Fue por décadas una de las leyes de oro de la diplomacia de Arabia Saudita: la política no se mezcla con el petróleo.

Desde finales de la década de 1970, Riad había mantenido separadas sus decisiones oficiales de las subidas y bajadas de su principal reglón de exportación.

Ahora las cosas parecen dar un nuevo giro.

En un editorial publicado el domingo, Turki Al Dakhil, el jefe de la red estatal de noticias Arabiya y hombre cercano a la Corte Real, amenazó con medidas "más fuertes" si Occidente impone sanciones contra Riad, que tiene, según el artículo, "un papel influyente y vital en la economía global".

Y es que los llamados a sanciones se han vuelto hacia Riad en los últimos días, tras la desaparición el 2 de octubre del periodista Jamal Khashoggi, quien entró al consulado saudita en Estambul y nunca salió.

Según autoridades turcas, el columnista de The Washington Post fue asesinado y desmembrado allí.

El gobierno saudita respondió negándolo, pero el cruce de acusaciones provocó, según expertos consultados por BBC Mundo, una de las mayores crisis en décadas entre países de Occidente y el gobierno del rey Salman bin Abdulaziz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien eligió el país árabe como su primer destino para una visita como jefe de Estado, aseguró el fin de semana que su país impondría un "castigo severo" a Riad si se demostraba su participación en el supuesto crimen contra el periodista.

De ahí que la respuesta no oficial saudita el domingo fuera vista como una "amenaza velada" para Occidente.

Para muchos, fue un recuerdo del embargo que impuso la monarquía árabe en 1973 a su producción petrolera, lo que conllevó a la primera crisis energética global.

Mucho ha cambiado desde entonces, pero ¿cuál es el poder actual de Arabia Saudita sobre la economía global y por qué el reino del golfo es importante para Occidente?

1.Los reyes del petróleo

"El primer elemento que sobresale a simple vista es su rol como principal exportador mundial de petróleo", explica a BBC Mundo Jean François Seznec, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins.

Arabia Saudita posee alrededor del 18% de las reservas de petróleo probadas del mundo y es el mayor exportador global de esta fuente de energía, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

"Esto le da al país un gran poder e influencia en el escenario global", agrega Seznec.

En el caso de que Estados Unidos u otros países impusieran sanciones a Riad, el gobierno saudita podría responder reduciendo su producción de petróleo, lo que generaría una escasez de oferta que probablemente elevaría los precios mundiales (a menos que otros exportadores compensaran el déficit).

"La principal función de Arabia Saudita en la economía mundial -al ser el mayor exportador de crudo- es estabilizar el mercado mundial mediante el equilibrio del suministro de petróleo y, por lo tanto, mantener los precios del petróleo en línea con las condiciones económicas mundiales", señala a BBC Mundo Zubair Iqbal, experto del Middle East Institute, un centro de pensamiento con sede en Washington D.C.

"Se estima que un aumento en el precio del petróleo por encima de US$100 por barril reducirá hasta un punto porcentual de la tasa de crecimiento global, lo que tendrá un impacto muy significativo en la estabilidad política, al tiempo que desestabilizará las economías de los países exportadores", agrega.

Sin embargo, los expertos consultados por BBC Mundo desestiman que la influencia de una medida de este tipo vaya a tener un impacto simular al embargo petrolero saudita de 1973.

"Hay que tener en cuenta que el consumo de petróleo a nivel global ha disminuido considerablemente en los últimos 30 años y las importaciones de petróleo de EE.UU. desde Arabia Saudita han disminuido significativamente desde principios de siglo", señala Seznec.

De hecho, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, menos del 40% de la energía total de ese país en 2017 se obtuvo de esta fuente de energía, mientras Canadá desplazó desde 2003 a los países del golfo como principal mercado para estas importaciones.

"Al depender de las exportaciones de petróleo, la economía saudita es altamente vulnerable a las condiciones globales y las fluctuaciones relacionadas con el precio del petróleo", señala Iqbal, quien considera que el control del petróleo puede convertirse también en un arma de doble filo para el reino del golfo.

En criterio del especialista, la posición financiera de Arabia Saudita se ha debilitado en los últimos años, por lo que no puede manejar una caída sostenida en los ingresos por el petróleo.

"La decisión de reducir su producción podría conllevar también a que se debilitaran las sanciones de Estados Unidos contra Irán y eso podría reducir parcialmente la efectividad de la acción saudita".

Iqbal considera que Rusia también podría aumentar su producción y capturar así una parte de la participación del mercado saudí, lo que debilitaría la posición de Riad a largo plazo.

2.-Elevados contratos militares

De acuerdo con el último reporte (2017) del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, Arabia Saudita tiene el tercer presupuesto de defensa más grande del mundo.

El año pasado, Riad firmó un acuerdo con EE.UU. para la compra de armas por US$110.000 millones, con posibilidades de extenderlo hasta los US$350.000 millones en los próximos 10 años.

El acuerdo fue descrito por la Casa Blanca como el más grande en la historia de Estados Unidos.

"A esto hay que sumar la elevada cantidad de contratos con compañías de Estados Unidos, que van desde mano de obra hasta la compra de hardware y tecnología", agrega Seznec.

Trump ha expresado sus reticencias a suspender la venta de armas a Riad alegando que eso perjudicaría a la economía estadounidense y que Riad conseguiría el material de otros países,

"Están ordenando equipos militares. Todo el mundo quería ese pedido (de Arabia Saudí). Rusia lo quería, China lo quería, nosotros lo queríamos. Y nosotros lo conseguimos, conseguimos todo. Y le diré lo que no queremos (...), no queremos perjudicar al empleo. No queremos perder un pedido como ese", dijo Trump en una entrevista emitida el domingo.

3. Seguridad y terrorismo

Izqbal, por su parte, considera que otro factor clave es que Arabia Saudita también podría dejar de compartir información de inteligencia y detener la cooperación en conflictos regionales, como los de Siria, Irán o Irak.

Y es que durante los últimos años las potencias occidentales han considerado que Riad desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la seguridad en Medio Oriente y en la lucha contra el extremismo y el "terrorismo" en la región.

Al punto que la primera ministra británica, Theresa May, defendió mantener una relación estrecha con la monarquía árabe (pese que las fuerzas sauditas fueron acusadas de crímenes de guerra en el conflicto en Yemen) por considerar que "ha ayudado a mantener a salvo a la gente en las calles de Reino Unido".

Arabia Saudita, lugar de nacimiento del Mahoma, es miembro de la coalición global liderada por Estados Unidos que lucha contra el autodenominado Estado Islámico y el año pasado formó una Coalición Islámica contra el Terrorismo Militar con otros 40 estados musulmanes.

En el editorial del domingo, Aldakhil, advirtió que el "intercambio de información confiable entre Riad y Estados Unidos y Occidente será cosa del pasado" si se toman medidas en respuesta a la desaparición de Khashoggi.

"Las acciones (que tome Arabia Saudita en este sentido) pueden no ser debilitantes para la coalición, pero sin duda aumentarán el costo y la efectividad de la operaciones militares", considera Iqbal.

4. Alianzas regionales

Durante las últimas décadas, Arabia Saudita ha colaborado estrechamente con Estados Unidos para contrarrestar la influencia de otro enemigo en común: Irán.

Pero no es el único conflicto en el que ha servido de apoyo: las potencias sunitas y chiítas musulmanas se han involucrado en guerras de poder en todo Medio Oriente durante décadas.

En Siria, Arabia Saudita ha respaldado a las facciones rebeldes que intentan derrocar al presidente Bashar al Asad, mientras que Irán, junto con Rusia, ha ayudado a cambiar el rumbo de la guerra a su favor.

En su editorial, Aldakhil advirtió que la mejora de las relaciones entre Arabia Saudita y Rusia como resultado de las sanciones estadounidenses y los nuevos acuerdos de armas podrían "conducir a una cercanía con Irán e incluso a una reconciliación con él".

"Sin lugar a dudas, Arabia Saudita es una pieza clave en las relaciones de Occidente con Medio Oriente y en la defensa de la región. Un debilitamiento en las relaciones sería abrir la influencia allí a otras potencias como Rusia", señala Seznec.

5. Comercio e inversión

De acuerdo con el experto en Arabia Saudita de la Universidad Johns Hopkins, otro elemento a tener en cuenta es el creciente poder del mercado saudita.

El comercio de bienes y servicios de Washington con Riad totalizó US$46.000 millones en 2017 y EE.UU. disfrutó de un superávit comercial de unos US$5.000 millones.

Datos oficiales indican que el comercio bilateral generó un estimado de 165.000 empleos en Estados Unidos en 2015.

Seznec señala que otro elemento en este sentido es que Arabia Saudita es el principal exportador de químicos a nivel global y es también uno de los principales suministradores de aluminio en todo el mundo.

También muchas compañías de Estados Unidos, Francia, Alemania o Japón tienen empresas en suelo saudita que podrían verse afectadas, señala el experto.

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