Política

¿Alcanza con el tercio?: Chile Vamos enciende alertas por “unidad de contenidos” en la convención

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Agencia Uno
Por Paula Valenzuela
Ante el complejo momento político que vive la derecha, sobre todo en su división en la Cámara de Diputados, surge el debate sobre si el sector será capaz o no, primero, de lograr el tercio, y, segundo, si podrá hacer valer esa mayoría en la Convención Constitucional, a raíz de las marcadas diferencias de contenidos que han surgido el último año. Algunos dicen que deben buscar un mecanismo de trabajo entre los partidos para buscar “mínimos comunes”. La mayoría, eso sí, coincide en que es un desafío mayor, una suerte de “prueba de fuego” sobre si son coalición política o un mero pacto electoral.

Que Chile Vamos alcanzará a elegir al tercio de los constituyentes en las elecciones de este sábado y domingo es un pronóstico que incluso tienen en la centroizquierda. Pero ante el complejo momento político del sector y la incertidumbre que provoca el hecho de que estas elecciones sean inéditas -y por ende “muy abiertas”-, aún está en duda si la centroderecha se sobrepondrá a ese momento y logrará dicha representación entre los integrantes de la Convención Constitucional. 

Superada esa valla, resurge el debate de si serán capaces de hacer valer su peso -ese tercio- en la instancia que redactará la nueva Constitución.

La crisis que vive el sector -incluido el gobierno- releva esa pregunta, pues, sobre todo en la UDI y Evópoli, está la inquietud de que el tercio no valga de nada, como ocurre en la Cámara de Diputados, donde ha habido, hace más de un año, un desorden permanente en votaciones y lineamientos comunes. Parte del sector, de hecho, ha ido votando junto a la oposición en proyectos emblemáticos.

RN, la UDI y Evópoli pactaron con el Partido Republicano -de José Antonio Kast- ceder cupos para competir unidos en la elección de miembros de la Convención Constitucional. La principal razón es que el sistema D’Hondt -mismo mecanismo por el que se elige al Congreso en Chile- “premia” la unidad en los pactos, pues las listas de candidatos suman votos.

En esa línea, la derecha hizo “un esfuerzo” para tener mejores resultados ante una dinamitada izquierda, que no logró la unidad de pacto.

En su momento, de hecho, se aspiró a superar el tercio en la convención, sin embargo, a raíz del momento político que vive el gobierno y la coalición oficialista, esa opción se ha ido diluyendo.

Con todo, ¿la derecha logrará hacer valer su mayoría en la convención? ¿se pondrán de acuerdo en los contenidos constitucionales?

Las visiones son claras: la UDI y Evópoli apuestan fuertemente por lograr en la convención una suerte de “mecanismo institucional” dentro del pacto para buscar fórmulas de resolver diferencias. RN, en tanto, ve más complejo ese escenario y miran otras prioridades como “no ser oposición” dentro de la convención. Es decir: no solo representar a ese tercio, sino que a las mayorías que estarán por los acuerdos.

Al interior de Renovación Nacional, de hecho, dicen ya sentir diferencias en los contenidos de la campaña de sus pares. Mientras la UDI y Evópoli ha mostrado ideas sobre un “Estado pequeño y eficiente”, RN ha enfatizado en los “derechos sociales”.

Los otros “mínimos comunes”

“La composición de nuestros constituyentes es una preocupación relevante, porque pese a ser la primera fuerza política de la Cámara de Diputados, el desorden y la falta de cohesión impiden tener una real capacidad de influir. A nivel constitucional es crucial que Chile Vamos tenga consensos básicos, mínimos comunes compartidos”, dice a T13.CL, Gonzalo Blumel (Evópoli), candidato a constituyente por el distrito 10 de Providencia.

El exministro, en ese sentido, pone de manifiesto la inquietud en el sector sobre el perfil de los integrantes electos. Incluso, Blumel propone una idea. “Yo soy partidario de que, en la Convención Constitucional, Chile Vamos tenga una gobernanza, porque no puede pasar lo que ha ocurrido en la Cámara de Diputados. Chile Vamos tendrá que buscar un mecanismo o institucionalidad para tomar decisiones al interior de la Convención Constitucional; que se dé una coordinación fluida, tal como ocurrió en 2017 en Chile Vamos, que había una institucionalidad, que hoy se perdió”, asegura.

Desde RN, el expresidente de ese partido, Cristián Monckeberg, también candidato a constituyente por el distrito 10, sostiene que, “una vez elegidos los constituyentes de Chile Vamos, hay que trabajar coordinados, pero eso no llega por arte de magia. Hay que entender que no todos pensamos igual, tendremos que hacer grandes esfuerzos para conocer las distintas miradas y llegar a puntos de encuentro”.

Constanza Hube, de la UDI, candidata por el distrito 11 de Las Condes, puntualiza que la centroderecha tiene más mínimos comunes que la centroizquierda, que está mucho más fragmentada”. La abogada releva, eso sí, que, pese a que la convención se elige con el mismo sistema electoral que la Cámara, habrá una lógica distinta. “Vamos a necesitar 2/3, sea cual sea el reglamento, para poder aprobar un texto constitucional, por lo tanto, necesariamente vas a tener que llegar a ciertos acuerdos si es que quieres tener una nueva Constitución. La lógica entre la Cámara y la convención en ese sentido es muy distinta”, asegura.

La candidata Evópoli por el distrito 11, Pauline Kantor, recalca que la derecha no debe atrincherarse. “Hoy la derecha tiene un desafío enorme en el proceso constituyente de poder unificar criterios, de poder tener mínimos comunes. Uno de los mayores desafíos es mantener esa unidad y saber moverse también hacia el centro. La derecha no puede atrincherarse en una esquina si lo que necesita también es ir buscando los apoyos en el centro, en la centroizquierda”, dice la exministra.

La prueba de fuego para la derecha

En la centroderecha, asimismo, señalan que habrá que tener varios factores sobre la mesa. Primero, la “actitud” que tomen los republicanos electos y de quienes el partido ha entregado su apoyo en esta elección. Segundo, las diferencias que han ido mostrando en RN versus la UDI y Evópoli en términos sociales y económicos. Y, tercero, el factor indígena: cómo lograr acoplar a ese mundo -los que sean electos de derecha- al pacto de la coalición.

En torno al primer punto, apenas se inscribieron las listas el pasado 11 de enero, en el sector surgía el dilema de cómo sería la convivencia con el Partido Republicano, colectividad que no adhiere a la coalición Chile Vamos. Aún es incierto, subrayan, cómo congeniará el mundo de Kast con parte de RN o de Evópoli, por ejemplo.

Teresa Marinovic, candidata independiente por el Partido Republicano, del distrito 10, enfatiza que en esa colectividad han trabajado por la “unidad” desde “el primer día”. Sobre la convivencia con Chile Vamos, Marinovic dice que, “en período de elecciones se ponen de manifiesto las pulsiones más primarias, pero llegado el momento de la verdad, creemos que primará el sentido común”.

En paralelo, en el sector también comentan que será un punto relevante cuál izquierda sale triunfando este domingo: si la lista del Apruebo -ex Concertación- o la del Apruebo Dignidad -del Frente Amplio y el PC-, pues, añaden, si los primeros son mayoría, será más fácil el consenso. Aunque mencionan que ese grupo igualmente estará a prueba: ¿van a poder romper con los más radicales?

Más allá del panorama en la izquierda, la composición -y comportamiento- de la derecha será clave incluso para el futuro de la coalición. “La convención va a ser la prueba de fuego para Chile Vamos: si es que es una coalición política y no solo electoral. Porque, a diferencia del Congreso, aquí el costo de la desunión va a ser carísimo, porque la nueva Constitución durará 40 o 50 años”, advierte Blumel.

Si bien los partidos de la centroderecha recalcan que ya han hecho esfuerzos por crear insumos constitucionales para ir direccionando al grupo “desde el 17 de mayo”, es decir, desde el día después de las elecciones, el verdadero funcionamiento entre los partidos se verá desde que la instancia empiece a funcionar, fecha que aún no se establece. Lo crucial, para muchos en Chile Vamos, será no entramparse en temas que los dividen, como por ejemplo, los valóricos.