Gonzalo Espinoza comenzó el Clausura sabiendo que Sebastián Beccacece no lo tenía en sus planes, sin embargo, supo anteponerse a la situación y logró doblarle la mano al técnico.

El volante pasó de estar “cortado” a ser uno de los titulares en el mediocampo universitario. Claro, esto hasta que sucedió el polémico asado que terminó con cinco jugadores apartados del plantel.

"He llorado con mi familia. Me dolió mucho, por eso he tratado de hacer las cosas bien para no seguir metiendo más leña al fuego, porque apagar esto con bencina es lo peor", comentó el jugador a Radio Cooperativa sobre su panorama.  

En este sentido, destacó que “no soy ninguna manzana podrida ni lo seré nunca. Quiero sumar, entrenar para mejorar, rendir y dar alegría al club”, demostrando sus deseos por seguir en el equipo.

Consultado sobre lo que ocurrió aquel día del asado, el nacido en Constitución prefirió guardar silencio argumentando que no quiere “meter mierda”.

El volante que también vistió las camisetas de Racing y All Boys cerró manifestando que "siempre fui alguien positivo para el grupo y alguien positivo no tira para abajo".

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