El secuestrador de Sídney, independientemente de si es un "lobo solitario" o de si actuó en grupo, parece seguir la consigna dada por los grupos yihadistas: pasar a la acción en su lugar de residencia haciendo el mayor ruido posible.

Respecto a la toma de rehenes en la cafetería Lindt de Sídney, donde se desplegó una bandera negra utilizada por los movimientos yihadistas en una ventana, Nick O'Brien, un experto en terrorismo de la universidad australiana Charles Sturt, estimó que el autor pudo "inspirarse en las publicaciones del Estado Islámico (EI)".

Y, para el profesor Clive Williams, de la Australian National University, "la mayoría de estos chicos están alentados a pasar a la acción por su parte, porque el Estado Islámico ha comprendido que si se juntan para montar una red, hay grandes posibilidades de que los detecten".

Desde hace años para Al Qaida y desde hace meses para el EI, los candidatos a convertirse en yihadistas están incitados a unirse a una "tierra de la yihad" y a lanzar ataques contra "infieles, militares, policías o incluso civiles".

En septiembre, un portavoz del EI, Abu Mohamed al Adnani, exhortó en un mensaje difundido en internet a los "creyentes" a "participar en la batalla", vivan donde vivan.

"Si pueden matar a un incrédulo estadounidense o europeo - especialmente a los maliciosos y sucios franceses - o a un australiano o canadiense o a cualquier otro (...) ciudadano de los países que ingresaron en una coalición contra el Estado Islámico, entonces confíen en Alá y mátenlo por cualquier medio", aseguró.  

Lista de objetivos

  Desde el otoño (boreal) de 2010, en la revista yihadista en lengua inglesa "Inspire" publicada en Yemen por la rama local de Al Qaida, el estadounidense convertido al islam Adam Gadahn evoca "los deberes de la yihad individual". Y, en un vídeo titulado "Son responsables de ustedes mismos", asegura: "Los musulmanes en Occidente deben saber que están perfectamente situados para desempeñar un papel decisivo en la yihad contra los sionistas y los cruzados. Entonces, ¿qué esperan?".

Las revistas yihadistas en línea multiplicaron los manuales de fabricación artesanal de bombas ("Cómo montarla en la cocina de vuestra madre") y las listas de objetivos, entre ellos y en primera fila, los militares occidentales seguidos de los políticos y de los lugares símbolos de poder en Estados Unidos y en sus países aliados.

Pero en su arenga, Adnani afirma que los yihadistas no deben diferenciar entre civiles y militares. "Es legal para un musulmán atacar los bienes de un infiel y derramar su sangre, ya que su sangre no vale más que la de un perro", afirmó. Tras sus detenciones, los autores de ataques aislados, como los dos hombres que mataron a un soldado británico a cuchilladas en una calle de Londres en mayo de 2013 o el presunto autor del atentado bomba contra el maratón de Boston en abril de ese mismo año, citaron estas publicaciones entre sus fuentes de inspiración.

Estos agresores, denominados a veces "lobos solitarios" cuando actúan solos, tienen a menudo relación con redes más o menos constituidas y su sueño es unirse a un movimiento yihadista. Pero, ante la dificultad de partir o por falta de contactos necesarios, deciden pasar a la acción allí donde viven. 

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