Es el mejor de su clase, según los expertos occidentales.

El MQ-9 Reaper (o Segador, como también se le conoce) no necesita tripulación y puede ser operado desde miles de kilómetros de distancia, como casi todos los de su tipo.

Pero este es el non plus ultra de los drones que Estados Unidos usa para operaciones militares en ataques aire-tierra, y supera a sus antecesores tanto en alcance y carga útil, como en tiempos de vuelo.

Puede alcanzar una velocidad de 300 kilómetros por hora cargando cuatro misiles Hellfire y varias bombas, y se mantiene en el aire por 14 horas.

El despliegue de tecnología que dio nacimiento al MQ-9 Reaper demuestra el interés cada vez mayor de los países desarrollados en explorar la industria de los Vehículos Aéreos sin Tripulación con fines bélicos y de vigilancia.

Tanto es así, que es imposible afirmar que solo un país domina la industria manufacturera de drones.

El mismo interés en estas naves también ha motivado actos criminales.

Este jueves, por ejemplo, trascendió el caso de un hacker que puso a la venta información sensible con drones militares de Estados Unidos en el llamado "internet profundo".

El hacker accedió a la computadora de un capitán de la Fuerza Aérea Estadounidense y robó información confidencial sobre estas naves, lo cual fue confirmado por la compañía de ciberseguridad Recorded Future.

Entre los archivos secretos, fueron revelados manuales de mantenimiento del dron MQ-9 Reaper, así como varias guías de entrenamiento para tropas que Estados Unidos tiene desplegadas en países del extranjero.

Aunque la policía dijo que ninguna de la información robada califica como "clasificada", sí estaba sujeta al control y uso estricto del gobierno estadounidense.

Un dron de $US16 millones

El creador del MQ-9 Reaper fue la compañía General Atomicsy desde el inicio fue pensado para su uso en la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos, aunque el país también los ha vendido a Reino Unido, España, Francia y Holanda.

Adquirir un MQ-9 Reaper cuesta más de US$16 millones la unidad y Estados Unidos opera alrededor de 100 de ellos, a través de varias agencias.

Aunque su uso ha estado mayormente relacionado con los misiles de guerra, también ha sido útil en operaciones de inteligencia y vigilancia, reconocimiento y rescate.

Este dron es un aparato de más de 20 metros y casi cinco toneladas de peso que se destaca, entre otras funciones, por:

  • Un sistema eléctrico más potente que modelos anteriores, lo cual lo hace más efectivo en misiones de ataque.
  • El cableado necesario para disparar misiles Hellfire o similares.
  • Un tren de aterrizaje reforzado que le permite cargar con el peso del armamento tanto en el despegue como en el aterrizaje.
  • Un soporte que le permite almacenar combustible extra si tiene que mantenerse en vuelo por más tiempo.
  • Antenas de comunicación de mayor alcance y cámaras de vigilancia más modernas.

Más grande y eficaz

Su predecesor fue el MQ-1 Predator, también de General Atomics.

Estados Unidos lo creó en 1990 como un avión no tripulado de reconocimiento, pero pronto se percató de que era suficientemente grande como para cargar misiles.

Su creación definió que se sustituyera el lanzamiento de estas armas desde buques.

Su primera misión importante fue en 2002 durante la guerra en Afganistán, pero también se usó en Irak, Yemen, Somalia y Pakistán.

En junio de 2011 los Predator habían ayudado a la detención de casi 5.000 indocumentados y 238 traficantes de drogas, según The Washington Post.

El MQ-9 Reaper es una versión más grande y eficaz del Predator, y muchos también lo comparan con el CH-5 Rainbow, de China.

Esta nave de la Corporación Aeroespacial de Ciencia y Tecnología del gigante asiático se considera el rival número uno del MQ-9 estadounidense, y puede cargar al menos 24 misiles en un solo vuelo.

El CH-5 chino también tiene la capacidad de bloquear comunicaciones y radares enemigos.

Pero para muchos el Reaper estadounidense sigue siendo superior, pues alcanza alturas de entre 12.000 y 15.000 metros.

En cambio el dron asiático solo puede volar a una altura de 9.000 metros, lo cual también lo hace vulnerable a ciertos armamentos antiaéreos.

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