-¿Cómo ve el panorama de la elección de mayo? ¿La centro derecha va a ir unida hasta qué punto, incluyendo a la derecha más radical?

-La idea es tener la estrategia más inteligente que podamos. Yo creo que vamos a tener un buen resultado. Todo indica que el actual estado de ánimo del oficialismo y del gobierno va a hacer que en el consejo constituyente podamos lograr una alta presencia.

Acá no hay espacio para gustitos personales. El mejor ejemplo de lo que se tiene que hacer es repetir la épica del 4 de septiembre, donde fuimos capaces de abrir el abanico hacia otras fuerzas políticas con las que nunca antes habíamos trabajado.

-¿A quiénes se refiere?

-Los Demócratas, los Amarillos. Se rompió el clivaje tradicional y el nudo de la izquierda contra la derecha. Creo que eso se tiene que tratar de replicar en la elección de consejeros. Pero evidentemente que hay un límite.

-¿Cuál?

-Jugarse por el éxito del proceso. La invitación es a todos los que estén pensando en llegar a la meta y que en diciembre de este año estemos ojalá trabajando juntos para la aprobación de una buena y nueva constitución. Porque no todos están trabajando por el éxito del proceso.

-¿Los extremos de cada lado quieren que fracase?

-Cuando ves el voto en contra del acuerdo constitucional del Partido Republicano, de la Pamela Jiles, están mirando desde otra lógica. A pesar de que ya votaron en contra, ojalá puedan pensar en lograr un proceso exitoso. No tiene sentido participar en las elecciones solamente con el fin de boicotear el proceso.

-¿Ve con buena perspectiva la posibilidad de una alianza con Amarillos?

-Ellos tomaron una definición que es no llevar candidatos al Consejo. Pero nosotros vamos a escuchar sus planteamientos respecto de distintos nombres y personas que contribuyan a que no fracase el proceso.

-¿Le preocupa que los sectores más extremistas, más populistas, logren presencia?

-La votación de esta semana en el Congreso confirma que, salvo los sectores más extremos, un amplio espectro de la representación política de Chile está entendiendo que los chilenos nos exigen sentido común e ir resolviendo los problemas.

No me gusta adelantar expectativas electorales, porque los resultados de una elección dependen de muchas variables. Pero yo creo que lo más importante de esta elección va a ser que los chilenos vamos a tener la oportunidad de elegir un Consejo con disposición a ponerse de acuerdo para darle a Chile una nueva Constitución, no uno que vaya a pelear y a atrincherarse en su respectivo nicho. Un Consejo que tenga claro desde el primer día que no tiene espacio para repetir el bochorno de la convención anterior.

Nos gustaría que la Convención sea mucho más sobria y que garantice reglas claras y modernas para la convivencia democrática, la alternancia en el poder y la libertad y el respeto de los derechos humanos. Hay espacio para hacer de manera distinta las cosas que se hicieron muy mal en la Convención que fracasó.

-¿Pero descarta una alianza con el Partido de la Gente o Republicanos?

-Yo descarto alianzas con personas que no quieren el éxito del proceso. Ese es mi límite y estoy dispuesto a conversar con todos aquellos que quieran que el proceso sea exitoso. No voy a hacer alianzas con aquellos que le pongan piedras al camino y que estén trabajando desde hoy día para que en diciembre triunfe el rechazo. Con esos sectores no hay alianza posible. Espero que Republicanos cambie y no se sume al proceso constitucional solo para torpedearlo.

-¿Y qué tipo de constitución está buscando la UDI? ¿Una que establezca un Estado social de Derecho o subsidiario?

-Yo creo que ambos temas no son incompatibles. Entregar derechos sociales no es antónimo de que el Estado tenga un rol y que entregue una relevancia a los privados en el funcionamiento de la sociedad. Los derechos sociales debieran estar garantizados con estándares mínimos.

Hay dos temas que son importantes para garantizar la estabilidad del país en los próximos 100 años. Primero, tener un sistema político que le dé gobernabilidad a Chile. Es algo que se ha perdido de manera brutal en los últimos años. Tener 20 partidos políticos por lado no es algo que de gobernabilidad. Y lo segundo es la modernización del Estado.

-¿Le gustaría que fuera una constitución de derecha? Porque después del resultado del 4 de septiembre, muchos piensan que el péndulo va hacia Chile Vamos.

-Sería un error de la centroderecha y de la centroizquierda cometer el mismo pecado de la Convención que fracasó en tratar de hacer una convención partisana. Tiene que ser una Constitución que represente los ideales de seguridad, reglas claras y modernas para la convivencia de los próximos 100 años. No puedes construir una constitución desde un sector político si crees en la alternancia en el poder, en las libertades y un Estado que esté al servicio de las personas, y no al revés. Espero que tengamos la capacidad de construirla de esa manera, a diferencia de lo que hizo la convención anterior.

-¿Quedan flancos abiertos de la crisis de los indultos: está a favor de que se hagan sumarios?

-Es uno de los hechos de mayor gravedad que ha protagonizado este gobierno, sino el más grave. El gobierno sabe que se equivocó. Lo reconoció la ministra Camila Vallejo. Y esperamos que, además de reconocer este error, el ministro Luis Cordero (Justicia) pueda evaluar todos los antecedentes para revertir esto. Es un problema institucional severo. Vamos a usar todas las vías para levantar esas acciones, pero no serían necesarias si el Gobierno tomara una decisión diferente. Hay disposición a seguir en la mesa de seguridad si es que el Gobierno revierte la decisión de los indultos.

-¿Habría que revocarlos? Aunque jurídicamente es medio complicado.

-Los indultos pueden ser revocados, eso va a ocurrir, pero se requiere la voluntad política del gobierno para que eso ocurra. Tú no puedes decir que hay un error y al mismo tiempo estar defendiendo los fundamentos de ese error. Me parece que estaríamos en una contradicción vital. Hubo un desprecio a la opinión técnica de los equipos que advirtieron que algunos de los imputados no reunía los requisitos. Me temo que podemos seguir conociendo nuevos flancos.

-Según las encuestas, el Gobierno está muy debilitado. ¿Cuál cree que debe ser el rol de la oposición frente a esto?

-Primero, es evidente que este es el gobierno con la peor evaluación antes de cumplir un año desde el retorno de la democracia. Y la clave de ese rechazo ciudadano es que han estado mucho más interesados en insistir en su modelo, en hablarle a sus militantes. Una demostración patente de aquello es la decisión de los indultos, que no tiene nada que ver con las aspiraciones de la mayoría de la mayoría de los chilenos.

Cuando la prioridad es la delincuencia, el Gobierno responde indultando 12 delincuentes y un ex terrorista. Si el Presidente se deja ayudar, estamos dispuestos. Pero no es así. Si quiere que nosotros seamos una oposición constructiva, que ayudemos, que contribuyamos a la solución de los problemas, tiene que dejarse ayudar, dejando de hablarle solo a su base militante y a su barra brava.

-Se conoció un video de un encontrón fuerte entre Gonzalo de la Carrera y Diego Schalper. ¿Qué pasa entre Chile Vamos y la derecha más radical?

-Hay algunos grupos que se han acostumbrado más a la destrucción y a la polarización que a la construcción, al diálogo y los acuerdos. Y la única herramienta que necesitan, es un teléfono celular y conectarse a redes sociales para tratar de crispar el ambiente de las barras bravas, para que aparezcan los Panchos Malos y las cancelaciones.

Nosotros definimos un camino: ser la centroderecha, con adhesión plena a la libertad, al Estado de derecho, a la democracia, al diálogo. No aplaudimos lo que ocurrió hace un año en el Capitolio de Estados Unidos y nos parece inaceptable lo que ocurrió en Brasil el fin de semana pasado.

Vamos a rechazar a quienes sean condescendiente con la violencia. Y si en el pasado venía de la izquierda, hoy parece que viene de algunos sectores de la extrema derecha. Chile Vamos va a jugarse para que nunca tengamos en Chile un asalto al Capitolio o un Bolsonaraso como el del domingo pasado en Brasil. Yo sé que algunos miran con simpatía ese tipo de situaciones, como probablemente la persona que menciona, pero nosotros estamos haciendo política desde otra lógica.

-¿Es una UDI muy distinta a la de los 90?

-Hemos tratado de dar un sello distinto, a pesar de que para muchos es inentendible. Defendemos la libertad, la familia como núcleo fundamental de la sociedad y disociarnos de toda forma de violencia

-¿No es la UDI de Jaime Guzmán?

-Son tiempos diferentes, pero los principios siguen inalterables.

-¿Boric debe dar un golpe de timón importante?

-Hemos visto a un Boric con contradicciones. Cuando es el Boric de primera vuelta, indulta a violentistas, validando la violencia o no empatizando con el dolor de millones de chilenos en esta materia. Cuando vemos al Boric de la segunda vuelta, en el discurso que dio en la inauguración de la estatua de Patricio Aylwin, dice que estamos en un momento donde se requiere el diálogo y grandes acuerdos. En esa contradicción ha habitado durante todo este último año y espero que se decante por el Boric de la segunda vuelta. Esa es la reflexión y el consejo que se le puede hacer desde el lugar que nos corresponde como oposición.

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