Un hombre vestido con traje de ejecutivo camina hacia la parte trasera de la cabina de un avión, durante el proceso de abordaje.

Con tono entusiasta se acerca a un joven sentado en un puesto en la fila de pasillo y le dice: "¿Cambiarías de asiento conmigo? Me tocó un puesto en el medio de la fila allá adelante, y necesito sacar mi computadora para trabajar. No tengo espacio. Te doy US$100 si aceptas".

Sin pensarlo el joven toma el dinero.

Para nadie es un secreto que, en una fila de tres asientos, a la persona que queda en el medio le toca lo peor de los dos mundos: no tiene ventana, no tiene acceso fácil al pasillo, y tiene dos apoyabrazos por lo que terminará peleando durante todo el vuelo con sus compañeros de viaje.

¿Cuáles son las reglas de "etiqueta" cuando quedas atrapado en esa incómoda situación? ¿Qué hacer para minimizar su impacto?

Cuestión de etiqueta

Para el ejecutivo que pagó por el puesto de pasillo, la billetera es el recurso del que echa mano con frecuencia.

Su trabajo como vendedor lo obliga a tomar vuelos de última hora y a anotarse frecuentemente en listas de espera, que por lo general lo dejan sin otra opción que esos asientos de encierro.

"Pagarle a otro pasajero por su asiento puede ser más barato que pedirle a la aerolínea que me pase a una clase superior en el vuelo", explica.

Sin embargo, no todo el mundo tiene dinero suficiente como para darse ese lujo. Y en todo caso, lo cierto es que irremediablemente un tercio de los pasajeros van a quedar atrapados en esos asientos.

¿Qué pasa cuando eres parte de ese tercio, y tus vecinos te dejan sin apoyabrazos?

Según Daniel Post Senning, coautor de la décimo octava edición de un famoso libro de etiqueta escrito por su tatarabuela, Emily Post, el tema de losapoyabrazos ha sido motivo de candentes polémicas a lo largo de la historia.

Para Senning, la persona en el medio tiene prioridad sobre los dos reposabrazos.

Desafortunadamente, ese protocolo no es conocido por todo el mundo, y no resulta muy convincente para muchos pasajeros.

Medidas extremas

"Creo que los apoyabrazos compartidos fueron inventados por una persona retorcida, que deseaba generar interminables batallas para definir quién se apropiaba de ellos durante el viaje", comenta el viajero frecuente Eric Fung, de Estados Unidos.

Fung viaja al menos cuatro veces al mes, y cuenta que hay pasajeros que utilizan tácticas extremas para escapar de ese miserable asiento.

Quizás tan extremas como las que vivió, Hayley Stainton, quien trabajó como azafata de British Airways.

Stainton cuenta que una vez una pasajera sostuvo una fuerte discusión con una mujer embarazada sentada en el puesto del centro, porque decía que ella estaba ocupando más espacio de lo que le tocaba.

Después de una acalorada pelea, otro pasajero ofreció cambiar su puesto en el pasillo con el de la mujer.

"Luego de ese episodio el resto del vuelo transcurrió en calma, por lo que me sorprendió cómo la pelea concluyó tan rápidamente", dijo Stainton.

"No fue sino hasta que leí la lista de pasajeros cuando me di cuenta que las dos mujeres que pelearon eran hermanas, y que todo había sido un montaje para ver si la aerolínea cambiaba de clase a la mujer embarazada".

La voz de la azafata

Los expertos en etiqueta dicen que el pasajero en el medio tiene prioridad sobre los reposabrazos. Pero, ¿qué dicen las azafatas?

"Creo que las personas que viajan a cada lado tienen un apoyabrazos para ellos solamente, por lo que deben permitir que el pasajero ubicado en el medio decida cómo va a usar los otros", opina Debbie Ferm, quien trabajó en Compass Airlines.

"Si quieren recostarse completamente sobre cualquiera de los dos apoyabrazos, hay que respetar esa decisión".

Por su parte, Stainton tiene una visión distinta. "Creo que deben compartirlos, para que cada persona pueda usarlos en diferentes momentos durante el vuelo".

"A lo mejor la persona a su lado es más alta, más grande, anciana o viaja con un niño. Así que es un gesto de buena voluntad permitirles que sean ellos quienes los utilicen".

Senning le recuerda a los pasajeros que las personas a las que le toca el asiento del medio quedan en una posición de desventaja, y que la vida no siempre es justa.

No obstante, al menos pueden negociar el espacio.

Tácticas de negociación

"Una vía para sobrevivir a las continuas guerras por el control del apoyabrazos esutilizar solo una parte de él y ceder otra", dice Fung.

"Por ejemplo, yo utilizo la parte de atrás del apoyabrazos, mientras que la otra persona se queda con la parte de adelante".

A pesar de las distintas negociaciones a las que se pueda llegar, está claro que a quienes les toca el asiento del medio siempre llevarán la peor parte.

"Para mí, ese puesto es el máximo error en la planificación de un viaje. Lo odio. Siempre escojo mi puesto con antelación, y si no hay opciones disponibles hago lo que sea para evitar quedar en ese horrendo asiento".

Al final, será un tema de conciliar espacios entre vecinos. Y por supuesto, ten en cuenta la duración del vuelo. Eso puede ser decisivo entre negociar, ceder o batallar.

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