Con una columna en el diario El Mercurio el agente de Chile ante La Haya, José Miguel Insulza, salió al paso de las críticas que recibió luego que en una entrevista con La Segunda saliera en defensa de Pablo Longueira, señalando que "muchas de las cosas que ocurrieron y que salen con escándalo en los diarios fueron perfectamente normales y no tiene ninguna cosa de la cual preocuparse".

Junto con calificar al ex ministro del gobierno de Sebastián Piñera como un "hombre de Estado", remarcó que "si hay alguna duda respecto de lo que hizo, lo verán los tribunales". En cuanto a las comunicaciones entre Longueira y Patricio Contesse por la reforma tributaria enfatizó que éstas se realizaron cuando el militante UDI no desempeñaba cargos públicos. 

En este contexto Insulza recordó que "lo que afirmé y mantengo se resume en tres conceptos: 1) Pablo Longueira jugó un papel clave en momentos cruciales de la política chilena, en dos casos muy concretos en que actuó para defender la estabilidad del Estado democrático, por sobre los intereses de su partido y su sector político; algunos en la derecha hablaban de desalojo y otros pedían la renuncia del Presidente de la República; 2) no obstante, si es objeto de acusaciones, deberá responder por ellas, si así lo consideran los Tribunales de Justicia; y 3) los antecedentes disponibles son comunicaciones con el principal ejecutivo de una empresa acerca de proyectos de ley, una de las cuales se habría producido cuando Longueira no era funcionario público, por lo que no está claro cómo esto pudiera constituir una falta punible".

"Nunca dije, como apuntó el rector Carlos Peña, que no había que juzgar a alguien. Sostuve que para condenarlo, hay que esperar conocer mejor sus declaraciones, en qué contexto se hicieron, y esperar la acción de la justicia", agregó.

El "pánzer" remarcó que "he dicho que aquellos personeros de izquierda que pidieron dinero a SQM para sus campañas deberán responder por ello en su sede política. Pero eso no significa que se les trate como a delincuentes y se les insulte como se ha hecho".

 En este sentido sentenció que "entre la legítima controversia y el linchamiento público hay una gran diferencia. Uso el término con extremo cuidado. Un linchamiento ocurre cuando antes de someter a juicio a una persona, un grupo indeterminado de sujetos la declara culpable y la ajusticia".

"Una democracia como la nuestra no puede vivir alimentándose cada cierto tiempo de escándalos, que a la postre terminan con muchos más heridos que condenados", manifestó Insulza, quien puso como ejemplos las falsas acusaciones de consumo de drogas en el Congreso, así como también las imputaciones en el caso Spiniak, entre otros. 

Finalmente, Insulza indicó que "el ambiente que se ha creado en los últimos doce meses en este país es el más nocivo que recuerdo en mi vida política, con la obvia salvedad del período anterior al golpe militar de 1973. Es tiempo de reflexionar sobre cómo cambiar de rumbo. Y creo que muchos comunicadores, cuya libertad de expresión respeto plenamente, deberían jugar un papel más constructivo".

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