Boric llegó cerca de las 13.30 del martes a la residencia de Luis Maira, en el Parque Forestal. El ex embajador es reconocido como uno de los socialistas que más influye en él y ese mismo día había hecho circular una propuesta constitucional de 166 artículos, donde omite el fin del Senado. Maira ha sido partidario de que Boric siga el ejemplo de Aylwin, apueste por los acuerdos y ha hablado de la influencia del PS en la resolución de problemas.

Al día siguiente, el Presidente continuó su ronda de reuniones para evaluar los escenarios de la noche del plebiscito. Esta vez, por la noche, se trasladó hasta la residencia de Fernando Atria, en Pedro de Valdivia Norte.

Al igual que con Maira, no existe versión alguna de lo que habló con uno de los abogados más influyentes en la Convención, el Frente Amplio y un hombre en quien confía y escucha el Presidente. Lo que sí está claro es que Atria ese día había marcado posiciones con miras al 5-S en entrevista con Ex-Ante, donde señaló que estaba de acuerdo con instalar un consejo de expertos en caso de triunfar el Apruebo e iniciar un proceso de reformas, en línea con los compromisos que adquirió el oficialismo para ajustar el texto constitucional, pero sin tocar el sistema político.

Consultado, Fernando Atria se limitó a señalar: “Fue una conversación privada”.

Lo está sobre la mesa, en el caso de una derrota, pasa por decisiones difíciles para Boric: un cambio de gabinete rápido, sellando la salida de Izkia Siches y Giorgio Jackson; convocar a un acuerdo nacional para continuar el proceso constituyente; asumir un rol protagónico en él y, sobre todo, comprometer a sus dos coaliciones. Y lo que está sobre la mesa en el caso del Apruebo supone la difícil puesta en marcha de los profundos cambios que propone el texto al sistema.

Las actividades públicas del Presidente en la última semana tuvieron un perfil distinto a las anterior, marcado por un freno al decidido apoyo que entregó al Apruebo. A partir del lunes, sin embargo, reforzó sus llamados a la unidad del país y a poner fin a la violencia, situando sus apariciones más en un rol de jefe de Estado.

En los últimos cinco días de campaña participó en tres pautas públicas y una privada. El lunes, fue la firma del convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); el martes, y fuera de agenda pública, desayunó en el Ministerio de Justicia con agrupaciones de detenidos desaparecidos, pero no hizo declaraciones. Solo por la noche tuvo una tensa participación en la Cena Anual de la Minería, a partir del debate por el royalty minero y la repartición de utilidades. El miércoles estuvo dedicado a las mujeres al promulgar la Ley de Pensión Alimenticia en San Miguel.

El viernes bajó sorpresivamente al pario de Los Naranjos de La Moneda, donde contó que su hermano menor, Simón Boric -golpeado esta semana en Alameda por un grupo de jóvenes que intentaban saquear un local comercial- estaba mejor de salud y que ese mismo día partiría a Punta Arenas, donde votará este domingo.

“Estamos en silencio electoral”, advirtió.

Durante la campaña, el apoyo al Apruebo y el de Boric han estado concatenados y el Presidente puso todo su capital político para evitar una derrota, que supone un severo golpe para él, su gobierno, el gabinete, el programa de reformas con que llegó a La Moneda y los equilibrios políticos entre sus 2 coaliciones.

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