Cuando uno de los peores desastres climáticos de este siglo dejó cientos de miles de muertos, la gran mayoría fueron mujeres.

Y para muchas de ellas, lo que marcó la diferencia entre la vida y la muerte fue una razón muy práctica: jamás les habían enseñado a nadar.

"Los desastres son profundamente discriminatorios", señaló Oxfam, la ONG de desarrollo internacional, en el informe que publicó en 2005, un año después del tsunami que devastó el sudeste de Asia.

El tsunami dejó más de 220 mil muertos, y de acuerdo a Oxfam el 80% de las víctimas fatales en Sri Lanka, Indonesia e India fueron mujeres.

El impacto desproporcionado de los desastres climáticos y el cambio climático en las mujeres fue tema central este mes de una conferencia internacional en la Biblioteca Británica en Londres.

"No es casualidad que el 80% de las muertes que registramos en los desastres climáticos sean mujeres", afirmó una de las participantes del encuentro, Hakima el Haite, ex ministra de Medio Ambiente de Marruecos.

Y estas muertes desproporcionadas se deben a costumbres discriminatorias, que restringen la capacidad de mujeres y niñas de salvarse a sí mismas.

"Nadie sabe" con exactitud

Desde el informe de Oxfam sobre el tsunami en Asia, son escasos los estudios enfocados específicamente en el impacto de desastres climáticos en mujeres.

"La cifra del 80% (citada en la conferencia en Londres) es una extrapolación de casos bien documentados como el tsunami en Asia", señaló a BBC Mundo Denis McClean, vocero de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos en Desastres, UNISDR por sus siglas en inglés.

"Pero lo cierto es que en la actualidad nadie sabe con exactitud cuantas mujeres y niñas mueren o son afectadas por desastres".

El gran problema es que los registros nacionales de víctimas no suelen distinguir entre hombres y mujeres.

La UNISDR está recolectando estadísticas a nivel internacional, pero hasta el momento no hay datos globales.

El caso del huracán Mitch en Centroamérica en 1998 fue una excepción, según un estudio de 2004.

Allí se registraron más muertes inmediatas de hombres debido en parte a costumbres según las cuales el "sexo fuerte" debe exponerse a más riesgos durante los rescates.

Pero McClean asegura que la tendencia general es que huracanes, aludes, tsunamis y otros desastres climáticos causan más víctimas mujeres.

"No quedan dudas de que los números de mujeres y niñas afectadas por desastres son desproporcionadamente altos", afirmó McClean a BBC Mundo.

"Nunca les enseñaron"

¿Cuáles son las normas sociales que condenan a las mujeres en casos de desastres?

En el caso del tsunami, Oxfam destacó que en varios países afectados las mujeres y niñas no sólo no sabían nadar, sino que nunca habían aprendido a trepar árboles, algo que sí se enseña a los niños.

"Las mujeres y niñas tienen menos posibilidades de salvarse a sí mismas por restricciones sociales", dijo a BBC Mundo Debbie Hillier, asesora en política humanitaria de Oxfam.

Además de no saber nadar, las mujeres en muchos países "deben ser acompañadas por un hombre para abandonar su casa, son quienes cuidan a los ancianos y niños por lo que es imposible escapar rápidamente y en algunos casos hasta la vestimenta tradicional les dificulta el movimiento".

Por otra parte, las mujeres tienen menos probabilidad de estar al tanto de sistemas de alerta porque "tienen menos acceso a la educación, a radios, internet y redes sociales y en muchos casos no saben leer".

Uno de los estudios más citados en este tema, según Hillier, es el realizado por Eric Neumayer, y Thomas Plümper en 2007.

Luego de analizar desastres en 141 países, los autores concluyeron que el impacto desproporcionado en las mujeres está vinculado a su bajo estatus socioeconómico.

Y constataron que en sociedades donde mujeres y hombres tienen los mismos derechos, los desastres causan el mismo porcentaje de muertes en ambos grupos.

"Doble desastre"

El impacto desproporcionado en mujeres y niñas no acaba con los desastres, según Hillier.

"Después del evento, mujeres y niñas también son más vulnerables. Son las que más sufren violencia sexual, matrimonios forzados, tráfico, y es más probable que se retire a las niñas de la escuela para que generen ingresos", afirmó a BBC Mundo la experta de Oxfam.

"Las mujeres pueden sufrir un doble desastre y estos impactos más intangibles son a veces el desastre real para mujeres y niñas".

También se ve el impacto desproporcionada en caso de sequías. Las mujeres, según Oxfam, son en muchos países las que comen menos y en último lugar, lo que afecta seriamente su salud, especialmente si están embarazadas o amamantando.

Un informe de la FAO de 2000 señala por otra parte que en el África subsahariana, las mujeres levantan cargas mucho más pesadas pero reciben menos calorías porque las normas culturales señalan que los hombres son quienes reciben más alimentos.

Por otra parte, en Kenia, por ejemplo, recolectar agua usa hasta el 85% del insumo energético de las mujeres y en tiempos de sequía esta carga aumenta, según un informe de 2007. El documento señala que algunas mujeres pasan hasta ocho horas al día buscando agua.

"Enseña a una niña a nadar"

UNISDR está trabajando actualmente con cerca de 100 países para que establezcan bases de datos nacionales sobre víctimas de desastres desagregando la información por género.

El trabajo de la ONU es parte del llamado Marco Sendai para la Reducción de Riesgos de Desastres adoptado hace tres años en Sendai, Japón, luego del tsunami de 2011 que dejó más de 15.000 muertos en el país asiático.

Se espera que los primeros datos globales sean divulgados el año próximo, pero hay mucho que puede hacerse actualmente para disminuir la vulnerabilidad de mujeres y niñas.

Una de las campañas que busca ayudar a mujeres y niñas a sobrevivir en casos de desastres es "Teach a girl to swim", "Enseña a una niña a nadar", una iniciativa internacional lanzada por Malini Mehra, asesora de UNISDR y otros organismos internacionales quien lleva más de dos décadas trabajando en temas de cambio climático.

Mehra creó su campaña en respuesta a que "los desastres afectan a mujeres y niñas en forma desproporcionada por su bajo estatus y por razones muy prácticas".

No se alienta a las niñas a ser "físicamente activas en muchos países al igual que los niños", y costumbres sociales sobre la modestia "se transforman en normas letales" cuando se producen los desastres.

Mehra impulsa la inclusión de clases de natación básica de supervivencia en el curriculum de las escuelas.

En países como Bangladesh ya hay algunas iniciativas que enseñan a los menores a nadar, pero Mehra asegura que debe haber cursos especiales para niñas, porque "a menos que se ponga el énfasis específico en las niñas éstas tienden a quedar relegadas".

El ejemplo de Honduras

Con el aumento esperado de fenómenos climáticos extremos debido al cambio climático, es fundamental que a nivel nacional, local e internacional se incluyan mujeres en los sistemas de prevención de riesgos, según Oxfam y la ONU.

Para Hillier, los grupos de mujeres han demostrado su efectividad en reducir los riesgos de su comunidad.

"Y esa es en parte la razón porque la comunidad de La Masica, en Honduras, no registró muertes durante el Huracán Mitch".

"Es uno de los ejemplos más citados", agregó Hillier.

"En el caso de La Masica, las mujeres habían sido entrenadas y estaban a cargo del sistema de alerta temprana en su comunidad".

McClean afirmó por su parte que "más mujeres deben ser incluidas en las autoridades nacionales de prevención de riesgo y en los planes en sus propias comunidades".

"Ellas tienen la experiencia y el conocimiento, y será muy difícil planear para situaciones de desastre si no las escuchamos".

Hasta que eso suceda, los desastres climáticos seguirán siendo, como afirmó Oxfam en 2005, "profundamente discriminatorios".

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