El itinerario del crimen que estremeció a Molina

(Foto: Agencia Uno) Este martes fue formalizada Roxana Valdés, mujer de 39 años que asesinó a su conviviente Claudio Muñoz (42) y de manera insólita hirvió sus restos en una olla. En la audiencia se conoció en detalle cómo y porqué la mujer realizó el crimen.

Todo comenzó luego de una discusión…

En la madrugada del sábado, Valdés disparó en el pecho a su pareja, con quien convivía hace tres años. ¿Sus motivos? Miedopues según el argumento de su defensa era una mujer maltratada ; y el hecho que gatilló el asesinato: según la mujer, Muñoz le habría robado $5 millones.

Después del asesinato, según los datos dados a conocer en la formalización, la mujer se habría ido a acostar -o desmayado-, para luego dormir toda la noche junto a su hija, una pequeña de ocho meses que también es hija de la víctima.

Imitando series de TV

A la mañana del día siguiente Valdés decidió deshacerse del cuerpo: descuartizó a su pareja e hirvió sus restos en un fondo.

Para ello, cortó sus extremidades con un cuchillo casero y, tras "cocinar” los restos, los puso en bolsas de basura.

La mujer tomó las bolsas y las subió a su automóvil, pensando en deshacerse de ellas.

Sin embargo, como forma de despistar, viajó a Talca para visitar a su cuñado, el hermano de la víctima, aún con los restos de su conviviente en el automóvil.

Pero de acuerdo a lo informado en la formalización, Roxana Valdés se arrepintió y el domingo, la mujer se entregó a Carabineros, confesando el  crimen.

Con miedo, fue apresada y formalizada por parricidio. Su defensa argumentó que sufría depresión post parto y que la razón del descuartizamiento fue porque Valdés, después del asesinato, se dio cuenta de que sería culpada y encarcelada y de que su hija se quedaría sola. En un acto de desesperación fue lo único que se le ocurrió para ocultar y hacer desaparecer el cuerpo. En efecto, la defensa sostiene que no hay ensañamiento, debido a que el descuartizamiento no fue la causa del asesinato, sino una medida adoptada con posterioridad para ocultar el cadáver.

Su miedo de enfrentar a la justicia, sin embargo, ya se concretó, pues el tribunal dispuso para ella prisión preventiva, al considerarla un peligro para la sociedad.

El plazo de la investigación es de dos meses, tiempo en el que se probablemente se conozcan aún más detalles del crimen.

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