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El doloroso asesinato de Andrés Escobar después del autogol de Colombia en Estados Unidos

En 1994, Colombia se alistaba para una fiesta, pero el episodio tuvo cierre de tragedia. 22 años después y en el día del partido entre Estados Unidos y Colombia por la Copa América, BBC Mundo recuerda el tráfico episodio.

Crédito: BBC
El doloroso asesinato de Andrés Escobar después del autogol de Colombia en Estados Unidos

Con el viejo televisor familiar, los Mendoza pasaron de ilusionarse hasta las estrellas a despertar en una pesadilla.

Alex Mendoza tenía 8 años en 1994 y para él no había nada más importante que la selección colombiana que ese año jugaría la Copa del Mundo en Estados Unidos.

En aquel equipo fantástico jugaban, por ejemplo, Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Faustino Asprilla, Iván René Valenciano, Adolfo Valencia y Andrés Escobar, el "Caballero de las canchas", símbolo y capitán del club del que Álex es hincha hasta hoy: el Atlético Nacional.

Con ese televisor a color, Alex vio la goleada que su selección le propinó a la Argentina de Batistuta y Simeone, en el estadio Monumental de Buenos Aires en 1993.

Ese 5 a 0 le valió a Colombia el cartel de candidato a ganar el mundial del año siguiente e ilusionó a todo un país.

Con ese mismo aparato, sin embargo, el muchacho nacido en Tolima contempló cómo el equipo de Francisco Maturana se hundía impotente en Estados Unidos.

Colombia quedaba fuera en la primera ronda del mundial, pero todavía faltaba lo peor: el autogol y asesinato de Escobar. La pesadilla.

"Me enteré por lo que en la televisión llamaban 'noticia de última hora'. Ahí supimos de la muerte de Andrés Escobar y cómo la relacionaban con el autogol".

"Se hablaba del narcotráfico, de apuestas con sumas exorbitantes, de sicarios y lo vinculaban con la muerte de nuestro número 2", relata Mendoza a BBC Mundo más de dos décadas después.

2 es el número con el que Andrés Escobar jugaba en la selección y en el Atlético Nacional.

Este viernes 3 de junio de 2016 las escuadras de Colombia y Estados Unidos vuelven a enfrentarse en el contexto de la Copa América Centenario.

Han pasado 22 años, pero son muchos los colombianos que no han olvidado a Escobar. Ni quieren hacerlo.

Después de esa goleada

Cuando en 1994 los jugadores de Colombia se subieron al avión que los llevaría a Estados Unidos, más de uno imaginó verlos volver con la copa.

El doloroso asesinato de Andrés Escobar después del autogol de Colombia en Estados Unidos

El entusiasmo era tal que parecía que el país entero había olvidado que existía la posibilidad de perder.

"Eso le pasó a aquella maravillosa selección de 1994. Todos, jugadores y resto del país, perdimos la chaveta y empezamos a celebrar el título que no nos habíamos ganado", le cuenta a BBC Mundo el cronista barranquillero Alberto Salcedo Ramos.

La clase de Valderrama, la potencia de Rincón, el despliegue de Leonel Álvarez y la capacidad goleadora del Tren Valencia eran razones por demás válidas para creer en esa generación, pero a algunos se les fue la mano.

"En el deporte los colombianos demoramos para conseguir triunfos importantes. Cuando empezamos a ganar nos volvemos locos, y de paso enloquecemos al deportista colombiano que estaba ganando, el boxeador Kid Pambelé", recuerda Salcedo Ramos en referencia al legendario pugilista que ganó el primer título mundial de boxeo para Colombia.

"Cuando nosotros conseguimos un triunfo importante reaccionamos mal, con soberbia o con triunfalismo", añade el cronista.

Autogol...

Andrés Escobar falleció el 2 de julio de 1994, alrededor de las 4 de la mañana.

El doloroso asesinato de Andrés Escobar después del autogol de Colombia en Estados Unidos

El chofer de dos miembros del crimen organizado descargó su pistola sobre él.

Sucedió 10 días después de aquel partido contra Estados Unidos en California en el que Colombia quedó fuera del mundial y en el que Escobar tuvo la desgracia de meter un gol en contra.

La riña que provocó la muerte del "Caballero" se originó cuando comenzaron a gritarle "autogol" en una discoteca de Medellín.

Así lo recuerda el exfiscal Jesús Albeiro Yepes, quien tuvo el caso bajo su cargo y relató su versión de lo sucedido al diario El Espectador en 2014.

"Andrés estaba esa noche con Juan Jairo Galeano y dos amigas en la discoteca. Desde otra mesa le empezaron a gritar 'Autogol, Andrés, autogol'. Lo provocaron una y otra vez".

Yepes, al igual que Alex Mendoza, es hincha del Atlético Nacional y admiraba al Caballero.

Y también se enteró del asesinato a través de un despacho de última hora.

"Yo iba en un taxi de madrugada cuando me explotó la noticia. Sin preámbulos el locutor sentenció: 'Acaban de matar a Andrés Escobar'. El taxista paró el carro, se llevó las manos a la cabeza, se quedó en silencio por un minuto hasta que pegó un grito: '¡jueputa!'", recuerda Yepes.

"Morir un poco"

"Fue como que te despierten con un golpe con guante de acero", señala Laura Portugal.

La microbióloga nacida en el Ibagué (centro de Colombia) recuerda que para ella fue muy amargo todo ese episodio que le tocó vivir mientras estaba en la universidad.

"Veníamos de años muy turbulentos con bombas en aviones y buses que explotaban, pero teníamos a la selección Colombia sacando cara por el país. Realmente estábamos muy ilusionados", le cuenta Laura a BBC Mundo.

Ella vio los partidos del equipo de Maturana con sus compañeros de universidad.

La promesa que le hicieron sus padres era viajar a Estados Unidos si el equipo llegaba a la final. Ya tenían los pasaportes.

El doloroso asesinato de Andrés Escobar después del autogol de Colombia en Estados Unidos

"La muerte de Andrés Escobar fue terminar de despertar del sueño y volver al país donde mataban gente todos los días. Dolió tanto que yo creo que fue como morir un poquito junto a él", concluye la microbióloga.

Como ella, el exfiscal Yepes coincide en que el asesinato del "Caballero de las canchas" fue un balde de agua fría para un país que soñaba con tocar el cielo con las manos gracias al fútbol.

"Su muerte multiplicó la vergüenza de Colombia en una época en la que Medellín era sinónimo de sicarios en moto, poderes criminales y narcotráfico", concluyó.

El mundo sigue

22 años pasaron de aquel episodio que empezó con una goleada inolvidable y terminó en ese absurdo e injusto asesinato.

Álex ahora administra una distribuidora de frutas entre Tolima y Bogotá, mientras Laura realiza investigaciones en la capital colombiana.

La vida siguió para muchos, pero desgraciadamente no para todos. Uno de los que se quedó en el camino fue Andrés Escobar.

"Su muerte nos permitió palpar el tamaño de nuestra degradación moral como sociedad, debido a la influencia nociva del narcotráfico. Fueron años terribles", concluye Ramos.

22 años después, quedan en la memoria de los colombianos esos momentos dolorosos mezclados con aquellas tardes vibrantes en las que el "Caballero de las canchas" recuperaba el balón, Valderrama gobernaba el mediocampo, Rincón desbordaba imparable y el Tino Asprilla la guardaba en el fondo del arco.

 

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