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Miguel Mayorga, el "Tomás González de la calle" que logró ser campeón del mundo

Es el primer chileno en la historia en convertirse en campeón mundial de calistenia, deporte que consiste en hacer ejercicio con el peso del propio cuerpo sin necesidad de contar con gran cantidad de implementos. Pero llegar a ello no fue fácil. ¿Quién es el joven que hizo de las plazas su propio gimnasio?

Crédito: T13
Miguel Mayorga, el Tomás González de la calle que logró ser campeón del mundo

Por: Camilo Bravo / Luciano Jiménez.

Chile tiene un campeón del mundo y las calles del país tienen a su representante.

Miguel Mayorga (27) cada vez que sale a competir afuera del territorio nacional lleva consigo la bandera.  Los colores e identificación con el barrio son parte de su estirpe y por eso lamenta no recibir ayuda para poder seguir saltando entre barras, árboles, u cualquier objeto que le permita desarrollar lo suyo, la calistenia.  

Esta actividad consiste en realizar ejercicios físicos con tan sólo el peso del cuerpo y algunos implementos que se pueden encontrar en plazas, como barras, paralelas y asientos. Mayorga comenzó en 2009 con esta actividad —en un comienzo por vanidad— y con el tiempo se fue perfeccionando hasta ganar un campeonato mundial en Dubai. 

Sin embargo, la dificultad de este deporte no era el principal impedimento, sino que, al igual que Tomás González —uno de sus ídolos—, el financiamiento para poder ir a cada cita planetaria se transformó un dolor de cabeza.  Miguel, no tenía los recursos para costear los pasajes por lo que se vio obligado a buscar una desesperada alternativa: vender su vehículo. 

El deportistas dijo adiós a su Toyota Tercel para obtener el recurso, y no sólo logró llegar a Dubai, sino que también consiguió lo que ningún chileno había conseguido antes: convertirse en el campeón mundial de calistenia.

“La calle es mi gimnasio”

La calistenia es una disciplina que cada vez se practica más en Chile. En conversación con T13.cl, Miguel entrega detalles sobre este deporte que a algunos les llama tanto la atención. Serían cinco mil los adeptos en el país, según Miguel, que congrega a sus fanáticos principalmente en Rusia y Estados Unidos.

La actividad consiste en juntarse en algún parque o plaza, traer parlantes de música y comenzar a ejercitarse usando los implementos del lugar. Para ello, se necesita práctica para realizar los ejercicios con la técnica correcta. De todas formas, la calistenia permite innovación y cada deportista puede crear sus propios movimientos.

El oriundo de la comuna de Maipú reconoce que con el tiempo la gente lo comienza a reconocer en la calle. En su barrio los vecinos lo apodan "el Tomás González de Maipú" y él se toma con humor.  “Yo partí porque como los compadres que lo hacían eran raperos y a mí me gustaba ese estilo yo quería sentirme un poco gángster haciendo esto como los negros”, cuenta Miguel sobre su interés en esta actividad que comenzó en Estados Unidos, como un deporte de afroamericanos.

Sin embargo, aprender los movimientos no fue fácil. Comenzó viendo videos en Youtube una y otra vez. Luego, instalado en las plazas, empezó a practicar hasta alcanzar la técnica perfecta. "Hay movimientos que yo me demoré tres meses en sacarlo y ahora yo se lo puedo enseñar a alguien en un mes", asegura.

Miguel mide 1.65 y pesa 69 kg. Entrena entre una hora y media y dos horas al día y come "lo que venga", siempre y cuando las chatarras no se repitan mucho. Esto último, debido a que la calistenia requiere que el deportista no tenga mucha grasa, ya que ello implica que sea mayor el peso a levantar y por ende mayor dificultad. Y para mantenerse trabaja impartiendo clases, o bien como tutor en turismo aventura, actividad que estudió.

La bandera de Maipú 

Cuando Miguel ganó el campeonato mundial de Dubai la fama tocó sus puertas. Sus vecinos comenzaron a felicitarlo y a llamarlo "El Tomás González de Maipú", debido a su lugar de residencia. Ya había competido anteriormente en el mundial de Rusia pero sin buenos resultados. Con su nuevo título, los viajes comenzaron a aumentar.

"Obviamente me gustaría conocerlo (a Tomás González) y compartir un entrenamiento con él. Conocer cómo fue que se inició."

Letonia, Serbia y Rusia son algunos de los objetivos que tiene Miguel para este año. Pese a su reciente éxito, no todo fue alegrías para el joven deportista. Su historia implica una serie de esfuerzos para cumplir con su meta.

Además de los problemas económicos, Miguel ha tenido otros obstáculos. Uno de ellos fue el 2013 cuando se lesionó del manguito rotatorio (formación de músculos y tendones que permiten la movilidad del hombro). Estuvo ocho meses sin poder entrenar. A ello se sumó una ruptura con su polola, con quien llevaba siete años en ese entonces. La tristeza le provocó una depresión que le provocó caída de cabello.

“Nunca le gustó (a su polola) la idea de que yo anduviera haciendo barras. Decía que no me iba a traer ningún futuro. Nunca sentí mucho apoyo de ella”, cuenta Miguel.

Pese a ello, volvió a seguir su instinto y a seguir practicando lo que para él es más que una pasión. Cargado de energía comenzó a entrenar hasta alcanzar el éxito. Sus citas mundialeras lo llevaron a conocer a referentes del deporte que en su momento fueron su inspiración. “Yo nunca pensé que le iba a estar enseñando al chico que yo veía en los videos y yo me inspiraba en él”, dice.

"Acá nosotros igual estamos un poco atrás, porque no tenemos los recursos para tener los parques que tienen ellos (En Rusia y Estados Unidos)."

Su éxito ha motivado a otros a unirse a este deporte. Han creado a un grupo llamado "Bar-Bélicos", con el que se juntan a entrenar. El movimiento llamado Street Workout es algo que ya está de moda, y es normal ver a jóvenes ejercitándose en las plazas de la capital.

Sin embargo, a Miguel todavía le queda un desafío. De todos los campeonatos mundiales que se desarrollan anualmente, los ganadores clasifican a la gran final que se desarrollará en diciembre en Rusia. 

Para ello, se sigue entrenando. "La calle es mi gimnasio. Donde sea y cuando sea".

Reglamento y competencia

La gimnasia y la calistenia son similares en sus movimientos, pero en la práctica, difieren por la prolijidad en los movimientos. Mayorga reconoce que le encantaría entrenar con Tomás González tanto en gimnasio como en exterior. Eso sí, sabe que es muy distinta la preparación, ya que la evaluación para las disciplinas difiere. "Esto es equivalente al fútbol, que tiene su similar en el fútbol calle. Nosotros practicamos gimnasia, pero de la calle. Nosotros interactuamos con el público y hay un show de por medio", dice y en audio explica las reglas de la competencia. 

 

Mayorga se prepara para Rusia, lugar donde se realizará el gran campeonato a final de año. Al evento fue invitado y para prepararse no tiene restricción de tiempo. Hay veces que destina hasta seis horas y el cuerpo se resiente, pero sabe que para poder seguir continuando con su pasión, debe poner algo más que los brazos en las barras. 

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