Las fuertes lluvias que cayeron desde la tarde del lunes dejaron un muerto y sembraron el caos en las calles de Rio de Janeiro.

Según informó la Policía Militar del estado cerca de la medianoche, un hombre murió en el barrio de Gávea, en la zona sur, la más turística de la capital carioca y en la que se yuxtaponen las favelas ubicadas en las colinas y los lujosos barrios residenciales.

Según el sitio de noticias G1, testigos dijeron que el hombre, cuya identidad ni edad fueron divulgados, murió ahogado por la corriente.

Imágenes difundidas por la televisión local mostraron barrios de la zona sur, la más afectada, completamente inundados por la lluvia, que arrastró varios coches, causó el caos con importantes avenidas bloqueadas y provocó la caída de algunos árboles y otros destrozos.

Los bomberos usaron botes para poder rescatar a varias personas que quedaron aisladas.

Por tercera vez desde que fue inaugurada para los Juegos Olímpicos de 2016, una parte de la ciclovía con vistas al mar se rompió. 

Se prevé que las lluvias, que empezaron al caer la noche tras una jornada que amaneció soleada, sigan hasta la mañana del martes y las autoridades recomiendan a los ciudadanos que solo se desplacen "en caso de extrema necesidad".

En una entrevista, el alcalde de la ciudad, Marcelo Crivella, dijo que la lluvia de este lunes es "completamente atípica".

"Siempre tenemos la previsión de lluvias fuertes, pero no con esa intensidad", declaró.

La alcaldía de Rio anunció la suspensión de las clases en las escuelas públicas el martes.

Hasta la noche del lunes, sin embargo, los servicios de tren y de metro no habían sido interrumpidos. Incluso el horario del metro en tres líneas fue prolongado para facilitar el desplazamiento de los ciudadanos.

El servicio de autobuses funcionó con muchos retrasos.

Hace dos meses, ya fue declarado ese nivel de alerta en la ciudad por un fuerte temporal con lluvias y vientos furibundos que dejó seis muertos y provocó varios destrozos, entre ellos el de otro trecho de la ciclovía.

Rio vivió este año el enero más caluroso desde el inicio de los registros oficiales en 1922, con con temperatura promedio de 37,4 grados Celsius, y los últimos días habían sido también muy calurosos.

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