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Caso Sofofa: abogado de Llugany dice que sospechaban hace un año de escuchas

Pablo Gómez, defensor de José Juan Llugany, aclara de paso que a diferencia de lo dicho inicialmente por el vicepresidente de la Sofofa, el micrófono en su oficina no fue detectado en un chequeo de rutina, sino que se ordenó una revisión tras un largo período de sospechas de filtraciones.

Caso Sofofa: abogado de Llugany dice que sospechaban hace un año de escuchas

Por Loreto Alvarez

Pablo Gómez es el abogado defensor de José Juan Llugany, quien hasta hoy es el primer vicepresidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y director de empresas Carozzi.

Según la denuncia que se hizo, se encontraron en la oficina de Llugany en Carozzi micrófonos escondidos en el cielo falso. Luego de eso, el ejecutivo habría decidido dar aviso de la situación al actual presidente de la Sofofa, Hermann von Müllenbrock, para que analizara también las oficinas del gremio.

Desde hace más de un año, asegura Gómez en esta entrevista, tenían "sospechas" de filtraciones de conversaciones privadas sobre el gremio que aparecían rápidamente en los medios de prensa y que por lo mismo se ordenó un chequeo en Carozzi. Esto, pese a que el mismo Llugany aseguró el pasado domingo en una entrevista a El Mercurio que "el descubrimiento (de los micrófonos) se hizo por casualidad en mi oficina en un chequeo de rutina por seguridad". 

"Este micrófono en concreto fue encontrado a raíz de que Llugany da la instrucción al gerente general de que hagan una revisión"

- ¿Se descubrió por casualidad?

- Se hacen chequeos de rutina en muchas empresas, principalmente a computadores para que no vayan a haber virus o programas que a veces captan información para llevarla a otro lado. Eso sí se hace, como se hace en cualquier empresa. Sí se hacían chequeos de rutina para revisar equipos de computador. En esta oportunidad se encarga un chequeo extraordinario y esto lo hace el gerente general, a través de otro gerente de la empresa, y finalmente se decide ante la cantidad de filtraciones, y muchas veces filtraciones que no son a través de un computador, sino que eran reuniones presenciales de dos o tres personas, que son conocidas por terceros, y ellas son objeto de publicaciones de prensa prácticamente inmediatas.

- ¿El control donde se encontraron los micrófonos fue en un control rutinario o extraordinario?

- No sé si llamarlo rutinario o extraordinario, en este caso. Se hacen chequeos de rutina, pero este micrófono en concreto fue encontrado a raíz de que Llugany da la instrucción al gerente general de que hagan una revisión, porque algo raro está sucediendo

- ¿Y esas sospechas cuánto tiempo tenían?

- Yo diría que empiezan más de un año atrás.

- ¿Filtraciones respecto de Carozzi o Sofofa?

- Sofofa, nada de Carozzi. Absolutamente nada de Carozzi. Y de hecho, nada puede haber de Carozzi, porque si hubieran querido tener información comercial o industrial no era José Juan Llugany la persona adecuada: hay otras personas que manejan información comercial de Carozzi. No es José Juan Llugany.

- ¿Y por qué, si las sospechas llevan más de un año, se contrata la empresa (Profacis) ahora?

- Nadie sospecha que le tienen un micrófono instalado en su propia oficina. 

- ¿Pero un año?

- Un año de filtraciones, y un año en que empiezan a suceder filtraciones... ¿Y cuál es la reacción natural de una persona? Pensar que la otra persona lo dijo, y le pregunta a la otra persona y dice 'yo no he dicho nada'... 'pero cómo, si apareció... 'yo no he dicho nada'. Y empiezan las extrañezas. Y se siguen sumando otras y después otras. Y finalmente llega un minuto en que llega al convencimiento, ya la sensación plena de que algo raro está sucediendo y es necesario tomar medidas extraordinarias ante hechos también extraordinarios.  

- ¿Era la primera vez que contrataban un servicio así?

- Entiendo que sí. 

- Cuando José Juan Llugany dijo que era control rutinario, ¿se equivocó? ¿se confundió?

- No, yo no sé si se habrá equivocado o confundido (...) Pero lo que ocurre en estas situaciones es que efectivamente hay chequeos de rutina como en cualquier empresa, en que principalmente computadores y líneas telefónicas son analizados por personal. Pero en este caso en particular, el señor Llugany le dio la orden al gerente general de la empresa de que por favor adoptara medidas para indagar qué estaba sucediendo, frente a una repetición de informaciones de carácter reservado que misteriosamente aparecían en poder de terceras personas sin tener por qué estarlo.

¿Automontaje?: "Absolutamente no"

- Desde que estalló el caso, hay algunos que han postulado la tesis del automontaje. 

- Absoluta y tajantemente no. No hay ningún asidero lógico. Yo he escuchado algunas especulaciones sin ninguna base de nada. Y le digo por qué no: porque sería absolutamente ridículo que una persona se autopusiera micrófonos para dar a conocer a terceros comunicaciones reservadas que no hay ningún interés en comunicarlas a otras personas. Y por el contrario, desde el minuto en que esas comunicaciones son conocidas por otras personas, el único perjudicado en este caso es José Juan Llugany. Sería ridículo, sería absurdo.... Como dice la gente coloquialmente, es pegarse un balazo en la pierna. 

- ¿Sospecha de alguien?

- Hay algunos indicios, hay varias pistas que seguir. Y eso lo va a tener que determinar el Ministerio Público una vez que llame a declarar a José Juan Llugany, que hasta el minuto no lo ha llamado a declarar. Y por lo tanto esa es la oportunidad que corresponde para entregar todos los antecedentes y nosotros hemos querido de alguna manera anticiparnos a eso, a objeto de desmentir categórica y tajantemente esta tesis absurda y ridícula del automontaje que no es tal y no va a ser nunca tal. Estamos recopilando información, recordemos que son bastante los hechos hacia atrás. Yo no sé lo que habrá dicho la fiscal. Lo que le puedo decir es lo que hemos estado recopilando con el señor Llugany y esos antecedentes se lo vamos a entregar a la fiscalía y la fiscalía va a seguir una línea investigativa. 

- ¿Pero él sí tiene sospechas?

- Concretamente no. Hay indicios, diría yo. Hay un aforismo que es bastante decidor: busca quién aprovecha el crimen. 

 

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