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Luis Castillo y Ómicron: “Las cuarentenas serían muy complicadas, pero no se pueden descartar"

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Agencia Uno
Por Ex-Ante
El doctor Luis Castillo, coordinador de la Unidad de Paciente Crítico del Hospital Barros Luco y decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. Autónoma, ex Coordinador Nacional de Camas Críticas, dice que la variante Ómicron “en los no vacunados puede aumentar mucho la tasa de enfermedades graves y tiene una importante mortalidad”.

-La variante Ómicron es más contagiosa, pero menos letal que otras. ¿Esto quizá tiene a la población confundida o menos alerta ante el riesgo de contagio?

-En general, la ola actual, Ómicron, que es la cuarta, tiene dos o tres características. La primera es que tiene una reproducción de 10, es decir que un caso puede infectar o se reproduce en 10 personas, cada una de las cuales a su vez contagia a otras diez y así sucesivamente. En segundo lugar, es de baja letalidad y de baja hospitalización, especialmente en los vacunados. Sin embargo, hay que estar muy alertas porque puede producir una tasa de contagio muy elevada y un número de casos agudos muy, muy elevados.

-¿Los casos van aumentando así como el uso de camas críticas?

-Es decir, hay una alta tasa de contagio, pero todavía hay una tasa de hospitalización bastante baja y una tasa de cuadro grave muy baja. Pero eso puede cambiar. En ese sentido, el plan de manejo que ha hecho el ministerio de Salud me parece que va en el sentido correcto que es seguir y adelantar todo el proceso de vacunación para proteger a los grupos de riesgo, fortalecer la atención primaria, especialmente los servicios de urgencia de los hospitales, de tal manera que se pueda hacer frente a eventuales  aumentos de las consultas. Y así preparar la red público privada en el caso de por volumen de contagios pueda haber mayor presión asistencial, ésta la pueda resolver sin mayores dificultades. A grandes rasgos esa es la situación.

-¿La tasa de contagios se comporta distinto entre vacunados y no vacunados?

-La tasa de contagio es muy alta en los no vacunados, y en los vacunados también, pero entre estos últimos se producen cuadros leves. La posibilidad de que un vacunado haga cosas graves con Ómicron es bastante baja respecto a los no vacunados. Esa es la preocupación fundamental del momento: los no vacunados y las poblaciones de riesgo que toman remedios que producen disminución de las defensas. En ese segmento está fundamentalmente la mayor cantidad de personas de riesgo.

-¿Cuál es el porcentaje de contagiados que deriva en uso de camas críticas?

-La tasa de conversión es muy baja, menos del uno por cierto, hasta ahora, de camas críticas. De hecho el número de casos Covid en UCI hoy día son 421, que comparado con lo que hubo en la segunda ola, cuando llegamos a tener 3.300 casos, es siete veces menos que en el peor momento de la pandemia.

-Pero están subiendo.

-Sí, ayer 419, hoy día 421.

-Para febrero, que es la época en que la mayoría de la gente toma vacaciones, ¿cómo se ve la situación?

-Va a aumentar el número de contagios diarios, PCR positivos, sin duda, pero tenemos que mirar cómo se comporta la tasa de hospitalización. Si hay un aumento de los contagios, y hay nulo impacto o poco impacto en hospitalización podemos estar un poco más tranquilos, pero todavía faltan 10 o 15 días, para saber cómo esto se va a mover.

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-¿Cuál es la tasa de hospitalización y cuántas camas disponibles hay?

-De la UCI, hay un 85% o 86% de ocupación, que es bastante buena, razonable, y hay como 280 camas posibles. Existen suficientes camas en muchas regiones para hacer frente a cualquier aumento explosivo de casos. Ahora estamos con 2090 camas, pero perfectamente en un momento dado si es necesario se pueden llegar a aumentar a 3 mil camas. De esa forma se va aumentar el número de camas disponibles y se puede hacer frente a cualquier aumento de la hospitalización o casos graves.

-¿Es posible que haya un aumento considerable en febrero y se genere una necesidad de cuarentena o medidas más restrictivas?

-Yo creo que las cuarentenas serían muy complicadas, por razones de fatiga pandémica de la población. Ahora, no se puede descartar. Hoy día, a estas alturas, creo que no se justifica dada la transmisión comunitaria que hay, salvo que exista una presión muy crítica sobre el sistema de salud. Pero es poco probable.

-¿La gente puede pensar que Omicrón es como una gripe? ¿Falta comunicar la peligrosidad que representa esta variante?

-Hay que tomarla en serio, esto no es una gripecilla ni mucho menos. Es una infección por coronavirus que especialmente en los no vacunados puede aumentar mucho la tasa de enfermedades graves y tiene una importante mortalidad, por lo tanto hay que tomarlo con seriedad y mucha responsabilidad. Lo que se les ha pedido es que sean responsables en el manejo de los aforos, los contactos, la distancia física. Es extremadamente importante poder preservar en estas medidas de seguridad, lo mismo que el uso de la mascarilla, ojalá las mascarillas N95, que efectivamente filtran mucho aerosol. Los usuarios deben tener claridad absoluta que esta es una enfermedad que puede llegar a producir cuadros muy graves e incluso la muerte.

-En ese sentido, ¿le preocupa esta corriente de gente anti vacuna, incluyendo gente famosa como el tenista Djokovic? ¿Qué tan riesgosos para el sistema son los que se niegan a vacunarse?

-Son los que se enferman, los que hacen cuadros graves, y terminan generalmente en respirador, en ventilación artificial. Y tienen mortalidad. Hay que detenerse con exactitud para mirar ese fenómeno. Nosotros tenemos un poco más de la mitad de personas no vacunadas que están en la UCI. De los 419 casos en UCI más del 60% no están vacunados y hacen cuadros graves y pueden hacer secuelas pulmonares y bronquiales muy serias. La vacunación produce un fenómeno de protección, especialmente para enfermedades graves y hospitalización en cuidados intensivos. De manera que hay que tener extraordinario cuidado y tomárselo con mucho responsabilidad y respeto esta cepa que si bien tiene una letalidad baja, en los no vacunados tiene una letalidad más alta y puede llegar a producir muchos enfermos que presionen y tensionen el sistema de salud.

-¿Por qué Ómicron es menos letal, que características específicas lo hacen producir menos muertes que variantes anteriores?

-Tiene una serie de consideraciones moleculares que lo hacen menos letal, porque afecta fundamentalmente la mucosa de los bronquios, no de los pulmones.

-¿La pandemia va hacia un estado en que vamos a estar en una cierta normalidad y convivir con ella como si fuera epidemia estacional?

-No me atrevo a decir cuándo vamos a salir de esto, pero la pandemia sigue viva y activa, y hay que cuidarse con mucha responsabilidad.

-¿Cómo está la situación en hospitales como el Barros Luco, donde trabaja?

-Tranquila, no tenemos mayor ingreso por Covid. Los peores momentos fueron en la segunda ola, lejos: ahí tuvimos 4.100 enfermos hospitalizados. Y ahora son 1.800.

-¿El gobierno lo está haciendo bien o falta poner algún foco especial para evitar que sigan aumentando los contagios?

-Todavía no es momento de evaluar si lo está haciendo bien o lo está haciendo mal. El plan de vacunación ha sido maravillosamente bueno, el manejo de las redes asistenciales público privadas espectacular. Pero hay que esperar todavía para que la comunidad saque sus propias conclusiones hasta el momento. Por lo demás hay que mirar los gráficos internacionales donde posicionan a Chile en el manejo de la pandemia, esa es la mejor respuesta.

-La gente que va a tomar vacaciones, ¿tiene que tomar alguna medida especial o evitar viajar por el país, por ejemplo?

-No, lo que tienen que hacer es lo que la autoridad ha dicho: responsabilidad en el uso de la mascarilla y la distancia social, que es fundamental.