Después de una década en el extranjero, defendiendo a Palmeiras, Al Ain y Al-Wahda, Jorge Valdivia decidió volver a Chile y a Colo Colo, el club que lo formó.

Con 34 años, el volante creativo tomaba una decisión que generaba arqueos de cejas entre varios, que desconfiaban de su forma física, producto de una seguidilla de lesiones y su última participación en el torneo de Emiratos Árabes Unidos, certamen considerado de tono menor en cuanto a su exigencia.

El “Mago” hizo oídos sordos y preparó su retorno con un trabajo especial en Brasil, demostrando su intención de acallar a sus críticos.

Ya en la Supercopa frente a Universidad Católica estableció lo que podía lograr junto a Jaime Valdés y Esteban Paredes.

Severino Vasconcelos, histórico “10” de los albos, le sorprendió el nivel con que llegó Valdivia.

“Se adaptó bien, porque acá, a diferencia de los Emiratos, donde se deja jugar, se pega mucho y él aprendió a aguantar los golpes”, analiza el brasileño.

Este es el segundo título del “Mago” con el “Cacique”, después del recordado Apertura 2005, cuando derrotó por penales a la “U” en la final.

“Vasco” asegura que el aporte del “Mago” fue clave en este logro. “Cuando llegó, pensé que no iba tener el ritmo necesario, pero no fue así. Además, dejó de alegar tanto con los árbitros. Fue muy importante para el título, al nivel de Valdés y Paredes”, dice.

Valdivia anotó dos goles en el Transición y, con el correr de las fechas, cada vez fue tomando un rol más importante en el equipo, gracias a su reconocida precisión, que se sumó a una recuperada condición física.

“Estoy hecho una máquina”, dijo en más de una ocasión, con una sonrisa pícara en su cara, un gesto hacia todos los que desconfiaban de él.

“Es un crack”, sentencia Vasconcelos.

Y en este torneo se lo recordó a los que lo dudaban.

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