Empuñando libros en alto, cientos de miles de personas se manifestaron este martes en toda Argentina para repudiar los recortes de fondos a la universidad pública, en lo que constituye la mayor manifestación hasta el momento contra la política de ajustes del presidente ultraliberal Javier Milei.

Entre 100.000 personas, según la policía, y medio millón, según la Universidad de Buenos Aires (UBA), se congregaron en la capital argentina. Otras decenas de miles protestaron en ciudades del interior como Córdoba, Rosario y Mar del Plata "en defensa de la educación universitaria pública y gratuita".

"Creemos en la capacidad igualadora de la educación pública y gratuita, en el poder transformador de la universidad como formidable herramienta de movilidad social ascendente", leyó Piera Fernández, estudiante y presidenta de la Federación Universitaria Argentina en la emblemática Plaza de Mayo, epicentro de la convocatoria que inundó las calles aledañas.

"La educación nos salva y nos hace libres. Convocamos a la sociedad Argentina a defenderla", prosiguió.

Los manifestantes levantaban libros en señal de protesta, así como carteles que decían "Milei o educación" o "la universidad luchando también está enseñando" y viñetas de la emblemática tira cómica "Mafalda". 

"Esto es importante para los que estudiamos y para los que trabajamos, porque la educación pública levanta un país", dijo a la AFP Nicolás Villagra, un estudiante de la UBA de 24 años con la voz ensordecida por la música y los timbales.

En las principales ciudades de Argentina, estudiantes, egresados y docentes de las 57 universidades nacionales de gestión estatal marcharon en defensa de la educación pública y gratuita.

Las universidades se declararon en emergencia presupuestaria luego de que el gobierno resolviera prorrogar para este año el mismo presupuesto que recibieron en 2023, no obstante la inflación interanual que en marzo rozó el 290%.

"No esperen la salida de la mano del gasto público", advirtió Milei el lunes al anunciar en cadena nacional que las cuentas públicas registraron superávit en el primer trimestre, aunque al precio de miles de despidos y el desplome de la actividad económica y del consumo.

Centrales obreras y partidos opositores de todo el arco político adhirieron a la convocatoria, los profesores universitarios acompañaron con una huelga, las universidades privadas se unieron al reclamo y muchos participaron espontáneamente.

En la ciudad de Córdoba, centro del país y sede de la prestigiosa universidad homónima, decenas de miles de estudiantes colmaron las calles también llevando libros en alto, según imágenes de la televisión. 

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