Panorama general. Para las baterías de dispositivos móviles, eléctricos y de electromovilidad resulta necesaria la explotación del litio. Es por eso que la producción del mineral, que concentra el 85% de su reserva mundial en el denominado “triángulo del litio” (Chile-Argentina-Bolivia), ha tomado una relevancia destacada en el globo. El asunto, desde el Gobierno, se ha presentado como materia obligada; así al menos lo dejó entrever el Presidente en su primera Cuenta Pública.

  • Durante el miércoles 8 de junio, en una nueva sesión de la comisión de Minería y Energía del Senado se expusieron los avances del modelo que el gobierno del Presidente Boric quiere instalar con la creación de la Empresa Nacional del Litio.

¿Qué busca el Gobierno? El diseño pretendido por el Ejecutivo aspira a una entidad predominantemente estatal, pero con participación de los privados en materia de licitación. Los porcentajes entre Estado y privados para la exploración y procesamiento del mineral aún no se presentan, y desde la cartera de Minería han expresado que los plazos para definir institucionalidad y modelo se estiman para antes de fin de año.

  • La ministra Hernando señaló en la sesión ante la comisión del Senado que la Empresa Nacional del Litio será creada como “una asociatividad público-privada, pero donde el Estado tendrá una representación mayoritaria”.
  • En la instancia, el subsecretario de dicha cartera, Willy Kracht, dijo que se requiere de un socio privado que tenga una “participación minoritaria”: “Chile tiene experiencia en minería metálica no así en lo no metálico, por eso se necesita un socio estratégico que sí tenga experiencia y los privados la tienen”.

Las inquietudes de los privados

¿Qué dice el gremio? Según fuentes del sector privado, la idea que surge en la Administración Boric resulta difusa, argumentando que, más allá de los anuncios y declaraciones ante la prensa o el mismo programa de gobierno, desde La Moneda no han habido acercamientos. Advierten que un modelo estatal-privado no es un tema que preocupe, en la medida en que los estatutos no desfavorezcan a un sector. También dan por descartado un posible intento de replicar a Codelco.

  • “No conocemos ningún detalle y no creo que tengan un modelo más detallado [en el Gobierno]. Están empezando a pensar. Primero lo anunciaron y ahora están pensando qué hacer”, señalan desde la Sociedad Nacional de Minería (Sonami).
  • Desde el Consejo Minero argumentan que las críticas al plan del Ejecutivo para la exploración y el procesamiento del litio se fundan principalmente en que “el Estado ha demostrado sistemáticamente ser ineficiente como empresario” y que “el caso de Codelco es una excepción […] Codelco es una empresa que apropió empresas privadas para formarse”.
  • Otro de los reparos, desde el punto de vista gremial, señalan que dependerá de “los estatutos que signifiquen una discriminación favorable a esta empresa [estatal] del litio” frente al sector privado. Y esperan “que esto no vuelva a ser un fracaso más a costa de todos nosotros”, haciendo referencia a las salitreras nacionales.
  • ¿Mayor competitividad o menor interés? Dispar es la respuesta, pero las entidades que integran el gremio advierten que, pese a la constante atención de distintas empresas en asociarse por el litio, “el tema es que no hay interés si es que no hay yacimientos”. Agregan que un proyecto así “no necesariamente contribuye a la competitividad […] y lo que va a hacer es tener burocracia”.
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¿Y qué pasará con las concesiones vigentes? A la fecha, las adjudicaciones de litio del Salar de Atacama pertenecen a SQM y Albemarle, las cuales fueron renovadas por la Administración Bachelet (II). Desde el gremio sostienen que aquello debe ser cumplido, lo que abre dudas respecto de los plazos que maneja el gobierno de Gabriel Boric.

  • “El Estado chileno decidió explotar esto, digamos dárselo entre comillas en arriendo a empresas privadas […] y ellas van a explotar esto mientras dure ese contrato y ese contrato tiene fecha de término, o por plazo o por cantidad […] Entonces al ser dueños legítimos de esas concesiones mineras tienen espacio de hacer lo que quieran y en vez de arrendarlas pueden decir, “quiero ser socio””, explican.
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