A sus 35 años, Lionel Messi logró su mayor sueño deportivo: levantar la Copa del Mundo.

Lo hizo tras aportar a Argentina el talento, los pases y los goles necesarios para coronarse como la mejor selección de Qatar 2022.

Tras la victoria de la albiceleste en la tanda de penaltis ante Francia 3(4)-3(2) llegó el momento de otorgar los trofeos en una ceremonia liderada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani.

Premiaron a Enzo Fernández como el mejor jugador joven, mientras Emiliano "Tibu" Martínez fue el mejor portero y Messi el mejor jugador.

Y llegó el momento que todos los argentinos esperaban: la entrega de la copa del mundo al capitán.

Fue entonces cuando el emir de Qatar le puso a Messi una túnica semitransparente de colores negro y dorado.

Y con esta prenda el astro argentino levantó la copa junto a sus compañeros, protagonizando la imagen que quedará grabada en la historia de Argentina y del fútbol mundial.

La túnica se llama bisht y tiene un significado muy importante para los cataríes.

"Es una prenda para una ocasión oficial y se usa para las celebraciones", le explicó a BBC Sport Hassan Al Thawadi, secretario general del comité organizador del Mundial de Qatar.

"Esta fue una celebración de Messi", puntualizó, y agregó que ponerle el bisht fue "una oportunidad de mostrar al mundo nuestra cultura árabe y musulmana".

Confeccionada por lo general con pelo de camello y lana de cabra, esta túnica se usa desde hace más de 2.000 años.

La prenda exhibe estatus en la realeza y la alta jerarquía religiosa no solo de Qatar sino de otros países árabes, y también se lleva en eventos ceremoniales como festivales tradicionales y bodas, donde el padre se la pone al hijo antes de contraer matrimonio.

Ministros y otras autoridades cataríes también la suelen llevar en el Día Nacional del emirato, que se celebra precisamente este domingo 18 de diciembre.

Sin embargo, en Qatar solo una persona puede llevarla siempre: el emir Al Thani, que es la autoridad suprema del país.

Así, vestir a Messi con el bisht fue, según algunos analistas, una forma de reconocerle como el máximo exponente en la jerarquía del fútbol.

Se desconoce si fue un acto espontáneo o pactado con la FIFA, conocida por su poca flexibilidad a la hora de permitir desviaciones del protocolo.

En todo caso, ha despertado mucha curiosidad y también algunas críticas de quienes creen que haberle puesto una túnica árabe ha deslucido de alguna forma la foto más importante de la vida de Messi, no solo por su inusual aspecto sino porque cubría parcialmente el escudo de Argentina.

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