Proyecto ambiental busca rescatar al Picaflor de Arica, el ave más amenazada de Chile

El Picaflor de Arica tiene poca adaptabilidad a los cambios del medio y una tasa de éxito de reproducción menor al 25%, lo que influye en que su población no aumente.

Crédito: Ministerio del Medio Ambiente (MMA)
Proyecto ambiental busca rescatar al Picaflor de Arica, el ave más amenazada de Chile

Las autoridades ambientales, tanto como los expertos, observan con suma preocupación el panorama amenazante que atraviesa el Picaflor de Arica. Año a año, lo científicos han constatado que la población de esta diminuta ave -que no superaba los 510 ejemplares en 2013-, no se recupera y que su estado de conservación en la categoría en peligro de extinción se encuentra aún latente.

Por ello, el gobierno anunció que en el marco de un proyecto GEF para especies amenazadas, llevado a cabo por expertos del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y la Seremi de Medio Ambiente de Arica y Parinacota, hoy se está trabajando en un nuevo modelo de conservación, que busca recrear microreservas, que corresponde a un sistema de pequeñas islas ecosistémicas que permitirían asegurar el hábitat del picaflor, conectando el territorio de esta ave dentro de los valles donde vive y ayudándola a desplazarse  hacia la cordillera.

El proyecto tiene como principal objetivo contrarrestar los factores de amenaza de esta ave, por eso incluye dentro de sus factores: educación ambiental para los actores que habitan los valles, favorecer el turismo de intereses especiales  asociado al avistamiento de esta especie única en el mundo.

Además, se pretende crear o instalar un sello de calidad para la agricultura local para aquellos productores que favorezcan la conservación del picaflor y su hábitat.

Poca adaptabilidad

Una de las amenazas más fuertes que tiene el picaflor de Arica es la pérdida de hábitat. Su ciclo vital está enlazado con el territorio donde se alimenta y reproduce. Tanto así, que esta especie de picaflor al mover sus alas -más de 50 veces por segundo-, tiene tal gasto energético que requiere del néctar de las flores cada 15 minutos para sobrevivir.

Esta ave, además, tiene incluso sincronizada su reproducción con la floración de chañar, eso se da en agosto de cada año. 

Lo más grave detectado por los científicos, es que tiene poca adaptabilidad a los cambios del medio y una tasa de éxito de reproducción menor al 25%, lo que influye en que su población no aumente.

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