El martes, vía telemática, la comisión política de la UDI estaba finalizando su sesión cuando por los celulares de algunos presentes comenzó a llegar un mensaje inquietante: CNN-CHV transmitiría en minutos el reportaje “Los aportes de pesqueras que recibió la campaña de Sebastián Sichel a diputado en 2009”.

La noticia fue un balde de agua fría para parte de los presentes. Nadie sabía de antemano esta información ni tampoco el comando había anticipado de lo que se venía. Ni siquiera estaba al tanto la entonces vocera de la campaña, Isabel Plá, presente en la instancia, pues es vicepresidenta de la UDI.

“No vayamos a estar reviviendo la peor noche de la UDI”, comentaron algunos dirigentes, en relación a una de las crisis más grande que ha vivido el partido: los casos de financiamiento irregular la política que comenzaron en 2015 con el caso Penta y que incluso llevaron a la renuncia de Ernesto Silva, entonces presidente de la colectividad. No solo eso, sino que emblemáticas figuras fueron golpeadas por su involucramiento en casos de platas políticas, como Pablo Longueira, Pablo Wagner, Jovino Novoa, Iván Moreira, entre otras. Al año siguiente, se reveló el Caso Corpesca, que terminó este año con la cárcel efectiva del histórico dirigente UDI y exsenador Jaime Orpis.

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“Desde ahí el partido nunca ha recuperado ni su credibilidad del todo ni su potencia electoral”, pone sobre la mesa un dirigente gremialista al abordar lo que temieron esa noche al conocer el involucramiento de Sichel en eventual financiamiento irregular de campaña.

El contexto en el que apareció la información, asimismo, tampoco era sencillo, pues Sichel venía de dos semanas de compleja relación con el bloque oficialista, por episodios como el cuarto retiro de las AFP -y la posterior revelación de que retiró su primer 10%-, y la creciente desafección parlamentaria con la candidatura del oficialismo, justo en momentos en que un exUDI, José Antonio Kast, ha aumentado su adhesión ciudadana, según distintos sondeos.

Así, en el gremialismo dicen que no sorprende entonces que la defensa a Sebastián Sichel desde el partido haya sido tibia, “en voz baja”. Aunque recalcan una y otra vez que la UDI es leal y que va a mantener apoyo público al exministro.

El presidente de la UDI, Javier Macaya, de hecho, evitó hablar en el podio este miércoles desde el Congreso para dar un apoyo público a Sichel. Sí lo hizo la secretaria general de la UDI, María José Hoffmann. Macaya, en 2015, tuvo que tomar la presidencia interina de la UDI tras la renuncia de Silva y enfrentar días caóticos para la colectividad. Su nombre, de hecho, también estuvo en la mira de la Fiscalía por supuestos correos donde el diputado pedía aportes a empresas para candidatos de la colectividad, pero, aclaró en su momento, para que fuesen hechos de manera legal.

“Nosotros vamos a apoyar en primera vuelta a nuestro candidato y, en segunda vuelta, evidentemente, vamos a apoyar al que esté en la mejor condición para derrotar al Partido Comunista y al Frente Amplio”, dijo este miércoles, en tanto, el jefe de bancada de la UDI, Juan Antonio Coloma. “Tenemos un compromiso y lo vamos a cumplir”, agregó luego.

Más allá de los liderazgos de la primera línea de la UDI, en bancadas de los diputados y senadores, y entre los dirigentes afirman que no volverán a subirse a ese barco, en alusión al caso de financiamiento irregular de la política. “Ya vivimos ese infierno y no vamos a pasar de nuevo por él”, comentan.

Si bien subrayan que estarán comprometidos hasta el final con la candidatura de Sichel, en el partido se escuchan frases como que “nadie está dispuesto a ser la banda del Titanic”.

En esa línea, en la UDI abordan lo complejo que es salir públicamente a hacerse cargo de un tema de esta magnitud ante un abanderado que, por lo demás, enfatizan, no ha construido lealtades en la coalición de centroderecha. “Por la Evelyn, por Joaquín… hubiésemos estado permanentemente en los medios defendiéndolos”, aseguran.

Porque bien saben que el trauma está latente, ese miedo, dicen, de revivir una crisis -que los desarmó-, a menos de 40 días de la elección presidencial y parlamentaria, sería devastador, sobre todo con el análisis en la mesa de que la prioridad es “salvar la elección parlamentaria”.

Ahora bien, hay una parte de dirigentes de la colectividad que recalcan que “hay que morir con los botas puestas” y que, incluso, se debe salir a defender con más fuerza a Sichel, de manera institucional. Pero esa postura es minoritaria.

“Pelea en el barro de la exConcertación”

El nuevo episodio que complica a Sichel sobre los dineros políticos de 2009 -que esta semana terminó con la renuncia de su jefe de campaña, Cristóbal Acevedo-, además, tiene un punto que incomoda a la derecha. “¿Por qué lo vamos a defender por un caso de cuando era de la Concertación y más encima cuando es una pelea en el barro?”, esa es la reflexión en alusión al pasado DC del hoy abanderado independiente.

Justamente esa idea se repite entre los parlamentarios y dirigentes: la DC y el comando de Sichel son los que tienen que dar las explicaciones, “no nosotros” y que la grafica el diputado y vicepresidente UDI, Sergio Gahona, en conversación con T13.CL: “La UDI no tiene por qué dar explicaciones ni tampoco tiene por qué sentirse incómoda, es la DC la que tiene dar las explicaciones”.

El parlamentario añade: “El episodio Penta fue complejo para la UDI, porque fuimos el único partido investigado y el único partido perseguido judicialmente y todos sabemos que finalmente esto era transversal a toda la política chilena y mucho de esto se escondió debajo de la alfombra y para eso se prestaron todos los políticos de la época tanto en el Congreso como en el gobierno de Michelle Bachelet. Por lo tanto, para nosotros esto es algo complejo de recordar, pero es un tema ya cerrado y olvidado”.

En ese sentido, en gran parte de la colectividad concluyen que “la UDI no es el partido llamado a defender a Sichel en este caso”. Y relevan, asimismo, que debiesen aparecer otras figuras potentes del bloque defendiendo al abanderado como el Evópoli Felipe Kast, quien por estos días está concentrado como generalísimo de las campañas al Parlamento de su colectividad.

La renuncia de Plá a la vocería, de ese modo, en el partido también la leen como una señal de fracaso entre la relación comando-partidos, pese a que, recalcan, la decisión de la exministra estaba tomada antes de que se conociera el episodio de 2009.

Si Sichel repuntará o no es una pregunta que responden con cautela, porque solo ven una mínima posibilidad. Lo que sí se ve nítidamente en la UDI, en palabras de uno de sus dirigentes, es que no se harán cargo de ataúdes ajenos.

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