El comercio y la industria en general han tenido un año 2022 de altos y bajos, marcados por la alta inflación, situaciones que deben enfrentar pequeñas y medianas empresas. En el mundo gastronómico, sin embargo, ha habido nuevas oportunidades para surfear esta ola de incertidumbre. Una de ellas es el delivery, cuyo servicio venía desarrollándose desde 2018 y con la pandemia terminó por asentarse en nuestro país y que demandó, por sobre todas las cosas, una mayor coordinación con los fabricantes de packaging.

Envases para todo tipo de eventos, desde el café de la mañana hasta celebraciones de cumpleaños, fueron solicitados por cientos de empresas; demanda que creció durante los últimos años y se posicionó ante la apertura y fin de las restricciones sanitarias y que continúa hasta hoy.

Walter Kahler, gerente general de DPS Chile, explica que: “Abordar esa demanda a través de los 12 centros de distribución a lo largo del país y cumplir con la satisfacción de los clientes ha sido nuestro foco”.

Despachos a regiones

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Si bien el packaging tiene la característica de ser un producto de bajo valor y mucho volumen, y por esto tener una distribución costosa en relación al valor del producto, no puede faltar, sobre todo al momento de hacer entregas en regiones.

“El valor que damos a la distribución se entiende al ver la geografía de nuestro país, ya que no solo tenemos bodegas, sino que desde nuestros centros despachamos a cada uno de nuestros clientes”, señala el ejecutivo.

La misión de DPS Chile es contar con productos siempre disponibles, tomando en cuenta que la operación de los clientes depende en gran medida del packaging, el que debe ser de una calidad adecuada para llegar a la última milla en óptimas condiciones y de forma oportuna al cliente final.

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