Cuando en mayo de este año recibió la noticia quedó en estado de shock.

"Nunca había temblado así en mi vida", cuenta a la BBC el exdefensa español de 32 años José Enrique recordando el momento en que los doctores le dijeron que tenía un cordoma.

Se trata de un raro tumor cerebral que usualmente aparece en los huesos de la base del cráneo o la columna vertebral, pero que en su caso estaba detrás de un ojo.

Los especialistas agregaron que también podría perder la vista.

"¿Me voy a morir mañana?", cuenta que les preguntó.

Cambio de vida

El exlateral izquierdo, quien ahora trabaja como agente, estaba en Londres para sostener una reunión con el entrenador del Brighton, Chris Hughton, cuando notó que le empezó a molestar la luz.

Al día siguiente, le dolía la cabeza y empezó a ver doble.

"Dijeron que podría haber tenido el tumor de nacimiento, podría haber estado ahí 20 o 25 años Estaba sobre el nervio de mi ojo izquierdo. Ese era el problema", apunta.

"Perdí la visión del ojo", añade José Enrique, quien jugó 127 veces para el Newcastle y luego 99 para el Liverpool antes de retirarse el año pasado tras su paso por el Real Zaragoza.

"Pensar en la muerte era lo que me daba más miedo. Tenía 32 años y siempre había sido una persona sana. Fue un golpe grande para mí".

El ejemplo de Jonás Gutiérrez

Al exjugador lo operaron con éxito en Valencia, aunque el procedimiento no estuvo exento de complicaciones pues el tumor estaba pegado a una arteria.

Excompañeros en el Liverpool como Philippe Coutinho, Lucas Leiva, Luis Suárez y Pepe Reina estuvieron entre las personas que enviaron mensajes de agradecimiento al cirujano.

"Los días después de la operación fueron los más difíciles. Pasé 24 horas en cuidados intensivos y cinco días en cama sin moverme".

Ahora le esperan 35 sesiones de radioterapia.

"Todo esto hace que valores más la vida", relata. "Los futbolistas viven en una burbuja, es una vida irreal", dice. "Te pierdes y te crees invencible".

Y en ese sentido destaca que sacó fuerzas gracias a la experiencia del argentino Jonás Gutiérrez, su excompañero en el Newcastle , a quien en 2013 se le diagnosticó un cáncer testicular del que se recuperó completamente un año después.

"Me dijo que siguiera adelante. Creo que fue más difícil para él porque tuvo que someterse a quimioterapia".

"Vi lo positivo que es él. Le dije que estaba en mejor forma que cuando jugaba para el Newcastle".

"Creo que todo esto me ha hecho una mejor persona", añade agradeciendo también el apoyo de sus familiares y su novia.

Y admite que ha aprendido a disfrutar cada día "como si fuese el último".

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