El panorama es complejo para Universidad de Chile en la Copa Libertadores. No sólo en lo deportivo, donde debutaron con una derrota como local, sino que también a nivel administrativo, por las probables sanciones que recibirá de Conmebol por el comportamiento de algunos sectores de la barra en el partido ante Emelec.

Cuando el encuentro ya finalizaba, en el sector sur del Estadio Nacional, donde se ubican “Los de Abajo”, se encendieron decenas de bengalas que habrían sido en protesta por el mal rendimiento del equipo y, principalmente, por la eliminación de beneficios para los barristas desde Azul Azul.

Ante este panorama, la dirigencia de la U ya analiza acciones de contingencia ante las inminentes sanciones. La directiva estudia jugar los partidos que restan como local sólo con abonados para así mantener un control más estricto sobre quienes ingresan al estadio, según informa La Tercera.

El castigo que podría aplicar Conmebol va desde multas, hasta la privación de la condición de local. Lo que agrava la situación es que los universitarios ya tienen antecedentes por incidentes de sus hinchas en la pasada edición de la Libertadores. En la fase previa del 2014, en el partido ante Guaraní, hubo desordenes similares a los ocurridos este martes.

También el año pasado, en el encuentro como visitante contra Defensor Sporting, en la fase de grupos, hubo nuevos altercados de la barra. Lo que significó una sanción para la U de no poder jugar con su público en los dos primeros partidos como visitante en esta Copa Libertadores.

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