Tras conocer los resultados de la primera vuelta, en la noche del domingo, el senador Manuel José Ossandón le empezó a manifestar a sus más cercanos dudas respecto de las posibilidades de Sebastián Piñera de obtener una victoria sobre Alejandro Guillier en el balotaje. Para Ossandón, era necesario que Piñera se abriera a hacer algunos cambios en sus propuestas de gobierno para mejorar sus resultados en los sectores más vulnerables, partiendo por Puente Alto, el tradicional reducto del senador, donde el domingo el candidato de Chile Vamos fue superado por Beatriz Sanchez por 7.887 votos.

Además de ese pronóstico, el ex alcalde de Puente Alto manifestaba otra aprensión: el temor de que en la centroderecha lo criticaran por no apoyarlo. Tampoco escondía que estaba recibiendo presiones para respaldarlo, partiendo por su propia familia. Nunca puso en duda, sin embargo, que para él la mejor opción era Piñera y que diría públicamente que le entregaría su voto.   

 Dado ese escenario, era cuestión de tiempo que se reunieran para debatir los términos de un eventual pacto de apoyo, lo que ocurrió este miércoles a las 14:00 en la oficina de Piñera en Apoquindo 3000. El candidato lo recibió con su generalísimo, Andrés Chadwick y su jefe de programa, Gonzalo Blumel. El senador llegó acompañado del analista político Patricio Navia y su asesor de prensa, Samuel Valenzuela. Los primeros momentos fueron de catarsis, de acuerdo a los detalles entregados a T13.cl por asistentes.

Primero, le agradeció la reunión y le dijo que lo consideraba mucho mejor que Guillier y pidió que lo escuchara. También expuso lo que él consideraba una lista de agravios, aunque enfatizó que no había acudido a la reunión para ajustar cuentas del pasado. Aquí las versiones difieren. Los más cercanos a Piñera señalan que fue una catarsis corta y contenida. Los cercanos al senador dicen que fue más dura.  Como sea, hay coincidencia que mencionó las acusaciones que la periodista Pilar Molina le realizó en el debate de las primarias de Chile Vamos organizada por la Archi y filtraciones a la prensa que lo perjudicaron y atribuye al piñerismo.

Le planteó además que la campaña oficialista estaba infundiendo miedo a los electores de estratos bajos. Le dijo que él no tenía ningún problema en dar una entrevista diciendo que votaría por él porque lo consideraba mejor que Guillier – de hecho adelantó que mañana saldría una entrevista en El Mercurio en esa línea - pero que para hacer campaña junto con él, salir a terreno, era necesario más.

Tras el desahogo, Ossandón expuso su fórmula para revertir lo que él considera un cuadro adverso. Le manifestó que necesitaba reforzar su credibilidad en los sectores más desfavorecidos, que él podía ayudarlo a lograrlo, pero que se necesitaba medidas. Enumeró cinco: 1) gratuidad para todos; 2) Nueva ley de pesca; 3) Mejorar pensiones; 4) Elección de intendentes y 5) Extensión del metro a zonas más pobres, como La Pintana.

Piñera respondió diciendo que no se podía dar una vuelta de carnero y que los números no daban para todo, aunque estaba dispuesto a avanzar y consideraba que esos planteamientos eran un aporte.  Habrían coincidido en que ninguno de los dos podría aparecer dándose una voltereta.

 Al conversar sobre los puntos fueron llegando a consensos. Habría más gratuidad, se harían algunos cambios en la ley de pesca, también se buscará mejorar más las pensiones (ambos están de acuerdo en mantener el sistema de AFP), realizar elecciones de intendentes el 2020 -con más atribuciones- y avanzar en los planes para extender el metro a las zonas más pobres. El consenso es que todos esos avances van a depender del crecimiento económico.

Finalmente se llegó a un pacto. Tras la cita, el ex presidente escribió en Twitter una versión pública del encuentro, usando palabras de buena crianza. 

 En los próximos días y semanas se verán los resultados del pacto sellado en ese sencillo almuerzo: quiche y ensalada, acompañado de Coca Cola Light y agua.

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