Puentes cortados. El directorio de Azul Azul SA, que preside Cecilia Pérez, insistirá en conseguir una audiencia con las autoridades de la Universidad de Chile para destrabar el conflicto por el uso de los emblemas, el logo y el nombre de la casa de estudios por parte del club deportivo.

  • Tras la negativa a recibirlos de la prorrectoría (que encabeza Dorotea López), enviaron una nueva solicitud de audiencia vía ley de lobby y especificando en detalle los puntos a tratar en la reunión.
  • Fuentes vinculadas al directorio señalan que agotarán todas las instancias por conseguir la cita. Afirman que tenían algunos canales con la anterior rectoría de Rosa Devés, pero que estos se cortaron tras la asunción en junio de la nueva rectora Alejandra Mizala. Esta última se inhabilitó en recibirlos para un saludo protocolar, ya que es una de las afectadas del caso Sartor, grupo que controlaba Azul Azul y que hoy está envuelto en una trama judicial.
  • Desde entonces han intentado sin éxito conseguir una reunión con la prorrectora. En Azul Azul reclaman que a la fecha no han recibido ninguna notificación formal por parte de la casa de estudios respecto a los reclamos por supuesto incumplimiento del convenio de 2008 y que solo se han enterado de estos a través de la prensa y redes sociales.
  • En tanto, fuentes de la universidad afirman que la negativa a reunirse es una señal política, ya que no les genera confianza el directorio vinculado al exdirigente Michael Clark, hoy en prisión preventiva por el caso Sartor.

El convenio. A Clark lo responsabilizan en el plantel universitario de varios incumplimientos del convenio al no haber velado por el resguardo de la imagen y el prestigio de la institución, tanto por el caso judicial como por otros problemas como el auspicio que recibe el club de casas de apuestas.

  • La universidad se respalda en un informe jurídico que encargaron al abogado Andrés Jana y pedirá una revisión total del convenio o bien concurrirá a un tribunal arbitral para terminar con el acuerdo.

La estrategia. Cecilia Pérez y los miembros del directorio han reiterado que consideran que el convenio no se ha vulnerado.

  • No obstante, fuentes cercanas al directorio dicen que están disponibles para conversar y revisar algunas cláusulas del convenio. Por ejemplo, podrían aumentar el pago de royalty de Azul Azul a la universidad.
  • Este equivale al 1,05% de los ingresos brutos de Azul Azul o al 4% de sus utilidades netas. La concesionaria les provisionó $385 millones correspondientes a 2025. El monto es considerado mínimo por la universidad.
  • Gracias al convenio, Azul Azul autoriza a terceros a utilizar los emblemas en productos comerciales. Al menos diez licenciatarios fabrican o venden desde gorros y álbumes, hasta ropa de cama, peluches y artículos escolares. El club informó que sus ingresos por licencias crecieron 49% en 2024.
  • Azul Azul quiere, por su parte, aumentar la duración del convenio que vence en 2037 y puede ser renovado hasta 2052.
  • Lo que consideran más inviable es la petición de que los representantes de la universidad en el directorio (hoy son 2 de 11 integrantes) tengan poder de veto. Dicen que aquello va en contra de la normativa de sociedades anónimas.

Casa de apuestas. Desde 2024, el auspiciador principal del equipo es JugaBet, plataforma de apuestas deportivas y juegos de casino. La marca aparece destacada en la camiseta justo debajo del logo de la “U”. Antes el auspiciador era Betano. Según las memorias de Azul Azul, el contrato permitió un aumento de un 52% de los ingresos de main sponsor.

  • Para la casa de estudios, aparecer vinculados a una casa de apuestas es conflictivo. El decano de la FEN Óscar Landerretche, dijo en El Mercurio que “una operación de ese estilo invalida el convenio. Yo entiendo que el tema de las casas de apuestas ha penetrado al fútbol a nivel mundial, pero nosotros tenemos una situación diferente porque somos una universidad. Y pública. Envié un paper con la evidencia científica y médica que existe sobre el problema de adicción a las apuestas”.
  • Fuentes del club señalan que ese auspicio es una fuente de ingresos importante y que ni la universidad ni sus representantes en el directorio —Héctor Humeres y Andrés Weintraub— levantaron un reparo formal al respecto. Además, dicen, se trata de una industria no regulada, pero que paga impuestos.

Inscripción de logos. Otra controversia se dio en marzo, cuando Azul Azul solicitó ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) registrar a su nombre emblemas históricos asociados al club. La Universidad de Chile objetó la gestión y considera que también sería una vulneración del convenio.

  • Fuentes de Azul Azul explican que las solicitudes buscaban proteger las insignias para las actividades del centenario en 2027. Pero que la situación se corrigió rápidamente.

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Precio de las acciones.  Para Azul Azul el tema más delicado en la arremetida del plantel universitario es la posible afectación en el precio de las acciones de la sociedad.

  • El liquidador de Sartor, Eduardo Godoy, prepara la venta del 63,07% de Azul Azul y se manifestó dispuesto a colaborar en la negociación con la universidad porque considera el uso de nombre y marca es un “activo fundamental”.

“Los Leones”. En la concesionaria estiman que tienen argumentos para defender el convenio en un arbitraje. Pero, ante la advertencia de la casa de estudios respecto a que le pueden entregar el nombre a un equipo de quinta división, altas fuentes de Azul Azul creen que sería un golpe pero que podrían reinventarse con un nuevo nombre como “Leones”. “Nos pueden quitar el nombre, pero el domingo siguiente Charles Aránguiz, Edu Vargas, Marcelo Díaz van a ir a jugar el mismo partido”, señalan.

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