-Fuiste asesor de la convención anterior y muy crítico del resultado. ¿Cómo ves este nuevo proceso?

-Efectivamente fuimos muy críticos respecto de las ideas de fondo que se dieron en el texto constitucional que la sociedad chilena rechazó el día 4 de septiembre. No estábamos contentos con la reestructuración ni del sistema político ni del catálogo de derechos y garantías fundamentales. Creíamos básicamente que era una Constitución que segregaba, que dividía, que confrontaba, que nos terminaba separando como chilenos y estableciendo derechos diferenciados dependiendo del origen étnico de cada persona, aparte de atentar contra el poder Judicial, etcétera.

-¿Asesoraste a Bernardo Fontaine?

-Me tocó trabajar muy codo a codo con Bernardo Fontaine, con Rodrigo Álvarez, con Roberto Vega y con Pablo Toloza,  los cuatro convencionales de Chile Vamos en la comisión de Medio Ambiente. Pero la izquierda no nos pescaba nada. Para la izquierda no era necesario conversar con la derecha, porque lsus votos bastaban para acordar los 2/3, que en la práctica eran 103 votos y ellos tenían en total 117. Nos cancelaron ideológicamente desde el inicio del proceso.

-¿Que te parece el texto que presentó la comisión experta?

-Lo primero es que este proceso tiene muchas diferencias con el anterior, partiendo por su composición: 50 miembros versus 154. Este es un proceso mucho más mesurado, más regulado, con bordes bastante delimitados y con la capacidad de tener control respecto a las normas de fondo, que era algo que en el proceso anterior no existía. Ahora tenemos un comité técnico de admisibilidad que puede exigir tanto a los a los expertos como a los consejeros que respeten los bordes constitucionales. Ya no partimos de una hoja en blanco, sino que partimos de 12 bases constitucionales que son un acuerdo de carácter político que en gran parte recoge las ideas que se levantaron desde la campaña del rechazo.

-¿Qué esperas de Republicanos que tiene una mayoría importante? Si se suma a Chile Vamos, pueden hacer la Constitución que quieran.

-Hay un desafío grande para el sector, no solo de Republicanos. Yo no voy a tapar el sol con un dedo: es evidente que la vanguardia dentro de la derecha hoy en día está en Republicanos. Los muchachos obtuvieron 23 cupos del Consejo Constitucional y son el único partido que por sí solo tienen la capacidad de poder rechazar normas jurídicas, tienen los 2/5. O sea, podrían oponerse a llegar a acuerdos.

-¿Temes que se de vuelta el escenario y pase con la izquierda lo que pasó con la derecha en la ex Convención?

-Republicanos ha dado las señales correctas para otorgarle seguridad a los chilenos. Yo estoy muy contento con las declaraciones de Arturo Squella, presidente de ese partido, cuando él dice que se la van a jugar por construir una Constitución que represente los intereses de la mayoría de Chile y no de la mayoría del Partido Republicano.

-Pero Luis Silva dijo que no tendrían que hacerle caso a la minoría si eran mayoría. Después dijo que Pinochet era un estadista. ¿Eso no te hace ruido?

-Es que yo quiero ver cómo se comportan en el Consejo Constitucional. Y estoy convencido de que allí va a imperar la tesis que ha planteado Squella, de conversar con todos los sectores políticos, de dialogar con todos los que están representados e incluso dar un paso más allá. No solamente tenemos que conversar con los consejeros que fueron electos: hay un sector de la población que es la centro izquierda tradicional que no fue electa en este Consejo Constitucional, porque no pudieron obtener ningún cupo y con ellos también hay que conversar.

-¿Cuál es el desafío de la derecha: no ensimismarse con sus ideas y correr un poco el cerco?

-El desafío fundamental para el sector es poder trabajar de forma conjunta en la construcción de un texto constitucional que haga eco de las voces de la mayoría de los chilenos. Y ahí la responsabilidad principal la tiene la derecha. Somos mayoría en el Consejo, y Chile Vamos más los votos de Republicanos alcanza los 3/5 para poder aprobar cada una de las normas del texto constitucional.

-¿RN y Republicanos que tan lejos o cerca están en términos ideológicos?

-Si ves las declaraciones de principios de republicanos, de Renovación Nacional, de la UDI, son similares en un 99%, porque defendemos las mismas ideas. Hay que impulsar con mucha fuerza un Estado subsidiario que respete las libertades de las personas. Estoy confiado en que esos acuerdos se van a poder construir, porque nos estamos jugando la posibilidad de tener un texto constitucional que sea mejor que el actual. O sea, yo no voy a aprobar un texto constitucional que sea más malo que el que tenemos hoy en día.

-¿Al Partido Socialista no lo consideras un partido de centro izquierda, moderado?

-La renovación del Partido Socialista desde  fines de los 80 en adelante demuestra que pertenece al socialismo democrático. Hay un sector de centro izquierda que ha estado dispuesto a conversar, a dialogar y con el que nosotros como derecha construimos los últimos 30 años de la historia de este país. Pero están bastante menguados en la Convención. Solamente lograron sacar seis consejeros y van a tener que ponerse de acuerdo con gente que a mí no me gusta, porque hoy en día están en la misma coalición con el Frente Amplio y el Partido Comunista, que no creen en una economía social de mercado.

-¿Qué rol podrían jugar los socialistas?

-Confío en que hayan dado vuelta la página, eso es lo importante. Te voy a ser sincero: ellos en la Convención Constitucional también se emborracharon, al igual que el resto de los convencionales que eran refundacionales y no se demoraron ni siquiera dos segundos en estar trabajando y negociando con los muchachos del Frente Amplio, el Partido Comunista. Espero de verdad que el Partido Socialista haya realizado la reflexión del fiasco anterior y ayude a construir un texto constitucional que sea la casa de todos.

-Pero, ¿qué piensas  del anteproyecto que presentó la comisión experta? ¿Lo aprobarías como dijo el Presidente Boric?

-Yo hoy estoy votando en contra. Principalmente porque no me otorga seguridad respecto a la propiedad de los fondos de pensiones, que es mi demanda histórica.

– En Sin filtro se agarran fuerte. Hace poco, Gabriel Alemparte se fue del set muy enojado. ¿Crees que eso le aporta a la discusión política del país?

-Sin Filtro es un programa que tiene un formato, efectivamente, de un debate apasionado, donde a veces se pierde el control. A mí no me gustan los ataques personales, nunca los he validado.

-¿Te arrepientes de algo que hayas dicho?

-Por supuesto. Cuando he calificado a algún panelista como chanta, le pido disculpas de forma inmediata o al día siguiente.

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