AFP

Tras una semana de duelo, el desenlace de la Copa de Brasil devolvió el fútbol a un país todavía impactado por la tragedia del Chapecoense, al que se volvió a homenajear la noche en que debería haber disputado su soñada final continental.

En el primer partido oficial disputado en Brasil luego del lamentable accidente, Gremio y Atlético Mineiro saltaron al terreno de juego de Porto Alegre portando en sus camisas el escudo teñido de negro de este club destrozado por el dolor. 

Frente a los jugadores se extendieron las banderas del Chapecoense, de Brasil y de Colombia, en homenaje a las 71 personas que perdieron la vida en las montañas de Medellín, así como a la solidaridad que llegó en masa desde el país donde ocurrió el accidente.

Una Arena del Gremio a rebosar lucía repleta de mensajes de ánimo para este modesto equipo que sorprendió a Sudamérica, mientras una gran camisa con los colores del club y la leyenda "guerreros" estampada se desplegaba en una de las gradas.

Antes de que comenzara el partido que definió al campeón de la Copa de Brasil – y que debería haberse disputado la semana pasada – se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche, cuando jugadores y una representación de la prensa se unieron en el círculo central para un minuto de silencio durante el cual muchos hinchas no pudieron contener las lágrimas.

Con el 3-1 de la ida en Belo Horizonte, Gremio obtuvo su quinta Copa de Brasil – torneo que no ganaba desde hace 15 años cuando se consagró por última vez en 2001 – luego de igualar 1-1 esta noche.

La escuadra de Porto Alegre inauguró el marcador a los 89 minutos de juego con anotación del ecuatoriano Miller Bolaños. En tanto, el "Galo" emparejó el marcador a través de Juan Cazares a los 90+2'.

Más temprano, el Estadio Couto Pereira de Curitiba se llenó para recordar al Chapecoense en el día que debería haber disputado allí la vuelta de la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional.

La sorprendente aventura continental del club de Santa Catarina, al sur de Brasil, había dejado pequeño al Arena Condá, que con su aforo de 20.000 espectadores no reunía las condiciones de la Conmebol para alojar la decisión del torneo

El "Huracán del oeste" eligió entonces como sede Curitiba, a 500 kms. de Chapecó y ciudad del técnico Caio Junior, muy recordado en el homenaje. 

Banderas blancas y verdes, mensajes de cariño al equipo y de agradecimiento a Colombia decoraron una cancha a la que la tragedia le impidió entregar la Copa Sudamericana.

Proclamado campeón por la Conmebol, el "Verdao" trata ahora de levantar la cabeza para reconstruir un vestuario devastado, que perdió a 19 de sus jugadores.

Ante su delicada situación, el Atlético Mineiro anunció la semana pasada que no se presentará el domingo al partido que debía jugar contra el Chapecoense por la última fecha de la liga brasileña.

El emotivo homenaje a Chapecoense antes de la final de la Copa de Brasil.
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