Eduardo Carrasco (85), músico y uno de los fundadores de la agrupación musical Quilapayún, explicó sus motivos para radicarse en Francia: “Chile es pésimo para pasar la vejez”.
El también poeta, escritor y filósofo giraba con el grupo musical por Francia cuando ocurrió el Golpe de Estado, por lo que se quedaron exiliados en Europa hasta 1989. Con motivo de sus 60 años, la banda sacó un box set de cinco vinilos compilatorios.
En 2025 regresó a radicarse definitivamente en Francia. En conversación con La Cuarta, comentó: “estoy en París hace un año y bueno, ya estoy bien instalado en este lugar”.
“Estoy a punto de cumplir 86 años, así que ya soy muy viejo. Y, como tal, tengo que pensar que no voy a seguir subiéndome a los escenarios como lo he hecho hasta ahora. No voy a poder mantener la misma presencia que tuve durante todos estos años de éxito del conjunto, y hay que asumir que las cosas entran en otra etapa”, explicó.
En este sentido, uno de los tres fundadores de Quilapayún dijo: “ya no tengo la vitalidad de hace diez o veinte años. Y, por otro lado, tengo a mi familia en Francia. El exilio lo vivimos allá, y nuestra vida terminó afincándose en ese país. Mis hijos han vivido toda su vida allí, y otro de ellos también se fue a estudiar y trabajar allá”.
“A esta altura de mi vida, quiero pasar mis últimos años junto a mi familia. Por eso es muy fácil entender por qué estoy acá. Además, Francia es un país que me gusta muchísimo; me queda muy bien, muy acorde con mi manera de pensar”, agregó.
Fundador de Quilapayún: "No estoy arrancando de nada"
Carrasco descartó que se haya regresado a Europa por la actualidad política chilena, afirmando: “si no tuviera a mi familia en Francia y todas las facilidades que tengo acá, me lo habría bancado igual, como se lo bancan todos los chilenos”.
“No estoy arrancando de nada. Pero cuando uno tiene 86 años, inevitablemente empieza a pensar que queda poco tiempo y que quiere vivir esa etapa de la mejor manera posible”, sostuvo.
Por último, fue consultado sobre si piensa que Chile es un mal país para pasar la vejez, a lo que respondió: “yo creo que es pésimo, no solo malo, sobre todo si lo comparo con Francia”.
“Acá tengo cubiertas todas mis necesidades de salud: si me enfermo, si necesito ir al hospital, hacerme exámenes o cualquier tratamiento, lo tengo garantizado y sin que me cueste nada. Tengo la nacionalidad francesa y, por lo tanto, los mismos derechos que cualquier otro ciudadano”, dijo.
El histórico de Quilapayún cerró con que su doble nacionalidad “hace que muchas de las cosas que en Chile pueden transformarse en un triste problema, acá simplemente no lo sean. Y, por supuesto, eso también influye de manera importante en mi decisión de vivir aquí”.