La Reserva Federal de Estados Unidos profundizó ayer su giro hacia la cautela en la normalización monetaria, al proyectar que no habrá nuevas alzas en la tasa de interés durante 2019. De concretarse, éste sería el primer año en que no se aplican incrementos desde 2014.

El Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, su sigla en inglés) mantuvo sin cambios los tipos ayer, tal como esperaba el mercado, pero las nuevas proyecciones sí fueron una sorpresa: En diciembre, la entidad había indicado que preveía incrementar la tasa de referencia dos veces durante 2019. La mayoría de los analistas estimaba que podría ajustar esa previsión a un solo movimiento.

“Nuestro panorama es positivo. El FOMC sigue viendo crecimiento este año de cerca de 2%, muy cercano al del año pasado”, aseguró en una conferencia de prensa el presidente de la Fed, Jerome Powell. Aunque reconoció que la mayor economía mundial está viviendo “una desaceleración modesta (...), los fundamentos económicos siguen siendo muy robustos”.

Agregó que el camino de la inflación “claramente llama a un cambio en la política monetaria (...) Los datos no están enviando una señal de que necesitemos movernos en una dirección u otra”.

La entidad también recortó de 2,3% a 2,1% sus expectativas de expansión del Producto Interno Bruto para 2019, y de 2% a 1,9% para 2020. Las expectativas para la inflación también cayeron a 1,9% este año y 2% el próximo, ambas un punto porcentual menor a lo que se preveía en diciembre.

La decisión de no mover las tasas este año podría traer alivio a los mercados, particularmente a los emergentes, cuyo acceso a financiamiento se veía complicado con el encarecimiento de la deuda. El S&P 500 avanzó 0,3% tras conocerse la decisión, mientras el rendimiento de los bonos del Tesoro se redujo a 2,53%, su mínimo de 14 meses y nueve puntos porcentuales menos que el cierre del martes.

Postura “paciente”

En su comunicado, el FOMC repitió la promesa de enero de que será “paciente al determinar qué ajustes futuros a la tasa de interés de los fondos federales son apropiados”. Ello, en base a “los hechos económicos y financieros globales y las menores presiones inflacionarias”.

“La paciencia significa que no vemos necesidad de apresurar juicios”, explicó Powell. “Podría pasar algún tiempo antes de que el panorama para el empleo y la inflación amerite claramente un cambio en la política”, sentenció.

Entre los mayores riesgos a nivel mundial, el banco citó la desaceleración de las economías de Europa y China, además de los posibles contagios de la incierta salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Ante ello, la Fed también comenzará a desacelerar la reducción de su hoja de balances a partir de mayo, para ponerla en pausa a fines de septiembre. De esta manera, señaló el comunicado, mantendría sin cambios el tamaño de su portafolio “por algún tiempo”. Mientras a fines de 2018 los bonos en manos de la entidad representaban 25% del PIB, Powell estimó que este año la cifra se reducirá a 17%, con lo que se ubicaría en “poco más de US$ 3,5 billones (millones de millones)”.

¿Recorte de tasas?

Analistas consultados por Bloomberg reconocieron sorpresa por la decisión de no mover las tasas en lo que resta del año. Pero fueron más allá: las apuestas por un recorte en los tipos llegó a cerca de 48%.

“Es definitivamente un comunicado cauteloso e incluso sorpresivo”, señaló a la agencia el director de estrategia global macro de Medley Global Advirsors, Ben Emons. La pausa en la reducción de la hoja de balances también es “antes de lo que se esperaba”, manifestó.

De concretarse una baja en los tipos, sería la primera que ocurre desde diciembre de 2008, en el momento más complejo de la crisis financiera global.

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