Impresión, sorpresa y enojo causó este lunes el informe de la OMS que colocó el consumo excesivo de carnes transformadas como embutidos o fiambres en el Grupo 1 de riesgo de cáncer, principalmente el colorrectal. En esa categoría también se encuentra el alcohol y el cigarro.

En el informe también se incluyó el consumo excesivo de carnes rojas en general -incluyendo vacuna, porcina y ovina-, el que fue integrado al Grupo 2, como "probablemente cancerígenas" por el informe, abundante en indefiniciones a falta de datos concluyentes. 

La decisión de la IARC, tras años de discusión con científicos, será bienvenida por los investigadores del cáncer, pero gatilló una reacción inmediata y furiosa de parte de la industria de la carne.

El instituto norteamericano de la carne (NAMI) criticó el informe por considerar que constituye un "desafío al sentido común" y a los estudios tendientes a demostrar que "el cáncer es una enfermedad compleja que no es causada por simples alimentos". Los autores del informe, acusa la NAMI, "trituraron los datos para llegar a un resultado".

El organismo de la OMS asegura que basa sus conclusiones en la "literatura científica acumulada" y examinada por "un grupo de trabajo de 22 expertos de 10 países".

Los expertos concluyen que cada porción de 50 gramos de carne transformada consumida cotidianamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. Y cada porción diaria de 100 gramos de carne roja aumentaría el riesgo en un 17% "si la causalidad de las asociaciones entre consumo de carnes rojas y cáncer colorrectal quedase demostrada".

Por su parte, Robert Pickard, miembro del Panel del Consejo de la Carne, señaló que “lo que sabemos es que evitar la carne en la dieta no es una estrategia de protección contra el cáncer”.

“Las principales prioridades para prevenir el cáncer siguen siendo dejar de fumar, mantener un peso normal y evitar el consumo de alcohol”, dijo.

Sin embargo, las advertencias contra el tocino, las salchichas y el jamón ha estado desde hace varios años.

"Para un individuo, el riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal a causa de su consumo de carne trasformada es débil, pero ese riesgo aumenta en función de la cantidad de carne consumida", precisó Kurt Straif, otro responsable de la IARC. "Dada la gran cantidad de personas que consumen carnes transformadas, el impacto mundial sobre la incidencia del cáncer reviste una importancia de salud pública", agregó.

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