Hasta hace año y medio la clavadista Mayte Salinas era una de las jóvenes promesas del deporte chileno. Y es que con 19 años –hoy ya tiene 20– despertaba la ilusión con sus grandes actuaciones: récord nacional de trampolín tres metros en nuestro país.

Nació en Santiago el 21 de junio de 1999 y si bien su deseo siempre fue representar a la tierra que la vio nacer en un evento de gran magnitud como lo son los Juegos Panamericanos, el destino le tenía preparado otro camino, representar al país de su madre, María Esther Limaco, limeña de nacimiento.

“En Chile, las federaciones que no son de fútbol solo se enfocan en sus problemas, no ayudan al deportista. El contexto que viví me desmotivó totalmente. Estaba triste, aburrida con la situación. A veces lloraba de impotencia porque siempre di lo mejor de mí, pero nunca hubo apoyo. En el Perú me ofrecieron algo mejor, un proyecto. Por eso me vine, prioricé mi crecimiento”, señaló Mayte, en una publicación de El Comercio, que el fin de semana disputó la competencia de clavados en la modalidad de trampolín de un metro y tres metros damas en Lima 2019. A pesar de una buena actuación, no logró clasificar a las finales.

Mayte se enamoró del agua cuando cursaba los primeros años de colegio y desde ahí nunca más pudo dejarlo. “Cuando estoy en la piscina me olvido de todo”, confesó, pero no de los problemas alrededor del deporte que tanto ama.

Por eso, cansada de su entorno deportivo, decidió seguir los pasos del profesor Alfredo Borges, a quien conoció en campeonatos internacionales cuando representaba a su país y él entrenaba a clavadistas venezolanas.

“Llevo dos años y medio trabajando en el Perú y Mayte, cuando se enteró que estaba acá, decidió venir también. Hizo los trámites de su nacionalización y la estamos puliendo, porque la formación que recibió allá no fue la adecuada, pero ha ido progresando”, señaló hace algunos días el entrenador venezolano a El Gráfico.

De esta forma Lima 2019 se convirtió en su segundo debut, “el renacer de una deportista”, destacó El Comercio.

“Tenía muchas emociones juntas. Estaba nerviosa por mi estreno luego de tanto tiempo, pero a la vez feliz porque mi familia llegó para apoyarme. Además, nunca había visto tanto público en un torneo de clavados. Lamento no haber conseguido el objetivo, pero prometo esforzarme mucho más en adelante”, afirmó Mayte, aclarando que nunca dejará de ser chilena, pero que representará a Perú como lo haría su madre.

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