La disputa familiar entre Marilú Balbontín y Cristián Arriagada volvió a generar repercusiones públicas luego de que la madre de Javiera Suárez respondiera preguntas de sus seguidores en redes sociales y entregara nuevos antecedentes sobre la distancia que mantiene con su nieto.
A través de Instagram, Balbontín fue consultada sobre la razón que explicaría la falta de vínculo entre el hijo de la fallecida periodista y su familia materna. La respuesta de Balbontín no pasó desapercibida.
“Que yo soy enferma mental”, escribió al responder la pregunta de una usuaria sobre la supuesta justificación entregada por Arriagada para impedir la relación entre el menor y su abuela.
Tras la publicación, Balbontín decidió profundizar en el tema mediante un mensaje donde rechazó categóricamente esa caracterización. “Gozo de excelente salud, tanto psíquica como física”, afirmó, junto con destacar parte de su trayectoria laboral y profesional.
El conflicto familiar que llegó a tribunales
La situación también fue abordada en el programa de televisión Plan Perfecto, donde la periodista Carolina Saavedra entregó antecedentes sobre el origen de las diferencias entre Balbontín y Arriagada.
Según explicó, la controversia se habría extendido durante varios años tras el fallecimiento de Suárez y habría derivado en acciones judiciales relacionadas con el cuidado del menor.
“La mamá de la Javi no ve a Pedrito porque hace años tuvieron un tema legal. Estuvieron en juicio casi tres años y medio”, comentó la comunicadora.
Saavedra sostuvo además que Balbontín buscaba compartir responsabilidades vinculadas a la crianza del niño junto a Arriagada. Sin embargo, señaló que los especialistas consultados durante el proceso concluyeron que el menor requería estabilidad en ese momento.
Durante el mismo espacio televisivo, la abogada Macarena Venegas aclaró aspectos legales relacionados con el conflicto.
“Esto quiere decir que en realidad no solamente quería una relación directa regular, más conocida coloquialmente como visitas, sino que además ella quería en el fondo tener a su nieto viviendo con ella por ciertos periodos” explicó.
La profesional también aclaró que una figura como el “cuidado personal compartido” corresponde a acuerdos entre padres y no entre un progenitor y un abuelo. Por ello, planteó que la acción judicial podría haber estado orientada a solicitar el cuidado personal del menor.
“Ahora, esa demanda como propiamente tal no existe; se puede llegar a un acuerdo. Entonces, lo que ella puede haber hecho es demandar derechamente el cuidado personal, porque la demanda del cuidado personal compartido como tal no existe; es un acuerdo entre los padres (...) Por lo tanto, en este caso el cuidado personal malamente podría haber pasado a la abuela".
Venegas agregó que durante el proceso se realizaron peritajes psicológicos y que esos informes habrían sido considerados dentro de la evaluación judicial del caso. "Producto de eso, existieron peritajes psicológicos que demuestran que finalmente quizás la abuela, la señora Marilú, no estaba apta para poder estar con su nieto" señaló.
No obstante, los detalles específicos de dichas resoluciones y peritajes no han sido difundidos públicamente en documentos judiciales dentro del contexto de esta nueva controversia.