Boca Juniors se clasificó a las semifinales de la Copa Libertadores al ganarle a Racing Club por 2-0 (parcial 1-0), en el partido desquite de los cuartos de final jugado este miércoles en La Bombonera, en Buenos Aires. 

Eduardo Salvio (23) y el colombiano Sebastián Villa (61, de penal) marcaron los goles para el triunfo de Boca, que se metió entre los cuatro mejores de la Libertadores con un marcador global de 2-1, ya que Racing había ganado 1-0 el encuentro de ida en Avellaneda. 

En las semifinales, el equipo auriazul se enfrentará con el brasileño Santos, en una serie cuyo primer cotejo se jugará el 6 de enero en la Bombonera, y el desquite tendrá lugar el 13 del mes próximo en Vila Belmiro.

- Arias, la figura -

A diferencia de lo sucedido hace una semana, esta vez Boca se encargó de encerrarlo desde temprano a Racing, no le permitió progresar a la ‘Academia’ desde la salida, y pronto comenzó a arrinconarlo en su propio terreno. 

Soldano tuvo la primera chance para Boca en una escapada solitaria a espaldas de los centrales, pero el chileno Arias salvó a Racing en el mano a mano, y enseguida el arquero visitante debió intervenir ante un remate a quemarropa de Tevez.

Apoyado en un juego más dinámico y asociado, con Soldano como pivot en el ataque, con una excelente tarea del ‘Pulpo’ Diego González como dueño exclusivo del mediocampo, más la velocidad de Villa por el carril izquierdo, Boca dominó a voluntad la primera parte y le ganó con creces e intensidad el duelo táctico a la ‘Academia’. 

Más incisivo y decisivo, el gol de Boca estaba al caer y llegó en un centro desde la derecha, Villa la bajó por la izquierda, y el balón le quedó servido a Salvio para acomodar un frentazo certero al ángulo, lejos de las manos de Arias. 

Herido, Racing intentó responder en su única llegada del primer tiempo, en una notable acción individual de Fabricio Domínguez, que dejo solo a Melgarejo, pero el paraguayo remató desviado desde buena posición. 

Sin embargo, esa llegada de Racing era apenas un espejismo en medio del dominio sólido del local, que generó más situaciones para aumentar, como un bombazo de Tevez que Arias salvó a puro reflejo, y luego un disparo esquinado de Villa que salvó nuevamente el arquero chileno, convertido en la figura de la noche.

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