Si usted cree que Rusia está al borde del cataclismo y a punto de no poder cumplir con sus compromisos de deuda, se equivoca.

A pesar del desplome del rublo (moneda rusa), el mercado sólo le está atribuyendo la posibilidad de un default o cese de pago de sus obligaciones soberanas para el próximo año de 7%. Rusia no es el país con más riesgo de entrar en mora en 2015, antes están Ucrania con 28%, Argentina con 31% y Venezuela con 49%. Si la perspectiva se amplía a 5 años plazo, el riesgo de Rusia aumenta a 32%, pero el de Ucrania, Argentina y Venezuela se incrementa en 81%, 84% y 97%, respectivamente.

Así lo señala Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más importantes del mundo, que acaba de emitir un informe titulado “Implicancias del desplome del rublo ruso”.

La institución no se hace grandes ilusiones sobre un cambio de escenario radical en esa economía. “La presión sobre la moneda rusa continuará en la medida que el precio del petróleo se mantenga bajo y las sanciones sobre el conflicto 'congelado' de Ucrania persista”. Agrega que todo esto sólo puede llevar a una “contracción más aguda de la economía rusa en 2015”.

Deuda pública baja

La moneda rusa se ha depreciado más de 50% en lo que va del año y la semana pasada cayó 11%.Cuando la presión sobre una moneda es tan fuerte, los ojos se van rápidamente a revisar las reservas internacionales que el país tiene como para soportar una huida de capitales de proporciones. En el caso de Rusia, las reservas han caído en US$ 100 billones en 2014, totalizando US$ 374 billones. A eso hay que sumar que tiene otros US$ 45 billones en oro.

Para intentar contrarrestar la fuga de capitales, el Banco Central de ese país subió la tasa en 650 puntos base, fijándola en 17%. A modo de comparación, Chile tiene una tasa de 3%.

La división de Investment Strategy Group (ISG) de Goldman Sachs, estima que la economía rusa podría caer entre 3,5% y 5,5% el próximo año, si las actuales tasas de interés se mantienen porque el costo del crédito desalienta cualquier tipo de actividad. Esta proyección supone un precio del petróleo que variará entre US$ 65 y US$ 85 el barril y que las sanciones contra el país de Vladimir Putin continuarán en 2015.

Ahora bien es verdad que los ingresos provenientes de las exportaciones están cayendo, fundamentalmente por la baja en el precio del crudo. Sin embargo, también se está dando una fuerte contracción de las importaciones, lo que hace pensar que si se conserva la libre flotación del rublo es probable que Rusia pueda detentar un pequeño superávit de cuenta corriente.

El otro punto a su favor es que de acuerdo a las proyecciones del Institute of Internacional Finance (IIF) Rusia tendría un pequeño déficit fiscal de -1% del PGB en 2014, bastante por debajo que países como Francia. Si el precio del petróleo se fija en torno a US$ 75 el barril el año entrante y el tipo de cambio se aloja en estos niveles, es probable que pueda mostrar un pequeño superávit fiscal en 2015. En parte ello se debe a que la deuda del gobierno es reducida para los estándares internacionales y está la mayor parte denominada en rublos, acota Goldman Sachs.

Al tercer trimestre de este año, el stock de deuda externa pública llegaba a los US$ 64 billones, bastante más baja que la privada que ascendía a US$ 614 billones.

Y se sabe que los pagos de deuda en moneda extranjera que Rusia deberá desembolsar en 2015 totalizan alrededor de US$ 100 billones, siendo la mayor parte deuda corporativa. Es decir, es probable que este país logre zafar bien el próximo ejercicio.

En todo caso, entre los países desarrollados que miran con mayor atención lo que ocurre en Rusia están Alemania que tiene lazos comerciales fuertes y Francia que está más expuesta por el sector bancario. Aunque si se revisa el peso que Rusia tiene en sus respectivas economías se concluye que no es muy grande. Para Estados Unidos, económicamente Rusia es insignificante. En tanto que el peso de las acciones rusa en los principales índices del mundo llega como máximo a un 5,5%.

La mirada hacia los emergentes

Si bien es cierto que las economías emergentes están mejor preparadas para escenarios de volatilidad que en la década de los noventa, el banco se mantiene cauto respecto a sus monedas dadas las expectativas de un dólar más fuerte, la vulnerabilidad que presentan los países con necesidades de financiamiento externo mayores y la política de los bancos centrales independientes de permitir una depreciación de su tipo de cambio como una forma de amortiguar shocks internacionales.

Entre las monedas que más se han depreciado este año se encuentran Rusia, Colombia y Chile. En el caso de nuestro país, la baja del peso frente al dólar que llega a cerca del 16,2% en lo que va del año ha sido destacada por las autoridades del Banco Central como la forma que tiene el país para ajustarse a las nuevas condiciones de mercado.

Consistente con su recomendación de un tiempo a esta parte, Goldman Sachs aconseja mantenerse invertido en Estados Unidos y no dejarse seducir todavía por las “gangas” que comienzan a aparecer en algunos mercados accionarios de países emergentes

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