Mientras muchos aún tratan de entender qué significa la suspensión de la declaración de independencia por parte del presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, hay un concepto que está muy presente en las tertulias políticas y entre algunos independentistas catalanes: la "vía eslovena a la independencia".

Puigdemont anunció el martes ante el Parlamento autonómico de Cataluña que "asume" el mandato del pueblo catalán para constituirse en un Estado independiente, pero pidió a los diputados que suspendieran los efectos de la declaración de independencia para abrir un período de diálogo.

La situación podría parecer similar al camino que siguió Eslovenia, que tras un referéndum unilateral en el que ganó la opción a favor de la independencia de la Federación Yugoslava, la declaración no se produjo hasta unos meses después.

En el verano de 1991, poco después de que Eslovenia declarara su independencia, el propio Puigdemont viajó a la república de la ex-Yugoslavia.

Un día antes de la comparecencia de Puigdemont ante el Parlament, el eurodiputado del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAt) Ramón Tremosa apuntó la posibilidad de que Cataluña siguiera el "ejemplo de Eslovenia".

¿En qué consiste la "vía eslovena" y cuáles son los paralelismos con Cataluña?

El caso esloveno

Aunque puedan existir algunos paralelismos, Carlos González Villa, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Rijekam le explicó a BBC Mundo que hay diferencias notables entre los casos esloveno y catalán.

En el caso de la independencia eslovena, hubo dos momentos importantes, le explicó a BBC Mundo González Villa, cuya tesis de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid versó sobre el proceso de independencia de Eslovenia.

El primero fue el referéndum del 23 de diciembre de 1990, que tuvo una participación del alrededor del 90% y en el que la opción de la independencia ganó por por un aplastante 95%.

En Cataluña, aunque la independencia ganó por un 90%, los no independentistas boicotearon la votación. El "Sí" contó con el voto de alrededor del 38% del censo.

La ley del referéndum esloveno planteaba un período de 6 meses para negociar cómo se implementaría.

El segundo momento fue en junio de 1991, cuando "el Parlamento esloveno vota solemnemente la declaración de independencia y se publica en el boletín oficial de la República Eslovena".

En el caso catalán, puntualiza el experto, no hay claridad de si se dio tal declaración, pero no hubo ni votación solemne ni publicación en ningún boletín oficial. Puigdemont ofreció "de antemano" una moratoria que "no tiene límite temporal", dice González Villa.

La declaración de independencia eslovena fue seguida por una guerra de 10 días en la que murió un centenar de personas.

En ese momento intervino la Unión Europea, que logró un alto el fuego a cambio de un aplazamiento de tres meses de la declaración de independencia.

El reconocimiento internacional

La intervención exterior en el caso esloveno tuvo, además del aplazamiento de la independencia, otro efecto: el "reconocimiento de facto" de la independencia de Eslovenia, que "se sentó en una mesa de diálogo al mismo nivel que la Federación Yugoslava".

Para González Villa, ese es uno de los motivos por los que los independentistas catalanes invocan el ejemplo esloveno. "Se trató de un caso de intervención internacional exitoso para la parte secesionista", dice.

"El gobierno federal yugoslavo estaba muy debilitado y admitió la mediación internacional", agregó.

En el caso de Cataluña, considera el investigador, no hay ningún motivo para que el gobierno español acepte una mediación internacional, que podría ser un "reconocimiento de facto de la capacidad de negociar del gobierno catalán".

Lo que sí podría aceptar es un diálogo directo, sin mediación, o con mediación española.

El presidente del gobierno catalán le dijo a la CNN este miércoles estar dispuesto a entablar un diálogo "sin condición previa" con las autoridades españolas para intentar acercar posiciones sobre Cataluña.

El presidente Mariano Rajoy, por su parte, dijo en una comparecencia ante el Congreso:" Soy un firme partidario del diálogo, pero debo advertir que no es posible aceptar la imposición unilateral de puntos de vista que no puede aceptar una de las partes. Y no se puede negociar sobre la titularidad de la soberanía nacional".

En 1992, Eslovenia fue reconocida por la Unión Europea y por Estados Unidos y se unió a las Naciones Unidas.

Un contexto muy diferente

En el caso esloveno y catalán podemos encontrar un paralelismo: Eslovenia era el motor económico de la Federación Yugoslava, como Cataluña lo es de España.

Sin embargo, hay otras diferencias notables. Una de ellas, apunta González Villa, que en Eslovenia "no había división social", como sí vemos en Cataluña, donde en los últimos días hubo manifestaciones tanto a favor como en contra de la independencia.

"Las élites política y económica estaban unidas y no vimos nada parecido a la fuga de sedes sociales de empresas que estamos viendo en Cataluña", explica.

Por otro lado, en el caso esloveno, no había un miembro de la Unión Europea afectado, como en el caso catalán. Hasta ahora, aunque ha hecho llamados al diálogo, la UE considera el tema catalán como un asunto interno de España.

Además, la Federación Yugoslava era un Estado en desintegración. Junto con Eslovenia, también Croacia proclamó su independencia, dando lugar a un conflicto más largo y sangriento.

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