%-20% es impensable", dice la abogada, y remarca que "acá lo importante es que se llegue a un acuerdo razonable por el bien común de la compañía". En ese sentido, asegura que ambos lados deberán ceder.

Los accionistas minoritarios

Algunos de los accionistas o ex accionistas minoritarios desconocen lo que se está jugando estas semanas. Muchos de ellos están lejos de ser avezados inversionistas. Se trata más bien de un grupo heterogéneo conformado en su mayoría por personas a las que les ofrecieron una oportunidad de ver crecer sus ahorros, de hacer rentar sus jubilaciones o diversificar sus recursos para hacer surgir sus emprendimientos. Sin embargo, la realidad terminó siendo otra.

"Ellos confiaron en el sistema, y el sistema les falló", dice la abogada, que estima que las pérdidas totales de los accionistas minoritarios -que tenían más del 60% de la propiedad de la compañía al estallido del escándalo- alcanzaron cerca de US$1.000 millones. Salinas representa a más de 430 de estos en la arista penal de caso, de los cuales más de 300 se sumaron a la demanda civil presentada en enero pasado, cuyas pérdidas suman en torno a los US$50 millones producto del derrumbe que sufrió la acción tras el estallido del escándalo.


Manuel Concha: "Todos los que compramos pocas acciones botamos la plata"


"Lo único que quiero es que quienes estafaron paguen su estafa. No me interesa nada más", asegura Manuel Concha (63), administrador de campos agrícolas y frutícolas. Él da absolutamente por perdidos los cerca de $4,5 millones que destinó a comprar 1.300 acciones de La Polar, y que hoy no valen más de $50.000.

Al respecto, asegura que "todos los que compramos pocas acciones botamos la plata".  "Uno piensa siempre que compañías grandes, como las de retail, o los ejecutivos que las dirigen, son gente honrada, capaz y que van a dirigir bien una compañía. Pero en este caso no fue así", remarca.

Concha utilizó algunos de sus ahorros, destinados a mejorar su pensión, a comprar estas acciones que le ofreció la corredora Banchile, donde siempre los ha manejado y los sigue manejando hasta ahora. "Yo nunca había comprado acciones, no me gusta, pero decidí invertir un monto", explica. Pero recuerda que les solicitó que una vez  que el valor superara su inversión, vendieran las acciones, y no se preocupó más hasta que explotó el caso.

"Yo confié en una corredora que creía que tenía a la gente idónea para poder hacer las recomendaciones y las compra en forma segura", dice. Y aunque asegura que en su caso la pérdida no le causó mayores problemas, "a nadie le gusta andar perdiendo su plata": "Lo hice para tratar de pasar una vejez mejor. Y hoy día tengo menos plata para eso y una alternativa menos. Nunca más acciones".


Elena Cardoch: "El caso La Polar es un escándalo que ha sido avalado por instituciones chilenas"


"Son las diez mejores acciones del mercado de Chile". Así le aseguró a Elena Cardoch su ejecutiva del banco cuando le informó que le había comprado acciones de La Polar. Sin embargo, ella ya había decidido que no quería más, debido a la volatilidad con la que operaban, por lo que solicitó que cuando se pudiera, prefería venderlas y depositar el dinero. La ejecutiva le recomendó esperar un poco porque habían caído, pero se iban a recuperar: "En eso sin darme cuenta se produjo la catástrofe", dice.

Alrededor de $10 millones, provenientes de unos ahorros de una sobrina que Cardoch se ofreció a manejar, fueron destinados a papeles de la multitienda. En ese momento, cuando compró, recuerda, "la acción estaba entre $2.600 ó $2.750, y ahora llegaron a $40. Nadie sano de juicio va a considerar que es una buena inversión".

Para Cardoch, los culpables son muchos, empezando por los ex ejecutivos de la empresa, pero también reclama contra el banco: "La recomendación fue un gran engaño, porque cómo ellos no revisaron, si tienen una cantidad impresionante de asesores para saber que esa empresa no estaba a esos niveles. Si yo, como ciudadana, voy a pedir un crédito, me investigan 30 años de mi vida".

Además, asegura que "el caso La Polar es un escándalo que ha sido avalado por instituciones chilenas, instituciones que uno creía que eran confiables y que hacían su trabajo". Detalla que, entre otras, reclamó a la Superintendencia de Bancos y al Sernac, pero "todos se siente amarrados de manos porque la ley no permite ir más allá... entonces, ¿de qué sirve la ley?".


Margarita Mellado: "Para nosotros, la gente de esfuerzo, no sirven las acciones"


En junio de 2011, Margarita Mellado (55) se enteró por la televisión de lo que estaba ocurriendo con La Polar. Siguiendo la recomendación de su ejecutivo del BancoEstado había puesto los ahorros para los estudios de su hija en tres casas comerciales. Decidió ir al banco para ver cómo estaban sus acciones y se dio cuenta cómo se habían desvanecido los $300 mil que había invertido en La Polar.

"La idea es que esto se convirtiera en un fondo, para que cuando tuviera que ir a la universidad no tuviera que endeudarse", cuenta. Pero sólo terminó transformándose en una "pésima experiencia" para ella y su hija: "Siempre me pregunta qué va a pasar". Aunque reconoce que todo es incierto, dice que "lo único que espero es justicia, que paguen y que no quede impune".

"En este país ser honesto no sirve, la gente sinvergüenza tira para arriba", asegura Mellado, maestra de cocina y que a principios de año decidió independizarse abriendo su propio local 'La esquina de Maggie'. "Nunca he estado en Dicom, no le debo a nadie. Yo trato de ser una buena ciudadana", resalta.

Una vez destapado el escándalo, Mellado fue a reclamar al banco, a la Superintendencia de Bancos y al Sernac, donde le explicaron que no podían ayudarla. "Yo siento que estamos un poco abandonados, somos accionistas con poquitas platas, no es como los accionistas que ponen harta plata y que para ellos es más fácil recuperarse": "Para nosotros, la gente de esfuerzo, no sirven las acciones". Por eso ahora tiene sus ahorros en fondos mutuos, cambió su ejecutivo y trata de ir una vez al mes a banco a ver cómo va todo.


Rosa Villalobos: "Qué me devuelvan mi plata"


"Qué me devuelvan mi plata, y lo que trabajaron con ella", dice Rosa Villalobos (63), jubilada, quien asegura que siempre que ha podido ha ido sumando algo de dinero a su cuenta de ahorro.  Fue así que logró juntar cerca de $3,6 millones, cuando una ejecutiva de Banchile le recomendó comprar acciones de La Polar porque así  en tres meses podría tener $4 millones. Pensando en esa ganancia, Villalobos autorizó, en septiembre de 2010,  la compra de 1.077 acciones.

"Los primeros meses me subió $200 mil, pero nunca más", recuerda, aunque asegura que la ejecutiva siempre le decía que al otro mes se iba a recuperar. Cansada de esperar, decidió vender y recuperar lo que quedara de sus ahorros. El resultado fue $350.620.

Villalobos dice que quizás era poca plata para una empresa como La Polar, pero con "esos $3,6 millones que a mí me robaron, ellos habrán tenido que haberse hecho unos $8 millones. Mientras yo estoy de brazos cruzados". "¿Por qué hacen esto con una persona que se saca la mugre, que se ha levantado a las seis de la mañana, para tener unos ahorros para su vejez o para darse un gusto?", cuestiona.

Precisamente, producto del escándalo fue cuando más necesitó sus ahorros: "Estuve con siquiatra, y hasta el día de hoy estoy tomando pastillas, en la mañana, en la tarde y en la noche para dormir. Nada es gratis". Además, ha debido enfrentar otros problemas médicos con sus ahorros totalmente reducidos, cuando siempre pensó que estos le ayudarían a sortear esas dificultades. Ahora, una cosa tiene clara si recupera su plata: "Nunca más acciones".


Jaime Richards: "Quedé con una gran desconfianza en el sistema"


En 10 veces menos de lo que había comprado, Jaime Richards, emprendedor y socio de Grafo, vendió  las más de 10.000 acciones de La Polar que había comprado en diciembre 2010. Había invertido cerca de $30 millones en papeles de la multitienda, y asegura que "cuando ocurrió la debacle llegó un minuto en que había que quedarse con lo que había o vender al precio vil. Eso es lo que tuve que hacer, vendí en cerca de $300".

Richards venía saliendo de un negocio y tenía planes para generar nuevos proyectos, sin embargo, como aún no se concretaban decidió volver a invertir mientras tanto en acciones. Luego de que en la corredora Security le aseguraran que la acción de la multitienda iba a "subir como espuma", apostó fuerte por esos papeles y algunas otros, que después lo terminaron tirando al "tacho de la basura".

Para poder levantarse y responder con los compromisos financieros adquiridos, debió vender algunas propiedades y endeudarse. "Uno le cree a las personas que te dan esas recomendaciones, porque se supone que tienen mucha más información. Pero por las noticias me enteré de que La Polar no era tal, sino que era un bluff".

"Quedé con un gran desconfianza en el sistema", dice Richards, y a su juicio, todo esto ocasionó que muchas inversiones extranjeras no llegaran. "El caso La Polar les dijo que Chile no es un país confiable en sus instituciones", en las que enumera desde la SVS, la SBIF, el SII hasta las clasificadoras de riesgos. "Todos se lavaron las manos", remarca.

Opinión que comparte Ricardo Valdés, otro de los socios de Grafo y quien compró 7.200 acciones, las que hoy no son más de $280 mil. "Nosotros, que con tanto esfuerzo hicimos estos ahorros, los invertimos pensando que eran instrumentos seguros y confiables, de repente de un día para otro nos dimos cuenta que nos habían estafado", dice.

Por eso, para Richards "no hay peor solución que declarar la quiebra de La Polar. Lo único que queremos es que le vaya bien, porque es la única manera de que en algún minuto de nuestra existencia, podamos lograr resarcir en algo el problema".

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