Nicolás Maduro teme una posible intervención extranjera y, por ese motivo, anunció nuevos ejercicios del Ejército venezolano, con el fin de poner en forma no solo su músculo militar, sino también el de los civiles. Las maniobras, que comenzarán el 21 de mayo, servirán para "prepararse para defender las tierras, para defender a nuestros hijos, nuestro derecho a la paz", dijo Maduro a los miles de simpatizantes que le escuchaban el sábado (14.05.2016), tras marchar por el centro de Caracas en apoyo a su Gobierno.

Además, con estos ejercicios militares, los venezolanos dirán "al imperialismo, a la derecha internacional, y a Álvaro Uribe Vélez: 'aquí está el pueblo, con su instrumento de labranza en una mano y en la otra con un fusil, con un misil, con un lanza misil, con un tanque para defender esta tierra sagrada". Maduro consideró importante que se incremente "la conciencia" de sus conciudadanos porque, según él, el plan de quienes se oponen a su Gobierno "es perturbar la paz" y generar violencia "para justificar una intervención extranjera en Venezuela".

De esta manera, Maduro reiteró la denuncia contra el exmandatario colombiano Álvaro Uribe, quien, según el gobernante venezolano, participó en Washington en una reunión, en la que, supuestamente, llamó "a una intervención armada de un ejército extranjero en esta tierra sagrada". El líder chavista, que considera esto como "una de las cosas más graves" que se haya hecho contra Venezuela dentro de la propia región, pidió a las autoridades venezolanas activar las acciones legales nacionales e internacionales "para enjuiciar a Álvaro Uribe".

Medidas contra la "guerra económica"

El anuncio del mandatario fue hecho un día después de su decisión de decretar un estado de excepción y emergencia económica que le daría "el poder suficiente" para, entre otros asuntos, hacer frente a un supuesto golpe de Estado contra él y a los presuntos planes de Uribe. El marco legal del estado de excepción permitirá a Maduro también tomar medidas internas contra quienes se considera responsables de la "guerra económica", que amenaza con desestabilizar desde dentro su Gobierno. Maduro aseguró, por otra parte, que "llegó la hora" y está preparado para tomar las empresas que hayan sido paralizadas por sus dueños, entregárselas a los trabajadores y "radicalizar la revolución".

Mientras tanto, a unos pocos kilómetros del jefe de Estado, la oposición venezolana se agrupó lo más cerca que pudo del Consejo Nacional Electoral (CNE) -donde tiene prohibido manifestarse- para presionar una vez más a las autoridades a que den celeridad al proceso del revocatorio, una solicitud que intenta tramitar desde hace casi dos meses. El ex candidato presidencial Henrique Capriles, uno de los principales impulsores del revocatorio, advirtió de que el país es "una bomba" que en cualquier momento puede estallar si las autoridades no permiten que ese proceso se celebre este año.

El objetivo de los opositores es lograr que el CNE inicie cuanto antes el trámite de verificación de las casi dos millones de firmas entregadas el pasado 2 de mayo a las autoridades como respaldo de la solicitud de un revocatorio presidencial, un paso fundamental para que el Poder Electoral inicie el proceso. Según el dirigente opositor, los venezolanos no tienen miedo de este proceso, sino de que haya "un estallido social" por el descontento que, asegura, tienen con la actual Administración. Asimismo, volvió a convocar a los opositores a una nueva manifestación para el próximo miércoles para plantear a las autoridades el mismo reclamo, porque, dijo, "esto es un tema de constancia". En la misma actividad participó el presidente del Parlamento venezolano, el opositor Henry Ramos Allup, quien aseguró que las autoridades estarían "tratando de aprobar unas supuestas normas para aplicarlas retroactivamente al proceso de recolección de firmas ya efectuado".

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