El escándalo fue dado a conocer por las mismas autoridades del recinto médico, los que informaron que 12 niños menores de 15 años fallecieron entre 2009 y 2013 tras recibir inyecciones de propofol.

Todos los casos salieron a la luz luego que un 13° menor falleciera en febrero pasado en el mismo hospital luego de que fuera inyectado con el fármaco prohibido, con lo que se elevó la cifra de víctimas fatales por la misma causa.

Los responsables médicos admitieron que todas las víctimas fatales murieron luego de recibir inyecciones de este medicamento mientras se encontraban con ventilación artificial, admitiendo una relación de “causa y efecto”.

No obstante, aseguran que la muerte de los niños se debe a infecciones y no al uso del sedante, ya que éste había sido administrado a 63 pequeños que estaban con respiración asistida.

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