Deportes 13/AFP

La primera sentencia del megaescándalo de corrupción de la FIFA fue anunciada este miércoles en Nueva York: el exsecretario general del fútbol de Guatemala, Héctor Trujillo, fue sentenciado a ocho meses de prisión por la jueza federal de Brooklyn, Pamela Chen.

Su caso es similar al del expresidente de la ANFP, Sergio Jadue, pues también se declaró culpable y ofreció colaboración a la justicia norteamericana para aclarar el escándalo al interior del organismo.

Trujillo, que ya cumplió un mes de la sentencia, será recluido en una prisión en Florida a partir del 20 de noviembre.

El exjerarca de la Federación de Fútbol de Guatemala, hoy con 63 años, fue acusado de aceptar y lavar cientos de miles de dólares en sobornos de una empresa en Miami a cambio de la concesión de derechos de televisación y comercialización de partidos de la selección de fútbol masculina de su país clasificatorios para los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022.

Trujillo, un exjuez de la Corte Constitucional, fue el último de los acusados en declararse culpable de corrupción. En junio pasado, admitió dos de los ocho cargos de los que era acusado: conspiración para transferir dinero ilegalmente y transferencia de dinero ilegal.

Un total de 42 dirigentes de fútbol de las Américas y empresarios deportivos han sido imputados por la justicia estadounidense en el marco del escándalo de corrupción en la FIFA que estalló en 2015. Como Trujillo, la enorme mayoría se ha declarado culpable para intentar reducir sus penas.

Las sentencias, inicialmente previstas para 2016, fueron aplazadas repetidas veces sin que se sepan los motivos. Entre ellas está la de Jadue.

Solo tres de los 42 acusados insisten en su inocencia e irán a juicio el 6 de noviembre próximo: el exjefe del fútbol brasileño José Maria Marín, el exjefe del fútbol peruano Manuel Burga, y el paraguayo Juan Angel Napout, expresidente de la Conmebol.

Trujillo fue detenido en diciembre de 2015 por la justicia estadounidense cuando un crucero de Disney, en el que viajaba con su familia, hizo una parada en Puerto Cañaveral, en Florida.

Pasó varios días encarcelado en aislamiento hasta que en enero fue liberado tras pagar una fianza de cuatro millones de dólares.

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