El origen. A mediados de junio, en las semanas previas a las primarias del oficialismo, en el entorno de Kast comenzó a instalarse el concepto de “gobierno de emergencia”, que se transformó en el sello de la campaña y la médula del relato que lo llevó a La Moneda.
- Hasta entonces, el entonces candidato y su círculo habían recalcado que el suyo sería un “gobierno de excepción”. El primero en afirmarlo fue el timonel republicano Arturo Squella en una entrevista el 25 de mayo en The Clinic, donde aseguró: “Kast está aspirando a gobernar durante los próximos cuatro años un gobierno de excepción”.
- Kast replicó la idea en dos entrevistas, incluida una conversación con el medio español El Debate, donde profundizó en la expresión.
- Pero el concepto de “excepción” nunca terminó de cuajar y, el 20 de junio, entrevistado por BioBioChile, Squella introdujo la idea de “emergencia”. Por esos días, Kast ya había superado a Evelyn Matthei en todas las encuestas.
- El presidente del Partido Republicano, brazo derecho de Kast desde las presidenciales de 2017 y asesor y estratega político durante la campaña, señaló lo siguiente: “Hemos hablado de que el próximo gobierno tiene que tratarse de un gobierno de emergencia. La prioridad va a estar principalmente dada en hacer un cambio en la manera en que se enfrenta la criminalidad en Chile”.
- La expresión de Squella hizo sentido en Kast y su círculo de hierro —que integraban, además del presidente del partido, el estratega Cristián Valenzuela y la periodista Carolina Araya— pues permitía cristalizar un guión que ya a fines de 2024 había tomado fuerza: la campaña debía enfocarse en seguridad, economía y problemáticas sociales.
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Lo que sí entra y lo que no. El concepto, por lo demás, era funcional al mensaje de Kast relativo a que la administración Boric dejaría un país con problemas graves. De ahí, a su juicio, la necesidad de un cambio urgente y drástico que se hiciera cargo de la crisis del país.
- Así, dos días después de hablar por primera vez del “gobierno de emergencia”, Squella —senador electo por Valparaíso— volvió a utilizar el concepto y señaló en La Tercera.
- Al ser consultado sobre por qué los temas valóricos quedaron fuera de la campaña, a diferencia del fallido debate del Consejo Constitucional controlado por los republicanos, Squella insistió: “Lo que se necesita es un gobierno de emergencia, donde los chilenos tengan que tomar una decisión si es que adhieren o no a una candidatura que propone un cambio radical en la manera de enfrentar el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo”.
- El senador había bajado la línea: nada que estuviera fuera de las prioridades de un gobierno de emergencia formaría parte de la agenda prioritaria de Kast, en caso de llegar a La Moneda.
Kast refuerza el concepto. “Como bien dijo el presidente del partido, este va a ser un gobierno de emergencia”, contestó Kast en una rueda de prensa en la sede republicana pocos días después de que Squella utilizara el concepto.
- Y, una semana después de la primaria oficialista del 29 de junio, el candidato lo tomó como idea fuerza en una entrevista en El Mercurio en la que sostuvo que si lo valórico “sale en algún debate diremos lo mismo: enfoquémonos en los problemas de los chilenos de hoy. Y los problemas están súper claros”. En esa oportunidad, repitió dos veces la expresión “gobierno de emergencia”.
La “fuerza del cambio”. En agosto, tras una consulta vía redes sociales, el comando de Kast optó por “La fuerza del cambio” como el eslogan para la campaña.
- La idea del “cambio” ya había sido utilizada varias veces en campañas anteriores —Joaquín Lavín en 1999, Sebastián Piñera en 2009 y Marco Enríquez-Ominami en 2021, entre otros—, lo que provocó que el lema fuese perdiendo fuerza e identificación con Kast, a la par que se consolidaba el concepto del “gobierno de emergencia”, que lo acompañó hasta resultar electo.
Por qué importa. Si en un inicio era considerados por sus críticos sólo un lema de campaña que le permitió evadir aspectos conflictivos, como lo valórico, el concepto de “gobierno de emergencia” —considerado un acierto político de amplio calado por muchos analistas, como Pepe Auth— se transformó en la viga maestra de la instalación de Kast en La Moneda, por varias razones.
1) Aglutinar al Rechazo. El Presidente electo consolidó el respaldo de un amplio arco de oposición, similar al 62% del Rechazo, bajo el paraguas de un programa pragmático, con medidas en torno a áreas clave como seguridad, economía, inmigración, salud, educación y vivienda. El “gobierno de emergencia” ayudó a abrir la puerta para que distintos sectores de derecha -y también de la ex Concertación- confluyeran en su candidatura y le entregaran un soporte político a su gobierno, a través de una nueva coalición de partidos.
2) Una agenda sin sorpresas. Todo lo que se saliera de esa agenda quedó fuera. Un ejemplo de ello fueron las solicitudes que Johannes Kaiser y los libertarios hicieron a Kast para entrar a su administración. Además de una reforma al Poder Judicial, pedían rechazar la Agenda 2030 y revisar el cumplimientos de beneficios judiciales a exuniformados, que escapaban del programa.
3) El eje ordenador. La idea de “gobierno de emergencia” ha ordenado distintos vectores de acción, como que el republicano decidiera irse a vivir a La Moneda junto a la primera dama Pía Adriasola. La idea de las últimas semanas ha sido mostrar desde ya un cambio de mano.
4) Plan de gobierno. Kast encargó al economista Bernardo Fontaine la elaboración de una serie de medidas para poner en práctica desde el mismo 11 de marzo. El listado —que ya está en manos de los nuevos ministros y se titula Desafío 90— contempla iniciativas legales, administrativas y reglamentarias en materia de seguridad, reactivación económica y políticas sociales.